Macron desenrolla la alfombra roja para recibir con honores a Xi Jinping

Xi Jinping (i) habla junto a Macron. /AFP
Xi Jinping (i) habla junto a Macron. / AFP

El presidente francés firma catorce acuerdos con el líder chino pese a exhibir «desconfianza» hacia sus planes de expansión en Europa

PAULA ROSASCorresponsal en París (Francia)

Con una Europa que no sabe cómo encajar en una postura común el desafío chino, el presidente Emmanuel Macron recibió este lunes con honores pero también con prudencia a su colega Xi Jinping. Pekín ha llegado con la chequera lista y este lunes ambos países firmaron 14 acuerdos comerciales, culturales y científicos, entre ellos la compra de 300 aviones Airbus valorados en más de 30.000 millones de euros. El apetito inversor del gigante asiático produce, sin embargo, en Francia, una mezcla de interés y desconfianza.

«La confianza necesita tiempo», advirtió este lunes Macron tras la firma de los contratos. A diferencia de Italia, que la semana pasada recibió con los brazos abiertos a Xi y apoyó de forma oficial el macroproyecto de inversiones chinas conocido como la Nueva Ruta de la Seda, Francia, como otros países europeos, se muestra inquieta ante el aumento de la influencia del gigante asiático en el continente, sobre todo en algunos sectores sensibles como el de las comunicaciones.

Esta suerte de «plan Marshall chino», presente ya en los cinco continentes, prevé la construcción de vías de transporte -ferroviario, pero también carreteras o puertos- para comunicar a China con el mundo, así como inversiones en tecnología y otros sectores. Ante este reto, Macron quiere crear un frente europeo que hable con una sola voz, y por ello hoy ha invitado también a París a la canciller alemana, Angela Merkel, y al presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. El jefe del Elíseo busca un «despertar europeo» ante el desafío asiático, y el mensaje es claro: con quien hay que negociar un proyecto de tal envergadura e influencia es con Europa, no de forma bilateral con cada país, como busca Pekín.

«Ningún país, por potente que sea, puede redefinir solo las reglas del juego multilateral», advirtió Macron ante su invitado. Además, el presidente francés quiere que la Nueva Ruta de la Seda funcione en ambos sentidos, y que China se abra más a las inversiones y los productos europeos. Europa no solo quiere un mayor acceso al mercado interior del gigante asiático, sino también que los inversores chinos en sectores sensibles en Europa, como pueden ser las nuevas telecomunicaciones 5G, sean mejor controlados por una cuestión de seguridad.

Un comercio «justo»

El mandatario galo pidió este lunes un «partenariado euro-chino», que debe estar basado en un «multilateralismo fuerte» y un comercio «justo y equilibrado». Macron, como otros europeos, teme la estrategia que hasta ahora ha llevado a cabo China, que es la de priorizar las relaciones bilaterales para jugar con las divisiones internas de la UE. Este lunes, Xi Jinping aseguraba, sin embargo, que el régimen de Pekín «quiere una Europa unida y fuerte».

Entre los acuerdos que se firmaron la pasada jornada está la venta de 290 aviones Airbus A320 y diez del modelo A350. La eléctrica francesa EDF invertirá también cerca de 1.000 millones en un parque eólico en China y además se rubricaron varios contratos en materia agrícola, medioambiental o cultural. El año pasado, debido a la guerra comercial entre Estados Unidos y el gigante asiático y ante la incertidumbre generada por el 'brexit', las inversiones chinas en Francia aumentaron un 86%, principalmente en turismo y tecnología.