Johnson suaviza su tono en el Parlamento británico para ganar apoyos

Boris Johnson, durante su intervención ante la Cámara de los Comunes./AFP
Boris Johnson, durante su intervención ante la Cámara de los Comunes. / AFP

Podría sumar al voto de los conservadores los apoyos de los euroescépticos recalcitrantes y el de los unionistas norirlandeses, una mayoría que nunca tuvo Theresa May

ÍÑIGO GURRUCHAGALondres

Voces irlandesas y de la Unión Europea ya habían arrojado agua fria sobre la posibilidad de que la propuesta de Boris Johnson se convierta en unos días en el 'brexit' con acuerdo. Los periodistas de Westminster sumaban apoyos y disidencias en los escaños del Parlamento sobre el 'acuerdo de Boris'. Y para completar la estampa de realidad virtual, el presidente de la Cámara de los Comunes había perdido la voz.

«Si el Parlamento fuese un 'reality' de la televisión, el voto de los espectadores ya nos hubiese expulsado a todos de la jungla», dijo Johnson el miércoles en su discurso a la conferencia anual del Partido Conservador. «Pero al menos hubiésemos visto cómo obligaban al presidente a comer un testículo de canguro». Una crisis nacional salpicada de chistes es la fórmula seceta del líder.

«¡Order! ¡Order!»( ¡Orden! ¡Orden¡), proclamó John Bercow para pedir silencio a los diputados congregados para escuchar la declaración del primer ministro sobre su propuesta. Pero la voz del presidente, el más famoso del 'reality' en el que se ha convertido el Parlamento, llegó afónica. Un trastorno temporal, tranquilizó Bercow a su audiencia, «pero no es por haber comido un testículo de canguro».

Una de las últimas sesiones de los Comunes, antes de que sea suspendido, el martes, para que el Gobierno prepare su programa legislativo, comenzó con sonrisas. Johnson se mostró amable incluso con el laborista Jeremy Corbyn- líder de una secta de «marxistas fratricidas y antisemitas», dijo el miércoles- porque le toca ser ahora el estadista que ofrece «un intento genuino de crear un puente sobre la sima».

Corbyn quiere volar el puente. Las sumas y restas dicen que con el apoyo que anunciaban en sus intervenciones los euroescépticos recalcitrantes, el de los conservadores purgados por Johnson que votarán por cualquier acuerdo que evite la marcha abrupta y el de los unionistas norirlandeses, el 'acuerdo de Boris' roza la mayoría que nunca tuvo Theresa May, que tomaba notas en su escaño.

El líder laborista fue firme. La propuesta de Johnson es un 'brexit de Trump'. Ningún diputado laborista puede votar por ese plan, dijo Corbyn. Al menos dos diputados del partido ya han dicho a la BBC que lo apoyarán, si realmente hay algo que votar. Un exlaborista que renunció a seguir en el grupo parlamentario, Frank Field, propuso a Johnson que someta a votación su plan antes de acudir al Consejo Europeo. Un Parlamento afónico se entretiene antes de que, en los últimos días de octubre, libre su batalla final.

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