El independentismo sigue sin superar el 50% en unas elecciones en Cataluña

Elsa Artadi y Albert Batet siguen la intervención a través de videoconferencia del expresidente catalán, Carles Puigdemont./EFE
Elsa Artadi y Albert Batet siguen la intervención a través de videoconferencia del expresidente catalán, Carles Puigdemont. / EFE

En las pasadas europeas, el secesionismo obtuvo el 49% de los votos y en las votaciones municipales, el 42%

CRISTIAN REINOBarcelona

El día después de las últimas elecciones catalanas, celebradas en diciembre de 2017, un dirigente secesionista reconocía en privado que muchos independentistas habían descubierto en esa cita electoral el país que tienen y no el que desearían tener. Esa Cataluña no imaginaria arrojó una victoria de Ciudadanos, propiciada por la desunión entre JxCat y ERC, y situó el techo independentista en el 47% de los votos.

El Parlamento catalán ya había declarado la independencia meses antes, pero el secesionismo nunca ha superado el 50% de los votos en unos comicios . En estas últimas elecciones europeas, la suma de Esquerra y Junts per Catalunya se ha acercado más que nunca a la barrera psicológica, pero sin llegar a franquearla. El nuevo récord está fijado en el 49,7%, favorecido por que en estas europeas los independentistas se han movilizado más que nunca, muy por encima de sus adversarios constitucionalistas

El soberanismo lo tenía todo a favor para superar el 50%: un candidato desde Bruselas como Carles Puigdemont, que fue vetado en un primer momento por la Junta Electoral, y otro cabeza de lista como Oriol Junqueras, haciendo campaña desde la cárcel. El votante independentista no podía tener mayor incentivo. Sin embargo, ni el gran resultado de Puigdemont, que planteó los comicios como un plebiscito sobre su persona, ni la candidatura de Junqueras, cargada de simbolismo pues está encarcelado en Soto del Real y también está sentado en el banquillo del Supremo, han conseguido que las fuerzas secesionistas puedan decir por primera vez que cuentan con el apoyo de más de la mitad de Cataluña.

Entre Puigdemont y Junqueras, los dos pesos pesados del movimiento, han registrado 1,7 millones de votos. Esa es la cifra en la que se mueve más o menos el independentismo en los últimos años. Dos millones en el referéndum del 1-O, otros dos millones en las catalanas del 21-D de 2017 y 1,9 millones en las catalanas de 2015. Puigdemont ha obtenido un millón de votos en las europeas, prácticamente los mismos que tuvo Junqueras en las generales. La bolsa de votantes secesionistas es casi la misma desde hace siete años, lo que varía es la distribución entre las fuerzas políticas. El propio Quim Torra, cuando aún no era presidente de la Generalitat y seguramente ni sospechaba que lo sería, admitía en privado en los pasillos de la Cámara catalana que la barrera del 47% supone un lastre insalvable para el 'procés'.

Caída municipal

Además del 49% en las europeas, la cita electoral del domingo pasado deparó un porcentaje de voto independentista en las municipales en Cataluña del 42%. Este porcentaje es tres puntos menor que el de la cita anterior, y deja algunos puntos que deberían inquietar al independentismo, como es Barcelona capital y su área metropolitana, la zona más poblada de Cataluña. A pesar de que Esquerra fue la formación más votada en la capital catalana, la suma de votos secesionistas no superó el 40%, dos puntos menos que hace cuatro años. De los 41 concejales, solo 15 están a favor de la ruptura con el resto de España, hace cuatro años era 18.

En Hospitalet, la segunda ciudad de Cataluña, el PSC obtuvo la mayoría absoluta y los independentistas, un 20% de votos, mientras que en la tercera, Badalona, se impuso el PP (Xavier García Albiol) y el independentismo se quedó en el 30% de los sufragios. «Tenemos un problema en el área metropolitana», reconoció el lunes pasado Carles Puigdemont a la hora de valorar los resultados del domingo porque, a su juicio, la estrategia de ampliar la base no está cuajando.

En cambio, Esquerra Republicana empieza a recoger algunos frutos. Alguno podría incluso hablar de brotes verdes y de que podría llegar a cumplirse la tesis del 'tic-tac demográfico', según la cual solo es cuestión de tiempo que el secesionismo logre la mayoría social. En Santa Coloma de Gramanet, donde el PSC se impuso con mayoría absoluta, ERC ha conseguido entrar por primera vez en el consistorio. Lo ha hecho con tres asientos y el 10% de los votos. Lo mismo se puede decir de Badía del Vallès, la localidad que siempre registra el porcentaje más bajo de voto secesionista en las elecciones catalanas. En esta ocasión, Esquerra ha conseguido colocar a un concejal.

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