Dia iguala ya el precio de la OPA en su cotización más alta en tres meses

El magnate ruso Mikhail Fridman lidera al primer accionista de Dia. /REUTERS
El magnate ruso Mikhail Fridman lidera al primer accionista de Dia. / REUTERS

Los inversores rusos de LetterOne agilizarán la negociación con la banca acreedora para salir del desfase patrimonial y evitar así el concurso

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El futuro del grupo Dia sigue ya dos caminos paralelos, y la oferta pública de adquisición (OPA) de su principal accionista –el grupo de inversores rusos agrupado en la sociedad LetterOne– parece haber pasado a un segundo plano en ese sentido. Ya asumido que –salvo sorpresa mayúscula– no logrará controlar más de la mitad del capital social (ahora tiene el 29% y apenas había logrado hasta ahora un 5% más con órdenes de compra sobre terceros), el resultado le importa menos.

Sobre todo después de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) le autorizara el lunes a no tener un mínimo de aceptación, al tiempo que cambiaba de criterio para considerar ahora que sí ofrece un «precio equitativo» a la vista de las «dificultades financieras demostrables» de la tercera mayor cadena de supermercados del país (con una cuota del 19%). Su cotización igualó este martes esos 0,67 euros por título, su mayor valor en los tres últimos meses tras elevarse un 5,3% precisamente como reacción del mercado al allanamiento del supervisor.

Pero incluso aunque siguiera subiendo un poco, LetterOne –controlada por el magnate ruso Mikhail Fridman– también ha recibido el visto bueno de la CNMV para no tener que elevar su propuesta. En cualquier caso, no parece previsible en una empresa que presentará sus resultados del primer trimestre el próximo día 14, pero que en un primer avance ya dijo que había disparado sus 'números rojos' hasta 150 millones de euros, casi nueve veces más que hace un año.

Con su cotización actual, la compañía vale apenas 437 millones de euros, casi cuatro veces menos de lo que adeuda a las entidades financieras (1.702 millones más hasta marzo, tras engordar en 250 millones desde enero). Y con ellas tratará esta semana de reactivar las negociaciones para reestructurar ese pasivo, del que un primer tramo de 912 millones (un crédito sindicado con una docena de ellas) vence a finales de mes tras haber sido prorrogado.

Más financiación

La posibilidad de un acuerdo, no obstante, se antoja complicada porque desde LetterOne demandan a la banca aplazar hasta 2023 todos los vencimientos, una mejora de las condiciones financieras y, además, que aporte otros 380 millones adicionales para facilitar la reconversión del grupo. Y todo ello rechazando, además, utilizar la venta de activos para amortizaciones anticipadas.

Su único elemento de presión es que el 20 de mayo vencen los dos meses que tenía para resolver su desfase patrimonial de 2018 (166 millones, que se habrían elevado ya a 180) desde que fue aprobado por la junta general de accionistas. De lo contrario se vería abocada a entrar en concurso de acreedores, bien pidiéndolo de forma voluntaria –lo que le permitiría mantener el control- o de forma precisa si lo ordena un Juzgado de lo Mercantil a instancias de un perjudicado directo.