La Asociación del Rifle llama a Trump para recordarle su oposición a cualquier control de las armas

Trump posa con los primeros agentes que acudieron al tiroteo de Dayton y El Paso. /EP
Trump posa con los primeros agentes que acudieron al tiroteo de Dayton y El Paso. / EP

CAROLINE CONEJERONueva York (EE UU)

La visita de Donald Trump a las ciudades de Dayton y El Paso, donde el pasado fin de semana perdieron la vida más de treinta personas en dos tiroteos masivos, ha revitalizado el movimiento que reclama al presidente una legislación que intensifique el control de las armas. Legisladores, activistas, figuras públicas y candidatos a la Casa Blanca, además de la prensa y gran parte de la opinión pública, demandan mayores restricciones en medio de un ambiente de tensión que divide al país como no se ha visto en los últimos tiempos. El propio expresidente Bill Clinton se unió a las protestas y vía Twitter pidió que se restituyera la ley de prohibición de armas de asalto firmada por él en 1994.

Trump se ha limitado a señalar que estaría abierto a fomentar la revisión de antecedentes de quienes quieran hacerse con un arsenal de este tipo, pero ello ha bastado para que el sector de la población partidaria de la barra libre para las armas haya reaccionado de forma vehemente, también entre los miembros de su propio gabinete presidencial y en el Partido Republicano.

Por supuesto, el lobby de la Asociación del Rifle (NRA) ha puesto el grito en el cielo. Su jefe ejecutivo, Wayne LaPierre, llamó personalmente a Trump el martes y le advirtió contra cualquier tipo de legislación que recorte o restrinja la venta de armas. En una larga declaración vía Twitter de 18 partes la NRA señaló, en referencia a los recientes tiroteos, que no hay soluciones simples a la violencia y reiteró su firme oposición a cualquier forma de restricción al derecho constitucional de los ciudadanos a autoprotegerse.

La Asociación del Rifle también ha tratado de defender sus intereses mediante conversaciones privadas con el jefe interino de gabinete presidencial, Mick Mulvaney, y otros consejeros de la Casa Blanca. Fueron alertados del riesgo de lo que consideran «problemáticas inclinaciones del presidente» a extender la verificación de antecedentes de los portadores de armas, actualmente en debate en el Congreso.

Horizonte electoral

La posibilidad de que prospere es altamente improbable en el horizonte electoral de 2020. Cualquier paso a favor del 'desarme' incitaría una revuelta en sus bases y la furia de la NRA, ya descontenta desde marzo por la prohibición de forma administrativa la venta de 'bump stocks', un sistema que permite modificar las armas automáticas para aumentar la velocidad de disparo.

Trump se ha alejado en las últimas fechas de esta asociación aunque sabe que su futuro electoral depende en gran medida de sus miembros. El presidente incluso llegó a criticar a LaPierre por pedir, tras el tiroteo en el instituto de Parkland en Florida, que acabó con la vida de 17 estudiantes, que el lobby le comprara una lujosa mansión de cinco millones de euros al lado de un campo de golf en una zona privada de Dallas.

Según encuestas recientes, la mayoría de los estadounidenses apoyan la prohibición de las armas de asalto (57%) como las AK-47 y AR-15 utilizadas frecuentemente en los tiroteos, aunque los sondeos reflejan que sólo tres de cada diez republicanos estarían a favor de alguna forma de control.