Los 'brexiters', alegres y optimistas ante cualquier 'brexit'

Los 'brexiters', alegres y optimistas ante cualquier 'brexit'

Rees-Mogg ha descubierto que la reina puede parar un intento del Parlamento de bloquear la marcha de la UE

IÑIGO GURRUCHAGACorrseponsal en Londres (Reino Unido)

Ningún asiento vacío, miembros de la tercera edad en pie en los pasillos, nombres de grandes figuras británicas de la ciencia y la industria- Newton, Watt, Arkwright...- grabados en la moldura del techo y un reloj digital presidiendo el escenario. Quedaban 65 días, 9 horas, 52 minutos y 30 segundos para el 'Freedom Day', el día de la libertad, cuando el moderador, Barry Legg, celebró la inminencia del 'brexit'.

El Bruges Group, grupo de Brujas, se fomó tras un discurso de Margaret Thatcher en la ciudad belga, en 1988. «Britain no sueña con una existencia confortable y aislada en los márgenes de la Comunidad Europea. Nuestro destino está en Europa, como parte de la Comunidad», dijo allí, pero sobrevive entre sus seguidores su rechazo aquel día a la centralización de poderes en Bruselas.

Convertido ahora en asociación de 'brexiters', había reunido a un público entusiasta y a tres oradores. Roger Bootle es un economista de la City, que fue premiado por diseñar el mejor método para marcharse del euro. Crispin Blunt es un exmilitar y diputado que fue ambiguo sobre la cuestión europea hasta el referéndum de 2016. Pero la estrella era Jacob Rees-Mogg.

Hombre de cortesías antiguas, es el miembro más destacado del grupo de 'brexiters' que trae de cabeza a Theresa May. Precoz financiero, estudiante en Eton y en Oxford, puede confiarse en él para una puntualización desde su escaño sobre asuntos de procedimiento parlamentario o cuestiones constitucionales. Y ha encontrado la manera de evitar que se bloquee el 'brexit'.

Si las enmiendas presentadas a la declaración que May presentará el martes logran aplazar el 'brexit' y ponerlo en peligro, el único procedimiento constitucional para evitarlo, con precedentes medievales, sería que la reina se presentase en el Parlamento y lo 'prorrogase', causando la anulación de los proyectos de ley en tramitación. Rees-Mogg no desea que May tenga que recurrir a la monarca.

Pero está preocupado por el efecto que puede tener una enmienda encabezada por la laborista Yvette Cooper, suscrita por diputados de otros partidos y que parece tener el respaldo de Jeremy Corbyn, por la cual el Parlamento exigirá al Gobierno que solicite el aplazamiento del 'brexit' si al fin de febrero no se ha llegado a un acuerdo con la Unión Europea.

Qué entusiasmo en el auditorio cuando el diputado por Somerset Norte afirmó que los británicos avanzan «llenos de alegría y optimismo e Yvette Cooper no nos parará». A juicio de Rees-Mogg, se vive «un momento importante para nuestra constitución», para las relaciones entre el poder ejecutivo y el legislativo, provocado por quienes «quieren retrasar el 'brexit' para evitar que nos vayamos».

Contrarios

Su optimismo no se funda únicamente en el futuro fuera de la UE sino en el presente. «Creo que finalmente las cosas van por nuestro camino», dice. Porque en Irlanda, Polonia o Italia, en las últimas palabras de Angela Merkel sobre su disposición a «trabajar día y noche para llegar a un acuerdo», oye voces que expresarían el temor comunitario a una salida abrupta de Reino Unido.

Ceden los demás, pero no él. Votará de nuevo contra el Acuerdo de Salida si no se elimina la salvaguarda irlandesa, por la que Reino Unido permanecería en una unión aduanera e Irlanda del Norte asumiría además regulaciones del mercado común para evitar una 'frontera fuerte'. Ha de reformarse el Acuerdo con la fuerza legal que lo anule, porque «la salvaguarda no es 'brexit'».

Para Blunt, el pulso entre Londres, Dublín y Bruselas estaría evolucionado ahora en favor de los euroecépticos porque «es ahora evidente que quien más sufriría tras una salida sin acuerdo sería Irlanda». Los tres oradores quieren un entendimiento con la UE, pero se ríen del castrofismo de los rivales si no se da. «Las historias sobre el fin del mundo venden mucho más», según Rees-Mogg.

Bootle opera para sus análisis en la empresa de análisis que dirige con una constante: «Si el 'establishment' económico, el Banco de Inglaterra, el Tesoro, el Fondo Monetario Internacional, la patronal CBI,... pronostican algo, yo voy en la dirección contraria». Enumera los precedentes: en favor del patrón-oro, contra las reformas de Thatcher, en favor del sistema de cambios y del euro...».

 

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