Un paciente gallego ostomizado recorre 850 kilómetros en bici para reclamar baños adaptados para el colectivo

El pontevedrés Víctor Loira recorre en bicicleta el trayecto entre Marín (Pontevedra) y Guadalajara para pedir baños adaptados para los pacientes ostomizados.

Victor Loira tomará este lunes en el Hospital de León la salida de la etapa que lo llevará hasta Palencia

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El pontevedrés Víctor Loira recorrerá a bordo de su bicicleta los 851 kilómetros que separan su localidad de residencia y la ciudad Guadalajara con el objetivo de reclamar que las personas con enfermedad inflamatoria intestinal y ostomizadas dejen de ser «invisibles ante la sociedad». En su segunda etapa, Loira, que padece enfermedad de Crohn y porta una bolsa de ileostomía en su abdomen para evacuar heces, tomará la salida este lunes desde el Hospital de León para recorrer una etapa que lo llevará hasta Palencia.

Desde allí, este gallego de 47 años aún deberá pedalear por las provincias de Valladolid y Segovia, antes de llegar a Guadalajara, donde participará en las jornadas organizadas en el Hospital Universitario, con motivo del día mundial de la persona ostomizada, que se conmemora el 6 de octubre. Su meta: «sensibilizar a toda la sociedad de estas discapacidades orgánicas funcionales que siguen siendo invisibles y de las dificultades que suponen vivir con ellas». En ese sentido, los organizadores del desafío destacaron la importancia de contar con una red de aseos adaptados a personas ostomizadas a nivel nacional, para poder normalizar la vida.

A día de hoy solo hay 32 baños adaptados a personas con ostomías en toda España, de los que 28 están en Galicia. Se calcula que hay 100.000 personas que en España están ostomizadas y la cifra crece un cinco por ciento anualmente en personas de todas las edades, desde bebés hasta ancianos. Igualmente, los organizadores del reto lamentaron la carencia de unidades de enfermeras estomaterapeutas en todo el territorio español.

«Las personas ostomizadas necesitamos el apoyo constante de un estomaterapeuta para poder seguir adelante porque, de poder ser una persona normal y autónoma, pasas a ser un inválido que no te atreves a salir de casa por sí se te despega la bolsa y sin tener baños adaptados», destacó el protagonista de la historia.