El mercado intenta presionar al magnate Fridman para que mejore su OPA sobre Dia

Exterior de un supermercado de la cadena Dia en Gijón. /Jorge Peteiro
Exterior de un supermercado de la cadena Dia en Gijón. / Jorge Peteiro

Dispara un 63% su cotización hasta los 70 céntimos, tres más de lo que ofrece el primer accionista, que busca otro pacto con la banca

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El futuro de Dia parece hablar en ruso y, además, de forma casi monotemática. Como se esperaba, una vez se ha cubierto las espaldas jurídicamente para no igualar el precio de su última compra de títulos si lanzaba una oferta pública de adquisición (OPA), el magnate ruso Mikhail Fridman la materializó ayer aprovechándose de que se encuentra en mínimos históricos –tocó suelo la víspera de Navidad con un precio de 0,36 euros–. Los 67 céntimos que da por título no los alcanzaba la compañía desde finales de noviembre, pero es que solo dos meses antes valían dos euros.

Por eso los pequeños inversores le instan a elevar su oferta. Agrupados en torno a la Asociación de Accionistas Defensores de Dia (AADD), sostienen que el precio de Fridman, –que ya es el primer socio de la compañía de distribución con el 29% de los títulos–, no refleja «en absoluto» su valor real. Reclaman que debería estar «mucho más cerca» del de su colocación en Bolsa por Carrefour en 2011 (3,5 euros).

Pero la situación no es la misma, en gran medida por mala gestión económica y financiera del anterior equipo gestor. El anticipo fue el adelanto de la salida de la presidencia de Ana Llopis. Luego llegaron los peores resultados semestrales de su historia –los beneficios se desplomaron un 89% mientras las ventas caían el 9%– y el despido de Ricardo Currás como consejero delegado. Ya en octubre anunció un recorte en su previsión de ganancias, la suspensión del reparto de dividendos y un 'agujero' en las cuentas de 2017.

Esta sucesión de acontecimientos desplomó el valor bursátil de la compañía, que prácticamente se depreció un 90% en 2018. Con los títulos a precio de saldo y la necesidad acuciante de liquidez, incluso parecía abocada al concurso de acreedores. Solo un acuerdo 'in extremis' con la banca le permitió empezar el año con una inyección de 896 millones de euros, de ellos 215 destinados directamente a pagos a corto plazo –como proveedores– y el resto resultado de financiar el capital circulante con varios mecanismos.

Todo ello lleva a Fridman –la operación se ha gestionado a través de su sociedad patrimonial LetterOne– a afirmar en la propuesta remitida ayer a la CNMV que Dia «se encuentra de forma demostrable en serias dificultades financieras y requiere la implementación de un plan de transformación integral». Y como todo ello tendrá un elevado coste considera que su oferta económica a los socios actuales ya incluye una prima «significativa». En concreto, un 56% más que su valor al cierre de mercado el lunes y un 52,5% por encima del precio medio ponderado por volumen durante el último mes.

Una OPA voluntaria

No es, sin embargo, un precio equitativo -el propio empresario, de origen ucraniano, llegó a pagar 3,73 euros en otra compra de acciones el último año-, aunque sus asesores advierten de que al ser una OPA voluntaria tal obligación no rige. Pero los minoritarios culpan de la mala situación tanto a los directivos anteriores como a los fondos 'buitre' y especulativos, que según ellos se han aprovechado de las polémicas posiciones en corto para «deteriorar artificialmente» su valor.

Por eso, desde la AADD animan a los pequeños accionistas a no acudir a la OPA. El problema es que si ésta finalmente sale adelante la compañía terminaría siendo excluida del mercado, según han adelantado desde LetterOne, con lo cual la liquidez de sus participaciones desaparecería y quedarían atrapados.

Por eso, diferentes analistas recomiendan que si no va a acepar la oferta lo mejor es vender estos días en el mercado directamente. Y ello aprovechando que su valor bursátil se disparó ayer un 63% hasta cerrar en 70 céntimos por acción, tres más de lo prometido en la OPA. Una tercera posibilidad es que la propia CNMV_le fuerce a mejorarlo una vez estudie el folleto de la oferta, que será presentado en dos semanas.

Con las cifras de Fridman, Dia valdría ahora 417 millones y si se hiciera con el 70% que aún no controla debería abonar 296 millones. Ahora bien, como condición previa solo exige hacerse con el 35% y, claro, que no se amplíe capital antes –los gestores actuales buscaban 600 millones, suma que el magnate reduce en 100 millones si bien «asegura» su cobertura, algo que descarta en el primer paso– ni se repartan dividendos. Además, quiere pactar con la banca acreedora, no una quita –aclara– sino «extender los vencimientos».

 

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