España, la tercera economía desarrollada donde más disminuyen los salarios

Trabajadores del aeropuerto de Loiu. /Iñaki Andrés
Trabajadores del aeropuerto de Loiu. / Iñaki Andrés

También es el segundo país de la OCDE con más pobres en edad de trabajar y destaca entre quienes desaprovechan más su mano de obra

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

España ha salido de la UVI en lo que al mercado de trabajo se refiere, pero aún seguirá un tiempo indeterminado ingresada por presentar aún importantes riesgos. Y la advertencia no viene esta vez desde los sindicatos, sino de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el club que aglutina a las principales potencias del mundo más allá de foros como el G-7 o el G-20.

En su último informe sobre el país da una de cal y otra de arena, pues en un análisis que luego extiende a buena parte de los miembros de la OCDE, destaca la recuperación del empleo -«por primera vez hay más personas ocupadas que antes de la crisis», ensalza- pero, a la vez, admite que el aumento de los salarios es «aún más lento» que antes de 2007. El paro bajará este año al 14,7%, para quedar en el 13,3% al acabar 2019, según sus previsiones para España, aunque aún mantiene la segunda tasa más elevada (15,9% en abril) solo superada por Grecia.

El problema, admite entre líneas la organización, es como ha ido creciendo la ocupación en los últimos años. «La importante y creciente proporción de trabajos mal pagados o a tiempo parcial involuntario es uno de los motivos principales que explican la evolución negativa de los salarios en España». Porque en la institución que preside Ángel Gurría tienen claro que ambos elementos son vasos comunicantes.

Son, según lo definió este miércoles en una rueda de prensa desde París, las «heridas de la crisis», que en España se agudizan más por la baja calidad de su mercado de trabajo. Por ejemplo, la elevada incidencia de contratos de duración corta hacen que disminuya el nivel de seguridad en el empleo, también en este aspecto el más bajo solo empeorado por el heleno.

Ese peso creciente de los trabajadores a tiempo parcial, sobre todo por al aumento de quienes lo hacen de forma «involuntaria» -es decir, querrían estar empleados más horas y con ello ganar más dinero-, explica en buena parte de los países de la OCDE que el aumento nominal de los salarios sea «todavía significativamente menor que el previo a la crisis» -a finales de 2017 fue solo la mitad que el registrado hace una década- para niveles comparables de paro. España no es, por tanto, una excepción. Otros factores que han jugado en contra de la recuperación de los sueldos en ese período han sido una inflación baja y una desaceleración de la productividad.

Dentro del club de las economías desarrolladas, Italia ha sido el socio con más ha retroceso en materia salarial desde comienzos de la crisis. Allí los sueldos reales -esto es, descontado el impacto de la inflación- bajaron un 1,2% en promedio entre el último trimestre de 2007 y el mismo período de 2017. En España, con el segundo peor dato en este sentido, el descenso llegó al 0,4%, mientras en Australia fue dos décimas mayor. En contraste con ello, Canadá y Francia registraron los mayores aumentos (1,7% y 0,9%, respectivamente), frente a un alza del 0,6% como promedio de la OCDE.

Empleo de mala calidad

«A menos que los países rompan este círculo la desigualdad crecerá», advierte en sus conclusiones. El aviso resulta más acuciante para España por la mala calidad de sus nuevos empleos. Otro dato preocupante: un 15,9% de las personas en edad de trabajar tiene unos ingresos inferiores al 50% de la media del país, y solo Grecia está peor (el 16%). «La pobreza es una fuente de inquietud», alertan desde el equipo de Gurría.

De hecho, si los sueldos hubieran crecido en promedio en España a la misma tasa que las retribuciones de las personas que mantuvieron su empleo desde 2007 el aumento salarial real habría sido un 3,1% más alto en 2014. Algo mejor aparenta estar el país en la brecha social de género, no porque resulte reducida (llega al 34%) sino porque es 4,5 puntos inferior a la media de la OCDE. Algo parecido ocurre con el nivel de ingresos, que sigue el promedio.

Otra de las derivadas de que el mercado laboral español haya generado más trabajadores en situación precaria durante la salida de la crisis en una importante infrautilización de la mano de obra. En España ese nivel llega al 41,5% (la media OCDE es 28,1%), solo por debajo de Grecia, Turquía e Italia. Se calcula comparando la tasa de inactividad, la de paro y el porcentaje de trabajadores a tiempo parcial involuntarios, excluyendo a los jóvenes (de 15 a 29 años) que están formándose.

Despido más barato pero con parados mejor formados

La OCDE sostiene en su informe sobre España que las cifras del mercado laboral «muestran» que la polémica reforma laboral de 2012 iba «en la buena dirección», pese a admitir que muchos empleos «puede que no sean de la mejor calidad». Sin embargo, estima que las indemnizaciones por despido aún son «particularmente generosas», por lo que pide reducir más su importe aunque aumentando a la vez el período de preaviso. También considera el llamado club de las economías desarrolladas que en el país se debe «resolver la falta de coordinación» entre Estado y autonomías en competencias laborales para, por ejemplo, mejorar la formación de los desempleados.

 

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