El 'stock' de vivienda nueva, en su nivel más bajo desde el inicio de la crisis

Una promoción de chalets nuevos todavía sin vender./ A. Gómez
Una promoción de chalets nuevos todavía sin vender. / A. Gómez

Son casi 460.000 casas a estrenar que siguen sin venderse -Comunidad Valenciana, Cataluña y Andalucía concentran la mitad-, pero sumando las de segunda mano superarían el millón de inmuebles vacíos

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

La digestión de la burbuja inmobiliaria que España vivió poco antes de la mayor crisis económico-financiera de su historia está resultando más pesada de lo previsto, tanto que aún habría más de un millón de inmuebles vacíos sin venderse sumando la oferta nueva y la de segunda mano. Este jueves el Ministerio de Fomento actualizó los datos de las casas a estrenar que siguen sin comercializarse y, pese a lo abultado de la cifra –459.876 unidades al cierre de 2018, un 3,6% menos que el ejercicio anterior–, se encuentran en su nivel más bajo desde 2008.

Aunque los expertos valoran más que sea el noveno ejercicio consecutivo de descensos en las existencias de vivienda desde el máximo que marcaron en 2009, con 649.780. Eso referido solo a los inmuebles nuevos, pues si se añaden los usados el total se aproximaba a los dos millones (en 2017 habían bajado a 1,2 millones) según fuentes del sector, al coincidir con el pinchazo de la burbuja y la primera recesión.

Solo en un lustro, de 2005 a 2009, el 'stock' acumulado de viviendas a estrenar se multiplicó por 3,3 veces al albor de un apetito por el 'ladrillo' que parecía entonces insaciable. En términos relativos, el parque de casas se disparó casi un 233%. Sin embargo, desde ese máximo histórico solo se ha podido liquidar el 29% y contando con cuatro años más.

Por eso los expertos evitan hacer cálculos sobre los plazos para terminar la digestión inmobiliaria. Al ritmo actual, y con descensos anuales que no llegan a los dígitos –el mayor fue precisamente en 2009, con una bajada de casi el 7%–, se tardaría prácticamente medio siglo más. No obstante, esos mismos especialistas estiman que existe un 'stock' perpetuo (sumando oferta nueva y de segunda mano) que difícilmente se podrá vender. Hablamos de cerca de 400.000 casas que se encuentran en zonas con muy poca demanda o sin ella, normalmente en el interior del país, lejos de áreas metropolitanas o de interés turístico.

Y buena parte de ellas son viviendas a estrenar, cuyo tiempo medio para encontrar comprador casi duplica el que necesitan las usadas: 4,5 años frente a 2,5, aunque existen claras diferencias territoriales. Según la estadística de Fomento, solo tres regiones concentran la mitad de ese 'stock' (el 49%): Comunidad Valenciana –que por si sola dispone de casi una quinta parte (el 18,7%, con 86.137 unidades)–, Cataluña (73.048) y Andalucía (69.327). Por el contrario, cuatro autonomías no llegan a las 10.000 casas aún por colocar: Asturias (que con 10.084 rozan esa frontera), Baleares (9.290), La Rioja (8.981) y País Vasco (3.747).

Castellón, a la cabeza

Por provincias, Madrid (40.145) y Barcelona (38.048) encabezan la lista de inmuebles nuevos sin comercializar, junto a Alicante (39.309) y Castellón (24.958), con mucha menos población pero no así casas pues se multiplicaron en la última etapa de la burbuja. De hecho, las tierras castellonenses concentran el mayor porcentaje de existencias no vendidas respecto a su parque inmobiliario, un 5,9%, seguidas de Toledo (4,9%) y Almería (4,5%). El interior y la costa mediterránea son, a priori, las zonas con peor salida.

En paralelo, la construcción de viviendas prosigue su recuperación y se acerca ya a la horquilla de 150.000-180.000 obras nuevas iniciadas al año que el sector estima como cifra «razonable». En 2018 se concedieron 128.799 visados para comenzar a levantar casas, un 18% más que el ejercicio anterior y 2,2 veces más que en 2014. La tendencia es que seguirán aumentando.