Carmena dimitirá tras perder la Alcaldía de Madrid y ERC gana a Colau en Barcelona

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. / Efe

Martínez-Almeida será el próximo alcalde de Madrid si consigue convencer a Ciudadanos y a Vox que le apoyen, mientras que Barcelona tendrá a su primer regidor independentista

MATEO BALÍN , JOSÉ ANTONIO GUERRERO y CRISTIAN REINOMadrid

Manuela Carmena no continuará otros cuatro años al frente del Ayuntamiento de Madrid a pesar de haber ganado las elecciones municipales, pero con unos resultados que no le dan para sumar con el PSOE y lograr la mayoría absoluta de la izquierda en la capital de España. La candidatura de la aún alcaldesa, Más Madrid, se quedó en 19 concejales, uno menos que los obtenidos hace cuatro años cuando lideró Ahora Madrid, el proyecto de Pablo Iglesias e IU.

Carmena ha perdido 30.000 votos, que se han ido a Madrid en Pie, el partido que apoyaba Iglesias, la alternativa a la formación de Carmena y Errejón. Por su parte, la lista del PSOE, encabezada por el exseleccionador de baloncesto Pepu Hernández, una apuesta personal de Pedro Sánchez, se ha quedado en ocho ediles, también uno menos que en 2015. Ambas formaciones políticas suman 27 concejales, dos por debajo de la mayoría absoluta (29) en una corporación de 57 asientos. Con estos resultados, la exmagistrada acabará seguramente dejando la política toda vez que supeditó su continuidad a repetir como alcaldesa de los 3,2 millones de vecinos de la metrópoli. Anoche, en una emotiva comparecencia que sonaba a despedida, dijo que seguirá como alcaldesa en funciones hasta que se produzca su relevo y que posteriormente hará efectiva su renuncia.

Con el escrutinio de las urnas, el PP, a pesar del varapalo (ha logrado 15 concejales, seis menos que en 2015 cuando obtuvo 21 y fue primera fuerza política) se puede ver recompensado con el trofeo de gobernar la ciudad más importante del país, todo un emblema para el partido de Pablo Casado. Su candidato en Madrid, José Luis Martínez-Almeida, un abogado del Estado de 44 años, se convertirá en el próximo alcalde si consigue convencer a Ciudadanos y a Vox que le apoyen, siguiendo idéntica estela de lo ocurrido hace unos meses en Andalucía. En esa derrota con un dulce sabor a triunfo, Martínez-Almeida ha conseguido frenar a Ciudadanos y evitar el tan deseado sorpaso del partido de Albert Rivera, que confiaba en su candidata por Madrid, Begoña Villacís, (que hubo de interrumpir la campaña tras dar a luz a su tercer hijo hace dos semanas) para superar, al fin, al PP y consolidarse como el referente del centro derecha en un escaparate tan observado y seguido como el de la villa y corte. No le ha ido mal a Villacís que ha ganado cuatro ediles (ha pasado de siete a once), pero se ha quedado a tres del PP y a 80.000 votos, lo que hace inviable el deseo de Rivera de desbancar a Casado en España empezando por la capital.

Finalmente Vox, con sus cuatro representantes (no tenía ninguno) será decisivo para dar la alcaldía a Martínez-Almeida. No hay ninguna duda de que hará cualquier cosa para evitar un gobierno de izquierdas, lo que no se sabe es el precio. Puede que exija entrar en el gobierno o se conforme, como en Andalucía, de prestar su apoyo a un ejecutivo de coalición entre PP y C's.

La división de Podemos

A estas horas tanto Podemos e IU (que han apoyado a Madrid en Pie) como Más Madrid deben estar aún maldiciendo el día en que decidieron romper e ir cada uno por su cuenta. La lista auspiciada por Pablo Iglesias y encabezada por Carlos Sánchez Mato (un exconcejal de Economía al que Carmena destituyó en 2017 por tomar decisiones a sus espaldas) sólo ha conseguido 42.000 votos, el 2,6% de los votos, lejos del mínimo del 5% que le daría derecho a entrar en la corporación. De haber acabado esta bolsa de papeletas en Más Madrid, posiblemente habría dado la mayoría absoluta a la izquierda. De hecho, los analistas coinciden en que Iglesias le dio la puntilla a Carmena al pedir recientemente el voto para Sánchez Mato.

