La alianza europea de ultraderecha liderada por Salvini echa a andar con sonadas ausencias

Matteo Salvini. /Miguel Medina (AFP)
Matteo Salvini. / Miguel Medina (AFP)

El líder de la Liga reconoce la existencia de «diferencias» entre los soberanistas, a quienes pretende unir destacando «el peligro» del extremismo islámico

DARÍO MENORCorresponasl en Roma (Italia)

Los partidos de ultraderecha de la Unión Europea se encuentran ahora mismo divididos en tres grupos distintos en el Parlamento de Estrasburgo. Animado por las buenas perspectivas de las encuestas, que le auguran superar el 30% de los votos en las elecciones europeas de mayo, Matteo Salvini, ministro del Interior italiano y líder de la Liga, pretende formar una familia única de soberanistas para controlar la Eurocámara. Su objetivo ya no es sacar a su país de la Unión Europea, sino hacerse con las riendas del poder para imponer una línea euroescéptica y de extrema derecha.

La alianza que intenta crear Salvini empezó ayer a tomar forma en Milán con la reunión que mantuvo con representantes de otras formaciones ultras: Jörg Meuthen, de Alternativa para Alemania, Olli Kotro, de Verdaderos Finlandeses y Anders Vistisen, del Partido Popular Danés. Ante un cartel en el que podía leerse 'Hacia la Europa del sentido común, de gente que alza la cabeza', el líder de la Liga aseguró que la UE se ha convertido hoy en «una pesadilla» para muchos ciudadanos, poniendo como ejemplo la crisis vivida por Grecia, las manifestaciones de los 'chalecos amarillos' en Francia o el alto índice de desempleo en Italia.

En el encuentro de Milán hubo sonoras ausencias, como la de la ultraderechista francesa Marine Le Pen, con quien Salvini se vio el pasado viernes en París, o la del primer ministro húngaro, Víktor Orban. Tampoco hubo ningún representante de Vox. El anfitrión de la cumbre, que planteó como objetivo que los soberanistas se conviertan en «el primer movimiento» del Parlamento Europeo, reconoció que dentro de esta familia política existen «diferencias». Uno de los puntos de fricción es la relación con Rusia: mientras que la Liga pide el fin de las sanciones y estrechar los lazos con Moscú, los nacionalistas polacos o finlandeses temen un supuesto expansionismo ruso. También hay divergencias en aspectos económicos.

Para tratar de superar las diferencias, Salvini exaltó el enemigo común en que coinciden todos estos partidos: el islam. «El peligro para Europa no está en el pasado. No volverán el comunismo, el nazismo ni el fascismo. El peligro está en el extremismo islámico. La defensa de las fronteras es también la defensa de la identidad, la historia, la cultura, las tradiciones, y el redescubrimiento con orgullo de las raíces judeocristianas de Europa», dijo el líder de la Liga, cerrando la puerta a un posible ingreso de Turquía en la UE.