Europa quiere «protagonizar» la reforma de la OMC

Dos turistas en Hong Kong antes de una reunión de la OMC. /Paul Hilton (Efe)
Dos turistas en Hong Kong antes de una reunión de la OMC. / Paul Hilton (Efe)

«El mundo ha cambiado», la organización «no», argumenta la UE que ve «imprescindibles» los cambios para «salir de la parálisis» y «el bloqueo»

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

La Organización Mundial del Comercio (OMC) nació en 1995 para poner al día los acuerdos comerciales promulgados tras la Segunda Guerra Mundial (el GATT de 1948) y ahora, coinciden la mayoría de sus socios, toca hacer lo mismo con ella. «Una reforma imprescindible para salir de la parálisis», advierte la UE.

«El mundo ha cambiado, la OMC no», lamentaba esta semana la comisaria de Comercio europea, Cecilia Malmström, al presentar el documento que el jueves hizo llegar a los Veintiocho en Ginebra durante una reunión convocada por Canadá para hablar de dicha reforma. El país norteamericano coincide con sus socios comerciales de la Unión en que la organización «no ha sido capaz de adaptarse lo suficiente a una economía mundial rápidamente cambiante» y, además, ahora está amenazada por la guerra arancelaria desde EE UU respondida por otros países.

Precisamente Estados Unidos fue de los primeros en pedir meses atrás esos cambios, al igual que Japón y China. También la propia UE, que quiere «desempeñar un papel protagonista en ello» y así lo comunicó durante la reciente reunión de ministros de Comercio del G-20.

De momento, la Comisión ha presentado ya en un texto sus «ideas iniciales» con un triple eje: «actualizar» las normas sobre comercio internacional conforme a la economía global «de hoy en día», «reforzar» la función supervisora de la OMC y «superar el inminente estancamiento» del sistema de solución de diferencias de la organización. Y es que, denuncian desde Bruselas, el foro mundial del comercio «está cada vez más sobrecargado por la rigidez de los procedimientos y los conflictos de interés entre los países».

Lo peor ocurre en la rama que resuelve los litigios comerciales, «a punto de quedar paralizada por el bloqueo de nombramientos de nuevos miembros» del órgano de apelación. A ello se une que su función de vigilancia «no es efectiva por falta de transparencia», las subvenciones no se controlan y faltan sanciones.

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