La aseguradora reclama seis millones al guardaespaldas de Kim Kardashian por el robo de París

La celebrity Kim Kardashian. /Instagram
La celebrity Kim Kardashian. / Instagram

La compañía sigue sin comprender cómo el vigilante dejó a la celebrity desprotegida para irse con el resto de sus hermanas a un club cercano

EL NORTE

La compañía de seguros de Kim Kardashian no ha olvidado todavía el robo que sufrió la celebrity hace dos años en París, tal es así que ha decidido demandar a su guardaespaldas Pascal Duvier, al que reclama seis millones de dólares, la cantidad que la aseguradora tuvo que pagar a Kim Kardashian, según publica ABC.

La compañía sigue sin comprender cómo el guardaespaldas dejó a la celebrity sin ningún tipo de protección, tras decidir seguir al resto de hermanas a un club cercano, ni que no corrigiera una serie de fallos en la seguridad como la cerradura que faltaba en la puerta principal del patio del hotel. Una actitud que permitió, según la aseguradora, que los ladrones entraran sin problemas al hotel.

La protagonista de 'Keeping Up with the Kardashians' no olvidará fácilmente la noche del 3 de octubre, cuando estaba descansando en su habitación y se dio cuenta que unos hombres estaban en su casa. «Escuché ruidos detrás de la puerta, como pasos, y grité preguntando quién estaba allí, pero nadie contestó. A las 2:56 llamé a seguridad, pero nadie contestó. Vi llegar a dos personas acompañadas por el hombre de la recepción, que lo tenían atado. Después volvimos dentro, me tiraron sobre la cama. Los dos hombres iban encapuchados. Uno tenía una máscara de esquiar, gorra y chaqueta; el otro una chaqueta que decía 'policía'. Me pidió que le diera mi anillo con un fuerte acento francés. Estaba en la mesilla», declaró durante el testimonio a las autoridades.

Seis meses después, concedió su primera entrevista en la que señaló que el robo le había cambiado su vida: «No quiero empezar a llorar, pero sé que estaba destinada a que me pasara. Siento que soy una persona distinta. No quiero llorar más», reconocía, a la vez que recordaba que todo «sucede muy rápido, fueron unos siete u ocho minutos de tortura, pero cuando miro hacia atrás y lo analizo, podría haber sido peor».

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