España se engancha a la prohibición de los combustibles fósiles en Europa

España se engancha a la prohibición de los combustibles fósiles en Europa
AFP

El Gobierno se fija en los modelos de Francia y Reino Unido para poner fecha al final de los motores diésel y gasolina

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

El anuncio del Gobierno de poner fecha de caducidad a los motores diésel y gasolina ha pillado por sorpresa a los conductores españoles. Este martes muchos se hacían cuentas de los años que quedaban hasta 2040, cuando dejen de venderse los vehículos con combustible fósil en España, y 2050, momento en el que no podrán circular los motores de combustión al uso con emisiones de dióxido de carbono -donde podrían estar incluidos los híbridos que emplean propulsores de gasolina o diésel-. Unas fechas que, a día de hoy, pocos creen que puedan ser posibles y que dependen de la aprobación del Congreso y Senado de la ley que las fija.

Sin embargo, pese al alcance del anuncio, España no es pionera en este tipo de medidas para restringir los propulsores que utilizan la derivados del petroleo. Francia y Reino Unido fueron los países que tomaron la iniciativa, cuyas fechas -primero para prohibir la venta y luego para prohibir la circulación- son las mismas que España pretende implementar en su futura ley de Cambio Climático y Transición Energética.

Otros países europeos debanten medias similares. De esta manera, Noruega pretende prohibir la venta de los vehículos diésel y gasolina en 2025, mientras que Alemania, Holanda Dinamarca e Irlanda debaten si esa prohibición podrían implementarla en 2030. En todo caso, son las ciudades las que a todas luces llevarán antes a cabo la iniciativa con la prohibición de los motores 'clásicos'.

De momento y hasta que las prohibiciones que contempla el Gobierno español sean una realidad, la incertidumbre se ha instalado en la calle. Por ello la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto) ha criticado que las propuestas del Gobierno provocan incertidumbre y que la gente no sepa qué coche comprar. Y es que la industria del automóvil, uno de los pilares de la economía, podría sufrir un parón en las ventas de los vehículos propulsados por gasolina o diésel.

 

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