Rusia da un nuevo paso para aprobar una ley que aislará su red de internet de la mundial

Vladímir Putin. /EFE
Vladímir Putin. / EFE

El texto prevé crear una infraestructura que permita garantizar el funcionamiento de los servicios rusos en el caso de que los operadores sean incapaces de conectarse a los servidores extranjeros

R. C.

Los diputados rusos adoptaron este jueves en segunda lectura una polémica ley que permite a Rusia desconectar sus servicios de internet de la red mundial. Los críticos calificaron esta legislación de «esclavitud digital» y de nuevo paso hacia una censura y un aislamiento de la red, similar a lo que ocurre en Corea del Norte. La norma entraría en vigor el 1 de noviembre, una vez que se haya convertido formalmente en ley. El texto, aprobado por 320 votos a favor y 15 en contra, se someterá a una tercera lectura y después pasará al Senado, una mera formalidad, antes de ser promulgado por el presidente, Vladímir Putin.

Fue elaborado en nombre de la seguridad informática y permite a los sitios web rusos funcionar sin servidores extranjeros. Sus detractores lo consideran un intento de controlar los contenidos e incluso de aislar progresivamente el sistema ruso de internet. Concretamente el texto prevé crear una infraestructura que permita garantizar el funcionamiento de los servicios rusos en el caso de que los operadores sean incapaces de conectarse a los servidores extranjeros. Los proveedores nacionales de servicios de internet tendrán que equiparse con «medios técnicos» que permitan «un control centralizado del tráfico» para hacer frente a eventuales amenazas.

Manifestación

Los autores de la nueva norma aseguran que Rusia debe garantizar la seguridad de sus redes, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, revelara una nueva estrategia de ciberseguridad y acusara a Moscú de llevar a cabo 'ciberataques'.

Al comienzo de marzo, unas 15.000 personas, según datos de la oposición, se congregaron en la avenida del Académico Sájarov de Moscú para protestar contra la ley. Pese a estar autorizado el acto, se practicaron no menos de veintiocho detenciones, quince de ellas ya antes del comienzo de la concentración, que se retrasó debido a las enormes colas que se formaron para pasar obligatoriamente a través de los detectores de metal instalados por la policía.

Al grito de «¡Basta de romper internet, no al aislamiento» los convocados en la capital rusa portaron también pancartas en contra Putin. La manifestación fue convocada por el Partido Libertario ruso y apoyada por el principal líder opositor, el abogado anticorrupción Alexéi Navalni y el creador del servicio de mensajería Telegram, Pável Dúrov, cuya aplicación ya ha sido prohibida.