Los profesores también preparan su vuelta al cole

Beatriz Rodríguez, profesora de Educación Infantil en el CRA Campos Góticos de Medina de Rioseco. /Miriam Chacón
Beatriz Rodríguez, profesora de Educación Infantil en el CRA Campos Góticos de Medina de Rioseco. / Miriam Chacón

Los docentes cuentan las horas para regresar a las aulas en un arranque del curso que cada uno afronta con las inquietudes y retos propios de su situación laboral y del lugar en el que ejercen

ICAL

Llegan los nervios, el momento de ultimar los libros, las mochilas y la ropa de los más pequeños, pero también los profesores apuran sus preparativos y viven con cierta incertidumbre el momento de volver a las aulas. Son muy variadas las circunstancias laborales que tiene cada uno, aunque también el lugar en el que ejercen la enseñanza condiciona su manera de dar clase. Pero ya todo está preparado y este lunes las aulas vuelven a llenarse de algarabía, de reencuentros, de caras nuevas, de tecnología, de juegos y de lecciones.

Hay profesores interinos que hasta hace un par de días no conocían el destino en el que aportarán sus conocimientos a sus nuevos alumnos durante el curso que ahora arranca, y en el mundo rural se preparan para iniciar otro año en medio del 'oasis' que supone la educación en los pequeños municipios. Por otro lado, mientras que unos empiezan a vislumbrar el momento del descanso en la, para muchos, esperada jubilación, otros viven los nervios del que será su estreno como docentes tras haber aprobado las oposiciones.

Beatriz Rodríguez del Rey es maestra de Educación Infantil en el CRAS 'Campos Góticos' de Medina de Rioseco (Valladolid). «Yo elegí ser maestra rural», sentencia. Así se define, como docente en un pueblo, un oficio que complementa como profesora asociada en la Universidad de Valladolid. «Es curioso. Doy clase en la facultad a quienes darán clase más tarde a niños de entre 3 y 5 años, como yo ahora», señala.

Rodríguez define como un «lujo» poder dar clase en un aula con diez niños. «En una ciudad es imposible. La atención individualizada es el doble de tiempo en un pueblo» y apostilla que existen diferencias entre el medio urbano y rural «a nivel competencial». «La familia es mucho más accesible y la comunicación con la escuela es más ágil, diaria y directa; en una ciudad es algo más fría por la vida frenética que repercute en la conciliación de los padres con el horario escolar», defiende. Todo ello, sostiene, en un pueblo «es más relajado» y eso «influye en la calidad educativa de los niños».

Rodríguez subraya una característica que durante sus 16 años de experiencia ha observado cada vez más: «Los hábitos de supervivencia son mucho más desarrollados en un colegio rural, y vivir en ciudad tiene otras ventajas culturales, pero no de supervivencia», asiente a Ical.

La profesora hace hincapié en que a pesar de las diferencias entre lo rural y lo urbano, Medina de Rioseco no deja de ser cabecera en Tierra de Campos. «Y ahí también se aprecian diferencias. Es como si hubiera tres niveles», espeta.

¿Y si tiene que jugar a una carta? «Yo apuesto por el pueblo. La calidad de vida y ser maestra del pueblo donde he nacido y donde vivo...», desliza Beatriz Rodríguez, quien hace 16 años que trabaja en este centro, que fue su «primer destino definitivo, al lado de casa».

Pensando ya en la jubilación, para Laura García Lucas será un año «un poco especial» porque, después de 18 cursos dando portugués en la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) de Zamora, pasará a dar clases de inglés y lengua en Educación Secundaria en la localidad zamorana de Coreses. A punto de cumplir 61 años, reconoce que no se veía «con ganas» de pasar la oposición, y al no participar en el concurso, se quedó como interina.

«Dentro de lo malo, es lo menos malo», asegura, aunque sus estudios le han permitido este cambio ya que tenía cabida en más listas y optaba también a dar clases de inglés y lengua. Ahora, al pasar a Educación Secundaria, explica que quiere «ponerse al día» y es consciente de que el cambio de especialidad le supondrá «trabajar bastante».

Sin embargo no oculta que ya empieza a pensar en el momento de la jubilación. «Ya estoy con ganas», en especial ante la incertidumbre que supone desconocer el destino. «Las listas se mueven» y el aspecto más importante es que era la primera de la lista, lo que le permitió elegir, si bien, cuando hay oposiciones «tienes la espada de Damocles y se te puede fastidiar la vacante», lamenta.

Estreno en la docencia

José Blázquez García, un salmantino de 35 años que acaba de aprobar las oposiciones de técnico de Formación Profesional, afronta el curso escolar con «muchísima ilusión» y como un reto «año tras año». Después de ocho años trabajando como interino en varias localidades de la Comunidad como Zamora, Ávila, Béjar, Ciudad Rodrigo o Segovia, Blázquez ha logrado por fin una plaza en Salamanca, su tierra. Gracias a la buena puntuación lograda en las pruebas, el salmantino hará seis meses de prácticas en un centro de la capital del Tormes hasta convertirse finalmente en funcionario.

La especialidad que impartirá Blázquez es la de Procesos de Gestión Administrativa y, aunque admite que los comienzos son duros, su experiencia previa y su pasión por la educación harán que empiece el año con «buenas expectativas». «Me encanta ir al instituto, me lo paso muy bien con mis alumnos e incluso tengo contacto con ellos una vez que finalizan sus estudios», subraya.

Blázquez admite que este no es el caso de todos los profesores, aunque reconoce que espera continuar con la misma ilusión cada año hasta que llegue el momento de jubilarse. Sin embargo, el salmantino se muestra crítico con el sistema de oposiciones en Castilla y León. «El lunes comienzan las clases y el viernes mismo han dado plaza a los interinos. Todavía no saben dónde van a trabajar y, en lugar de sacar las plazas vacantes en julio y agosto como en el resto de las comunidades autónomas, aquí lo sacan a última hora», denuncia.

La incertidumbre del interino

A sus 45 años, Luis Arranz Molinero se despedía este viernes de los que, el pasado curso, fueron sus compañeros del Instituto de Educación Superior 'La Merced' de Valladolid. Acaban de informarle de que este año académico pasará a dar clase de Sistemas y Aplicaciones Informáticas en el Centro Integrado de FP 'Camino de la Miranda' de Palencia capital, donde reside.

La peculiaridad de Luis Arranz es que, después de trabajar como ingeniero en la empresa privada y quedarse en el paro por culpa de la crisis, siguió las recomendaciones de su mujer, también profesora, y se decantó por opositar a Educación, algo que le ha dado buenos resultados por ahora, porque su incorporación se produjo el año pasado y este curso ya dará clase en el centro elegido como primera opción.

Convencido de que este podía ser un buen camino, hizo el Máster en Formación de Profesorado y este año se presentó a las oposiciones de Secundaria. Aprobó los exámenes y eso le permitió subir en la lista de sustituciones, lo que ha favorecido su cambio de destino y su llegada a Palencia. Su pretensión ahora pasa por «seguir» en la docencia y continuar trabajando como interino, e incluso llegar a obtener su plaza.

Hasta el momento siempre le habían animado para que tomara este camino porque «es un trabajo bonito pero vocacional» aunque en ocasiones hay momentos «mejores y peores», a pesar de lo cual no duda en animar en tomar este camino a aquellas personas a las que les guste enseñar y estar con jóvenes. Todos ellos tienen a partir de mañana el pistoletazo de salida al nuevo curso escolar.

Contenido Patrocinado

Fotos