Abascal arenga a su electorado contra un PSOE de «historia criminal»

Abascal, junto a Espinosa de los Monteros y Ortega Smith, en el acto de Vox en el Palacio de Vistalegre. / Mariscal / EFE

Censura la exhumación de Franco y consigue congregar a 13.000 personas en Vistalegre a un mes del 10-N

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

No dejar espacios en el extremo derecho e intentar sellar las fugas hacia el PP que pronostican los estudios demoscópicos. En ambas direcciones avanzó hoy Vox en su vuelta al Palacio de Vistalegre, el escenario en el que hace un año exhibió su fortaleza para dar el salto a las instituciones. Ante 13.500 personas, según las cifras de la organización, Santiago Abascal se sirvió incluso de los planes de exhumación en el Valle de los Caídos para arengar a su electorado y cargar contra la izquierda: «Los restos del general Franco son sólo la excusa, el objetivo es destruir la reconciliación de los españoles, reescribir la historia, deslegitimar la monarquía y derrocar a Felipe VI».

Fueron más de dos horas de intervenciones de los miembros de la dirección de Vox con tintes épicos en el primer macromitin de la precampaña. Las encuestas auguraban hasta la semana pasada un retroceso en porcentaje de voto y pérdida de parte de los 24 diputados que la formación de Abascal logró el 28-A. Los últimos sondeos, sin embargo, recogen un ligero avance que podría llevar al partido a conservar su representación e, incluso, a ampliarla si se toma en consideración la horquilla más alta. Y a poco más de un mes para el 10-N, la izquierda parece representar para Vox un factor movilizador.

Marcar distancias con el PP

Abascal se remontó a la fundación del PSOE, y desde el 1934 fue enlazando acontecimientos para responsabilizar a los socialistas de una «historia criminal» y acabar en la moción de censura y el apoyo de los independentistas a Pedro Sánchez. «No pactaremos», garantizó y distinguió su proyecto del de Ciudadanos y el PP, que han abierto la puerta a entendimientos tras el 10-N en un giro hacia el centro político.

A Pablo Casado, que aspira a recoger parte del electorado de Vox desencantado por la fragmentación en la derecha, Abascal le comparó ayer con Mariano Rajoy. Una alusión cargada de sentido cuando su formación reprocha tibieza al expresidente del Gobierno en Cataluña. El secretario general, Javier Ortega Smith, acababa de tachar al exlíder de los populares de «traidor».

«Hemos visto cómo se dejan barba -se referió Abascal al cambio de imagen de Casado-. Es para parecerse de nuevo a Rajoy, que lo han sacado a pasear, que es de nuevo su referente, ese Mariano Rajoy que ayer estaba de risas con Felipe González».

Además, advirtió al PP de que Vox no dará un paso a un lado en aquellas circunscripciones en las que, sin embargo, es más complicado que obtenga representación en el Congreso: «¡Que se retiren ellos que no sirven para nada!».

Todos los pilares de Vox quedaron definidos un año después de su irrupción en la política nacional. Franco, la legislación de género o el cambio climático son, en el discurso de la extrema derecha, «religiones» de la «dictadura progre». Tampoco faltaron ayer las advertencias contra la inmigración ilegal. Ortega Smith habló de «invasión» y la vinculó a un riesgo de entradade «terroristas» en el país.