El abogado de Trump advierte de que no entregará pacíficamente el poder en 2020

Michael Cohen. /Reuters
Michael Cohen. / Reuters

Su testimonio abre la caja de Pandora para nuevas investigaciones del Congreso por delitos de fraude y evasión fiscal

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

Para alguien como Nicholas Kristof, un periodista educado en Harvard con dos premios Pulitzer, el testimonio que dio el martes en el Congreso Michael Cohen fue el equivalente a ese momento de 1973 que le empujó al periodismo, cuando a los 14 años vio en blanco y negro desde una granja de Oregón la vista sobre el Watergate del antiguo consejero de la Casa Blanca John Dean. «He vuelto a sentir un temblor histórico similar», publicó este jueves. «La sensación de que la segunda administración más corrupta de la historia estadounidense empieza a tambalearse».

La declaración ante el Comité de Supervisión del Congreso del exabogado de Donald Trump, quien fuese su matón personal durante más de una década, no logró conectarle con la trama rusa pero desplegó ante una audiencia nacional tantas pistas sobre la conducta ilegal del mandatario que Kristof decidió que sus ilegalidades están todavía más extendidas que las de Richard Nixon. «El retrato general que presenta de Donald Trump es el de un jefe de la mafia», concluyó sobre el presidente de Estados Unidos. «La suma total de su testimonio fue devastadora. Décadas después los historiadores seguirán analizándolo».

Así de impactante fueron las ocho horas que pasó Cohen, convicto por perjurio, fraude y evasión fiscal, en el ojo público. Apenas uno de los tres días que ha dedicado a contestar preguntas de los legisladores, solo que los otros dos han sido a puerta cerrada. De la mirilla a la que tuvo acceso el público se deduce que el 'fixer' de Trump ha desparramado sobre la mesa importantes pistas para una serie de investigaciones a las que la Cámara Baja, ahora en manos de la oposición, dará seguimiento. Es de esperar que pronto otros comités pidan sus declaraciones de impuestos y llamen a testificar a los colaboradores nombrados por Cohen, como su jefe financiero Allen Weisselberg, su asistente ejecutiva Rhona Graff, su contable Jeffrey Getzel e incluso los hijos del magnate Ivanka y Donald Trump Jr.

Cohen ha puesto en el punto de mira a Trump por fraude, evasión fiscal, perjurio y un largo etcétera de delitos. Los tres años que por el momento le han caído podrían ser nada para los que recibiría Trump de no estar protegido por la inmunidad presidencial de la que carecen sus hijos y colaboradores. «Todo el que le siga ciegamente, como hice yo, acabará como yo», alertó el letrado que ha perdido hasta el título.

Frente a este perro de pelea apaleado que se lamía las heridas con humildad, la bancada republicana ladraba y aullaba sin descanso, decidida a erosionar su credibilidad al acusarle de mentir, sin recordar que todo lo que le diga en ese sentido se vuelve contra el presidente. «¿Mentiroso patológico», se sonrió Cohen. «¿Se refiere a Trump o a mí?». Para él, mentir, atacar y ser rudo eran simplemente los requisitos de su trabajo. «Sé lo que estáis haciendo, porque yo lo he hecho durante diez años», les recordó. «Le estáis protegiendo».

Si algo le asusta es precisamente el poder del magnate para hipnotizar a sus seguidores e inducirles a hacer las cosas más viles para servir sus deseos. «Cuando en la campaña dijo que puede disparar a alguien en la Quinta Avenida y salirse con la suya, no estaba de broma», recordó. «Ustedes no le conocen como yo», dijo aterrorizado por las amenazas que ha recibido su familia. Porque conoce como nadie el poder de este nuevo caudillo para manejar a las masas advierte de que «si pierde la reelección en 2020 no habrá una transición pacífica de poder», su más oscuro presagio. Desde Vietnam, ofuscado con haber perdido los 'ratings' de audiencia y sin paciencia para arrancar a Kim Jong-un lo que buscaba, Trump evitó dar la palabra a los periodistas estadounidenses en su rueda de prensa y agradeció a Cohen que no le conectase con Rusia. «Entre tantas mentiras podía haber ido con todo, pero sólo lo hizo con el 95%».