Madrid rechaza «legislar para exterminar a los VTC» como en Cataluña

Protesta de taxistas en Madrid. /GABRIEL BOUYS (AFP)
Protesta de taxistas en Madrid. / GABRIEL BOUYS (AFP)

El conflicto del taxi en la capital se enquista con protestas de todo signo ante los partidos y una propuesta del gremio inaceptable para Garrido

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

El conflicto del taxi en Madrid se enquista por momentos, se complica cada día más y se politiza según avanzan las jornadas. Ni siquiera el supuesto golpe de efecto de los taxistas al anunciar ayer una nueva propuesta para acabar con el paro, mejoró un poco la situación de bloqueo, porque en realidad las cinco organizaciones del gremio insisten en copiar el modelo catalán de exigir la precontratación de los VTC con un tiempo mínimo de antelación, una «línea roja» que el Gobierno regional del popular Ángel Garrido, insistió ayer, no va a traspasar de ninguna de las maneras por mucho que la conflictividad siga creciendo.

El número 2 de Garrido, Pedro Rollán, fue tajante. «No vamos a legislar para garantizar el exterminio de los VTC. No vamos a seguir el modelo de la Generalitat», garantizó el vicepresidente de la Comunidad, que, recalcó que su «voluntad de acuerdo» con los taxistas sigue intacta pero que, bajo ningún concepto, van a abordar «ciertas cuestiones», entre ellas imponer un límite temporal para la contratación.

Y esa es precisamente la principal reclamación que el gremio hace a la comunidad para poner fin al paro en un documento con otras cuatro reclamaciones. El borrador, todavía pendiente de flecos, que las cinco organizaciones convocantes entregarán este miércoles a la Comunidad exige como primer punto imponer esa traba temporal de una hora en precontratación a empresas como Uber y Cabify, como ya ha hecho Cataluña, frente a la limitación espacial que promulga el Gobierno regional (que no se pueda contratar con la App a vehículos que estén demasiado cerca del cliente).

Las otras cuatro exigencias de los taxistas son que los VTC solo puedan ser contratados para realizar un servicio de kilómetros mínimo (apuntan a cinco kilómetros); que los vehículos con conductor no tengan aparcamientos en superficie; que los VTC no puedan deambular por la calle a la espera de clientes y que tengan que volver de forma obligatoria a su base tras el servicio; y que la nueva normativa defina claramente el concepto de «captación de clientes». Desde el Gobierno regional ya anticiparon que no ven con buenos ojos ninguna de estas reclamaciones porque atentan contra la «sana competencia».

Manifestaciones por doquier

A la espera, no obstante, de que el Gobierno regional de una respuesta oficial al nuevo documento, los taxistas continuaron ayer, noveno día de huelga, con sus protestas, de menor envergadura, sin incidentes, aunque provocando otra jornada muy complicada para la movilidad en la capital de España. El gremio puso en su punto de mira a la UGT ( con una manifestación frente a su sede nacional), porque acusan al sindicato de haber tomado partido por los trabajadores de las VTC. Pero un día, los taxistas tuvieron como diana principal al PP con una nueva manifestación multitudinaria frente a su sede de la calle Génova y otra concentración en la puerta del Sol frente a la sede del Gobierno regional de Garrido.

Pero los taxistas no fueron los únicos en tomar la calle. Por primera vez desde que comenzara la huelga los VTC también se dejaron ver. Los conductores de Uber y Cabify se manifestaron a las puertas del 'cuartel general' de Podemos, partido que desde un primer momento se ha puesto de lado de los taxistas frente a los «buitres» de las multinacionales, y del PSOE en Ferraz, ya que culpan al Gobierno de «lavarse las manos» y dejar la regulación en manos de las comunidades poniendo en riesgo 14.000 puestos de trabajo. «Somos competencia leal», «en el futuro cabemos todos», «somos trabajadores, no multinacionales», «yo también tengo que llevar de comer a mis hijos» fueron algunas de las consignas que los conductores de VTC gritaron frente a las sedes.

 

Fotos