Tito Álvarez baja la bandera al frente de los taxistas de Barcelona

El hasta este miércoles portavoz de la asociación profesional Élite Taxi, Tito Alvarez, a su llegada el martes a la Consellería de Territorio de la generalitat. / EFE

Su compromiso y capacidad de comunicación le llevaron a ser la cabeza visible del colectivo tras solo cinco años como profesional

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

Tito Álvarez, conductor de autotaxi, ha sido hasta este miércoles la cara visible y banderín de enganche para la mayoría de los profesionales del volante de Barcelona. No es ni propietario de una licencia y mucho menos sindicalista, pero ha sabido aglutinar las reivindicaciones y anhelos del coletivo en Barcelona.

Alberto 'Tito' Álvarez (Barcelona, 1976), criado en el barrio del Congrés, se ha convertido en el rostro de la protesta en Barcelona, de cuya alcaldesa, Ada Colau, de confiesa admirador. Es un padre de familia que cogió hace cinco años el volante para llevar el pan a casa, pero su don de gentes, claridad para expresarse y valentía ante los medios -contertulio del programa 'El Avispero', hecho por taxistas para el sector- le han convertido en el más mediático del gremio en la capital catalana.

Su lucha contra los servicio de vehículo de alquiler conductor (VTC) ha sido la piedra angular de este hombre. Desde el minuto uno defendió ante todas las administraciones la proporción de de una licencia de VTC por cada 30 taxis.

Pero la dimisión de Tito Álvarez como portavoz de la organización profesional Élite Taxi estaba anunciada. El pasado sábado ya dijo que si continuaba la violencia durante la protesta en la Ciudad Condal él dejaba el cargo. Este miércoles, este conductor de taxi durante los últimos cinco años, ha anunciado que tira la toalla por «motivos de salud»

En una carta de despedida remitida a la prensa, este confeso «luchador obrero» ha defendido que ante la actual movilización «todos debemos ceder un poco». Por ello ha advertido a todos los taxista barceloneses que, ante el enquistamiento de la protesta, no se puede a la fuerza «imponer vuestro criterio», porque «para eso lo mejor es que cada uno vaya a su bola y ya está».

Pero Tito es taxista y compañero, por lo que ante lo que pueda decidir el colectivo confiesa que «defiendo a muerte lo que la mayoría diga, aunque no me guste, pero nadie me va a imponer nada». Ahora esperará, junto a sus compañeros, la decisión que tome la asamblea.

 

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