May y Juncker apurarán hasta el final

Juncker (i) y May./AFP
Juncker (i) y May. / AFP

Se reunirán el sábado, víspera de la cumbre de líderes, para finalizar el pacto del 'Brexit' con Gibraltar planeando como principal escollo

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYOCorresponsal en Bruselas (Bélgica)

Ese «nada está acordado hasta que todo está acordado» que ha marcado el devenir de la negociación del 'Brexit' en las últimas semanas, meses incluso, pareció neutralizarse el pasado miércoles, cuando Londres dio su 'ok' al borrador del Acuerdo de Salida. Pero continúa ahí (la propia 'premier' lo recuperó el domingo en una entrevista televisiva) e inquieta. Refleja una realidad. Que hasta el último momento habrá que cruzar los dedos. Y si este miércoles el Gobierno español esperaba un movimiento en Bruselas que diera pie a interpretar que su amenaza de veto al pacto por el 'asunto Gibraltar' surtiría efecto inmediato, se llevó una decepción. Porque aunque el cronómetro sigue en marcha y la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los 27 está a la vuelta de la esquina, se sigue hablando aquí de «muy buenos progresos».

Esa fue una de las expresiones que empleaba un portavoz de la Comisión Europea para resumir la reunión de casi dos horas que Jean-Claude Juncker mantuvo en la capital comunitaria con Theresa May. «El trabajo continúa», fue la otra. El 'Brexit' sigue sin lacrar. Aún no está preparado para su envío a la mesa de los líderes. La propia May lo reconocería después emplazándose a nuevas reuniones, incluso estará otra vez el sábado con Juncker en Bruselas, apenas 24 horas antes de comience el Consejo Europeo extraordinario.

May entraba en el edificio Berlaymont a las 17.30 horas. Luego, apenas veinte segundos para conceder a las cámaras las imágenes del recibimiento que le brindaba el luxemburgués. Y puerta cerrada. La premier y su séquito de vehículos abandonaba la sede del Ejecutivo comunitario pasadas las 19.20 sin hacer declaraciones. Estaba previsto una breve valoración posterior. Y la hizo. «Tengo intención de regresar para mantener más reuniones, discutir como podemos concluir este proceso y llegar a una conclusión en interés de nuestra gente», reflejaron medios británicos. A continuación se refería a «algunos problemas que necesitan solución, hemos dado instrucciones a nuestros negociadores y el trabajo sobre esos problemas comenzará de inmediato». Gibraltar estará ahí.

Que nada iba a cerrarse en esta reunión pareció entrar dentro de los cálculos de la propia Comisión que, por la mañana, anunciaba un cambio inesperado en la agenda de Juncker. El presidente tenía previsto viajar a Canarias para participar en la Cumbre de las Regiones Periféricas. Pero debido a los «importantes acontecimientos que están teniendo lugar en estos momentos» se queda en Bruselas, desvelaba un portavoz. La presión sube de nivel.

Pedro Sánchez se reiteraba este miércoles en su mensaje crítico, pero con alguna octava más en el tono. Sono más enfadado. Y sí empleaba el término 'veto', que se ha venido eludiendo formalmente estos días desde Exteriores. «Gibraltar es un asunto esencial para un Gobierno proeuropeista como el nuestro. Si no se resuelve de aquí al domingo, España tendrá que votar que no y ejercer su capacidad de veto, porque afecta a la esencia de nuestro país y si eso se pone en solfa por Reino Unido, España no podrá votar ni el Acuerdo de Salida ni la declaración sobre la relación futura. Creo que eso es algo comprensible para nuestros colegas, incluida la primera ministra May, y la Comisión Europea».

Estas palabras llegaban horas después de que la Moncloa confirmase lo que el titular de Exteriores, Josep Borrell, había avanzado en el Parlamento unas horas antes, que se había cerrado «un preacuerdo» con Reino Unido sobre Gibraltar pero circunscrito exclusivamente a los cuatro memorandos de entendimiento (cláusulas sobre asuntos muy concretos) que forman parte del protocolo sobre el Peñón y cuya negociación no se ha visto interrumpida por la polémica de los últimos días. Esos asuntos -tras excluirse la gestión del aeropuerto- son los derechos de ciudadanía, pesca y medio ambiente, cooperación policial y aduanera, tabaco y el conocido como tratado fiscal.

Artículo 184

Ese protocolo forma parte del Acuerdo de Salida de 585 páginas en el que figura el controvertido artículo 'sorpresa' 184, que se refiere a los «esfuerzos, de buena fe y respetando sus respectivos órdenes legales para dar los pasos necesarios» en la relación futura del que sería ya un tercer Estado con la UE. Desde el primer momento tanto la Abogacía del Estado como la asesoría jurídica internacional, según lo explicado por fuentes diplomáticas, expresaban al Gobierno que se hacía necesaria «una clara distinción entre la negociación futura Londres-Unión Europea y la bilateral Madrid-Londres sobre el Peñón, que no olvidemos, ni está en la unión aduanera ni en Reino Unido». Una colonia en proceso de descolonización.

El presidente, Antonio Costa, que comparecía este miércoles junto a Sánchez al término de la cumbre hispano-portuguesa celebrada en Valladolid, mostró su apoyo a España en las exigencias sobre Gibraltar y expresó la voluntad de «hacer todos grandes esfuerzos para resolver los escollos». En términos similares se había expresado por la mañana la canciller alemana, Angela Merkel. «Tenemos la reserva de España. No puedo decir exactamente cómo vamos a solucionar este tema. Espero que se resuelva para el domingo», aseguró sin entrar en más detalles.

Porque no los hay o no han trascendido aún. Se desconoce el mecanismo que finalmente se empleará para hacer constar (bien en el Acuerdo de Salida bien en la declaración de relación futura) que la bilateralidad entre Reino Unido y España es la que marcará el paso al Peñón cuando finalice el periodo de transición de este divorcio (hoy planteado para diciembre de 2020). De momento solo se garantizan más reuniones. A las planteadas por May se unen una que se convocaría para hoy con la representación permanente de los Estados miembros y otra más ya mañana con pleno protagonismo de los 'sherpas', los enlaces directos de los gobiernos. Pero todo ello si se lograra limar todas las diferencias (Gibraltar, pero también reclamaciones vinculadas a la actividad pesquera de Francia) en un puñado de horas.

 

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