Cumbre de urgencia de la UE el 10 de abril ante la eventualidad de una salida sin acuerdo

May sigue una intervención en el Parlamento entre Leadsom y Geoffrey Cox./REUTERS
May sigue una intervención en el Parlamento entre Leadsom y Geoffrey Cox. / REUTERS

Fuerza a Reino Unido a que decida la próxima semana si participará en las europeas para lograr una prórroga larga o se precipitará hacia el desenlace caótico

SALVADOR ARROYOCorresponsa. Bruselas

El 'plan A' para el 'brexit' que los jefes de Estado y de gobierno de los Veintisiete acordaron la semana pasada en Bruselas se hacía añicos a las 15.40 horas de este viernes, cuando el 'speaker' del Parlamento británico, John Bercow, ratificaba que el Acuerdo de Retirada había sido torpedeado por tercera vez en poco más de dos meses. Que esta vez sí, que esta vez saliera adelante, era la condición fundamental que el club había impuesto a los británicos para que pudieran acogerse a una prórroga técnica hasta el 22 de mayo que posibilitara la tramitación legislativa del arreglo. Pero como no se ha dado, se activa el 'plan B'; el que comprime el calendario: ahora el 12 de abril es el nuevo 29 de marzo (la fecha que durante dos años marcaba el fin del 'brexit').

Y la rápida reacción de las instituciones europeas este viernes confirma lo sabido. El 'no' de Westminster era tan probable que se había digerido con mucha antelación. El primer mensaje llegaba apenas tres minutos después de ese resultado. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, recurría a su cuenta de Twitter para anunciar que convocará una nueva cumbre extraordinaria el próximo 10 de abril en la capital comunitaria. Estaba cantado que los líderes tendrían que volverse a reunir, pero la fecha elegida indica que no parecen estar dispuestos a apurar hasta el último minuto. Dicho de otro modo, dos días antes del nuevo límite, tendrán que conocer el camino que va a emprender Reino Unido. Y decidir si lo aceptan o no.

EN SU CONTEXTO

0,4%
es el porcentaje que perdió la libra frente al dólar y el euro tras el nuevo varapalo encajado por la primera ministra. La divisa llegó a su cotización más baja frente a la moneda estadounidense en tres semanas. La Bolsa de Londres no se vio afectada porque compañías que operan en divisas extranjeras se beneficiaron del resbalón de la libra.
«La muerte lent».
«Si se logra la prórroga larga del plazo de salida nos reengancharemos a la libra porque será el comienzo de la muerte lenta del 'brexit'», avanzó el estratega de Lombard Odier Investment Managers Salmán Ahmed.
1,4%
creció la economía de Reino Unido en 2018, menos que el año anterior, como se preveía en el ambiente de inestabilidad del 'brexit'. Es su ritmo más bajo desde 2012. Frente a una expansión del 1,8% en 2017, el PIB cayó cuatro décimas el año pasado, lastrado por un último trimestre de baja producción industrial, según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS).

Así que la próxima semana será trascendental (una más en este culebrón). El 10 de Downing Street y su Parlamento deberían decantarse por uno de los múltiples escenarios abiertos… aunque ya se hayan rechazado en cascada varios de ellos. La solicitud de una extensión larga del Artículo 50 (el que regula el proceso), un año e incluso más, con la consiguiente participación en las europeas que se celebrarán del 23 al 26 de mayo se impone hoy sobre los otros. No gusta, pero con un margen tan limitado, cualquier propuesta creíble (está será la nueva condición de base) de Londres estaría supeditada a más tiempo. Una cuestión práctica.

Las otras opciones son un segundo referéndum, la revocación definitiva del 'brexit' que, como recordó este viernes Martin Selmayr, secretario general de la Comisión Europea, podría tramitarse «antes de la medianoche» de ese 12 de abril; precipitarse hacia unos comicios generales en clave interna. Y, por supuesto, el final caótico.

Este no lo quiere nadie, pero «es ahora más probable», se advertía desde el Ejecutivo comunitario. En una breve comunicación, la institución que preside Jean-Claude Juncker incidió en que la Unión Europea se ha venido preparando para ese final indeseado desde diciembre de 2017, cuando comenzó a lanzar los planes de contingencia. También que «se va a mantener unida». Y como cola, el reiterado aviso a Londres: «Ni el periodo de transición ni ninguno de los beneficios del Acuerdo de Retirada existirán en caso de no acuerdo».

Montaña rusa

¿Y qué opinan los líderes? El tono de la Comisión lo compartía el primer ministro holandés, Mark Rutte, al asegurar que el «riesgo» de un 'brexit' sin acuerdo es ya «muy real». Lo elevaba bastante más el presidente francés, Emmanuel Macron, al incidir en que «ha llegado el momento de decidir el plazo con Reino Unido para implementar una salida sin acuerdo... Y, por lo tanto, aceleraremos la fase final de los preparativos». Y lo volvía a rebajar el colega irlandés, Leo Varadkar, al dejar la puerta abierta «a una prórroga larga si Reino Unido reconsidera su enfoque sobre el 'brexit' y vuelve a poner opciones sobre la mesa previamente descartadas (continuar en la unión aduanera). Creo que esto haría posible una respuesta generosa y comprensiva de los Veintisiete».

Una montaña rusa dialéctica que se mueve en paralelo al caos político británico y a la que el propio Donald Tusk se subió de nuevo el jueves al afear al Parlamento Europeo que se cierre en banda a una extensión larga con aquello de «no podemos traicionar a los británicos que quieren quedarse». «La única manera de evitar el 'no acuerdo' es que los diputados actúen por fin la próxima semana y definan una forma transversal de avanzar», aseguraba Guy Verhofstadt en un nuevo llamamiento al entendimiento entre conservadores y laboristas. «Si lo hacen, estamos listos para cambiar la Declaración Política», zanjó el también coordinador del 'brexit' en la Eurocámara.

Hastío y vértigo casi a partes iguales. Con un Acuerdo de Retirada inamovible. El negociador principal de la UE, Michel Barnier, volvió a insistir en ello este viernes durante una conferencia en Varsovia. Y aunque ese acuerdo aparentemente haya recibido la estocada final, nuevas negociaciones no acabarán ni con la esencia del 'backstop' o salvaguarda irlandesa ni tampoco con la obligación de que Reino Unido pague la factura de 45.000 millones de euros del Presupuesto plurianual que vence en 2020. Son requisitos que aquí se tienen muy claros.

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