Barcelona tendrá a su primer alcalde independentista

Lo decían los pronósticos, la victoria en Barcelona era cuestión de un puñado de votos y así fue. Ernest Maragall, el candidato de Esquerra y hermano del alcalde socialista de la Barcelona olímpica, ganó ayer las elecciones municipales de la ciudad de Barcelona por un estrecho margen a la actual alcaldesa, Ada Colau, de Barcelona en Comú. Ambos obtuvieron los mismos asientos en el Ayuntamiento barcelonés (10), lo que deja el gobierno de la capital catalana pendiente de los pactos, aunque Colau reconoció la victoria republicana y dijo que es el dirigente de Esquerra quien debe empezar a buscar a sus aliados.

La victoria republicana, aunque sea por la mínima de unos 4.000 votos, concede la ventaja al dirigente republicano, lo que provocará que por primera vez la alcaldía de Barcelona esté en manos de un independentista. Hace cuatro años, Xavier Trias (CiU) perdió la alcaldía, pero su formación no era inequívocamente secesionista. Y hasta que el convergente llegó al gobierno municipal, Barcelona no había conocido más que alcaldes socialistas. Maragall ha cimentado su victoria en los barrios acomodados de la ciudad como Gracia, el Eixample y Les Corts. Colau, en cambio, ha acusado la recuperación del PSC en sus viejos feudos.

Maragall ha cimentado su victoria en los barrios acomodados de la ciudad como Gracia, el Eixample y Les Corts. Colau, en cambio, ha acusado la recuperación del PSC en sus viejos feudos

Barcelona es la joya de la corona de la política catalana. Una de las piezas clave del tablero catalán y por la que los secesionistas llevan tiempo suspirando, porque Barcelona es una marca global, que hasta la fecha se había desmarcado de la agenda secesionista. No se ha integrado hasta la fecha en la Asociación de Municipios por la Independencia y para los secesionistas era un déficit estructural que debían solventar para afianzar el 'procés'.

La alegría republicana no fue completa. No solo por el gran resultado de Carles Puigdemont en las elecciones europeas, también porque en el pueblo de Oriol Junqueras, Sant Vicençs del Horts, la victoria fue para el PSC. Además, en el consistorio barcelonés, la suma de las fuerzas secesionistas fue menor que hace cuatro años (15). Esta situación obligará a Ernest Maragall a tender puentes con los comunes y con los socialistas. En cualquier caso, Maragall no tiene la alcaldía asegurada, porque un pacto entre los comunes y los socialistas podría dejarle con la miel en los labios. Es complicado y la propia Colau habló ayer de que debería darse un pacto amplio y transversal entre los 28 concejales que suman los tres grupos de izquierdas.

En las elecciones de Barcelona había otras pequeñas batallas por dilucidar. Por un lado, estaba la incógnita de cuál sería el resultado de Manuel Valls, que contaba con el apoyo de Ciudadanos. Si su objetivo inicial era ser alcalde, su resultado puede calificarse como un fracaso, porque apenas ha obtenido un concejal más que Ciudadanos hace cuatro años. La otra incógnita era Elsa Artadi. Abandonó el Gobierno de Quim Torra, siendo consejera de la Presidencia y una de las piezas clave del ejecutivo, para lanzarse al objetivo de pelear por el triunfo, pero la dirigente de JxCat cosechó ayer un resultado muy pobre, con solo cinco regidores, como quinta fuerza del Ayuntamiento. El efecto Puigdemont, con su millón de votos en las europeas, no se notó en las locales de Barcelona.

'Kichi' y Ribó, los supervivientes del 'cambio'

José María González, 'Kichi', y Joan Ribó han sido los dos únicos supervivientes cuatro años después de que los llamados 'ayuntamientos del cambio' aterrizarán en algunos de los consistorios más importantes del país. Los regidores de Cádiz y Valencia ganaron con solvencia y podrán gobernar con el apoyo del PSOE. Los socialistas, en cambio, le han dado la vuelta a la tortilla y recuperan históricos feudos en Galicia que las Mareas le arrebataron en 2015. Pero las grandes derrotadas de la noche fueron Manuela Carmena, en Madrid, y Ada Colau en Barcelona.

'Kichi', candidato de Adelante Andalucía, dobló a la segunda fuerza política en la ciudad de Cádiz, el PP, mientras que Ribó en Valencia mejoró su resultado cuatro puntos y 10.000 votos, que le permitirán gobernar con el apoyo de los socialistas en la capital del Turia.

En Galicia, el verdadero sorpasso fue el del PSdeG a las candidaturas de las Mareas, a las que superó ampliamente en Santiago, A Coruña o Ferrol, donde su regidor, Jorge Juan Suárez -apoyado personalmente por el secretario general de Podemos Pablo Iglesias-, sufrió un importante descalabro. Los socialistas gallegos gobernarán en estas ciudades y se sumarán al histórico feudo de Vigo, el del personalista Abel Caballero, y a las capitales de Ourense y Lugo.

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