El Papa exige «acción» contra la pederastia

El Papa abre la cumbre contra la pederastia con una oración. / AFP

Los testimonios de las víctimas abren la cumbre promovida por el Pontífice que reúne en el Vaticano a los jefes de todos los episcopados

DARIO MENORRoma

«Desde que tenía quince años mantenía relaciones sexuales con un sacerdote. Esto duró trece años seguidos. Estuve embarazada tres veces y tres veces él me hizo abortar. Simplemente porque no quería un preservativo ni un método anticonceptivo. Y cada vez que me negaba a tener relaciones, me pegaba». A los 190 cardenales, obispos, superiores de congregaciones religiosas y 'ministros' de la Santa Sede que participan en la cumbre sobre pederastia iniciada este jueves en el Vaticano les tocó escuchar el conmovedor el testimonio en vídeo de cuatro víctimas como primer plato de esta inédita cita. No se hizo pública la identidad de ninguna de ellas, aunque sí se supo que provenían de distintas partes del mundo. Esta era probablemente la mejor manera de que los presentes, líderes eclesiásticos en sus respectivos países y congregaciones, se convenzan de que no hay nadie inmune ante esta lacra y que se ha acabado el tiempo del encubrimiento.

«A las víctimas hay que creerlas, respetarlas, cuidarlas y repararlas», clamó otro de los supervivientes, afeando a los obispos que, en lugar de ejercer como «doctores de almas», en ocasiones se conviertan en «asesinos de almas». Uno de esos prelados criminales es el que dio la espalda a otra de las víctimas, un religioso que ofreció su testimonio. Contó que cuando era adolescente iba a ver a un sacerdote para que le enseñara a leer la Biblia durante la misa, pero éste tocaba sus partes íntimas y le obligó a acostarse con él. «Esto me hirió profundamente». El mismo sentimiento le provocó el obispo al que le contó lo sucedido años después. No le respondió y luego le atacó sin tratar de entenderle.

Después de escuchar estos testimonios, el papa Francisco tomó la palabra para dejar claro a los participantes que la opinión pública no espera de esta cita sólo «simples y obvias condenas, sino medidas concretas y eficaces». «Hace falta concreción», subrayó el Pontífice, mostrando su esperanza en que la cumbre sirva para transformar el «mal» de la pederastia en «una oportunidad de concienciación y purificación».

Antes del Pontífice elevó una emotiva plegaria el español Agustín Moral, prior general de los agustinos, quien mostró con su lenguaje y su mensaje que la Iglesia ha entrado en un tiempo nuevo. Se olvidó de los habituales giros de palabras para hablar de niños «violados y heridos» en la comunidad católica. «Muchos se han callado y no han podido pedir ayuda. Otros han hablado pero nadie les ha creído o han sido llamados mentirosos o silenciados», lamentó, rogando que el «dolor» de los «maltratados y abusados» toque «nuestros corazones».

Asumir la responsabilidad

Durante la mañana, los participantes escucharon dos conferencias: una a cargo del cardenal filipino Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila, y otra de Charles Scicluna, arzobispo de Malta y considerado el 'cazapederastas' del Vaticano por su larga experiencia en la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 'ministerio' de la Santa Sede encargado de juzgar estos delitos y pecados.

Tagle habló sobre la obligación de los obispos para «curar las heridas» de los abusados, mientras que Scicluna dedicó su intervención a la importancia de que los prelados «asuman su responsabilidad» frente a los casos de pederastia que surjan en sus diócesis. «Es un Vía Crucis que los obispos no pueden evitar», subrayó el arzobispo maltés, reconociendo las dificultades que en ocasiones encuentran los pastores para hacerse obedecer por sus sacerdotes. Pese a ello la Iglesia «no siente nostalgia por los métodos coercitivos de la Inquisición».

La ponencia de la tarde corrió a cargo del cardenal Rubén Salazar, arzobispo de Bogotá, quien habló de la responsabilidad episcopal en los momentos de crisis en la Iglesia. «Los primeros enemigos están dentro de nosotros, entre los obispos, sacerdotes, y consagrados que no hemos estado a la altura de nuestra vocación. Tenemos que reconocer que el enemigo está dentro», dijo el prelado colombiano.

Los representantes de las asociaciones de víctimas, como el español Miguel Hurtado, fundador de Infancia Robada, siguieron con su 'cumbre paralela' con protestas en las calles y aseguraron que tenían pocas esperanzas de que la conferencia vaticana vaya a arrojar resultados concretos.