La Sareb pierde dinero por sexto año consecutivo

El presidente de la Sareb, Jaime Echegoyen. /R. C.
El presidente de la Sareb, Jaime Echegoyen. / R. C.

Las pérdidas del banco malo se elevan un 55% hasta los 878 millones y admite la imposibilidad de generar beneficios en el futuro

J. M. C. Madrid

La Sareb, la sociedad que aglutinaba los activos inmobiliarios más problemáticos que tenía parte de la banca en la crisis, ha vuelto a perder dinero por sexto año consecutivo. En 2018, el conocido como banco malo se dejó 878 millones de euros, un 55% más que el ejercicio previo, a pesar de que logró un récord en la venta de inmuebles y de que ha reconvertido su cartera de préstamos.

El presidente de la sociedad, Jaime Echegoyen, ha reconocido que «será difícil que ganemos dinero» algún día, al realizar el balance del último año. En cualquier caso, ha descartado que sean necesarias nuevas aportaciones de capital por parte de los accionistas, entre los que se encuentra el Estado a través del FROB, con casi la mitad del capital.

La actividad de la Sareb en el último año ha estado condicionada por la «dispar» evolución de las dos partes de su cartera: la gestión y desinversión de préstamos dañados y la venta de inmuebles. Echegoyen ha destacado que 2018 fue «un ejercicio de gran exigencia por la fuerte concurrencia que se ha registrado en el mercado mayorista, no solo en términos de volumen, sino de precio, con unos niveles de descuento que la compañía no puede ni debe asumir».

Con estas palabras, el presidente de la Sareb se ha referido a la estrategia de los bancos que han vendido más de 40.000 millones de activos con riesgo gracias a unos descuentos que en algunos casos han llegado al 70%, lo que «hundió el valor de las carteras en el mercado». El banco malo sí está dispuesto a aplicar rebajas de hasta el 15%, pero no los que los fondos de inversión extranjeros exigen en el mercado español.

Por eso, han decidido «dar un paso al lado» para preservar el valor ante los descuentos «impensables» que promueve la «brutal competencia» de la banca y ha apostado por transformar estos préstamos en inmuebles. Además de esa circunstancia, la actividad de la Sareb también se ha visto «fuertemente afectada» por una reducción clara en el flujo de operaciones en el lado institucional, unos menores ingresos por la amortización de deuda y el cobro de intereses y un margen de maniobra muy reducido. «Esta compañía no puede hacer nada para aumentar su volumen y compensar unos ingresos del pasado que han ido desapareciendo y, por tanto, tenemos un margen de maniobra que comparado con la banca es prácticamente cero», sostiene Echegoyen.

En cualquier caso, la Sareb vendió más de 21.000 inmuebles el año pasado, la cifra más alta de su historia. El 63% de estas ventas procedió de la venta directa de viviendas, anejos, suelos e inmuebles terciarios, y su grueso se concentró en las comunidades de Cataluña (18,6%), Comunidad Valenciana (17,3%), Andalucía (11,4%) y Madrid (10,3%).

Los ingresos cayeron un 5% en 2018 hasta los 3.650 millones de euros, mientras que los gastos operativos de la sociedad crecieron un 2% hasta los 697 millones. Además, canceló más de 2.114 millones de euros de la deuda que emitió para adquirir los activos dañados a los bancos en crisis en el momento de su constitución.

En los seis años transcurridos desde que las autoridades económicas le atribuyeron el mandato de desinvertir activos por un importe inicial de 50.781 millones de euros en 2012, la entidad ha reducido un 32,6% su cartera de préstamos al promotor y de inmuebles, hasta 34.240 millones. Su cartera de préstamos recibida de las entidades financieras en crisis se ha reducido un 44% en este periodo, hasta situarse en 21.936 millones de euros. Sareb ha vendido 85.500 inmuebles y ha aprobado la construcción de 6.950 viviendas nuevas.