La auditora de Dia detectó irregularidades contables por más de 95 millones en 2017 y 2018

Varias clientes de Dia son atendidas por las cajeras del supermercado. /A. Mingueza
Varias clientes de Dia son atendidas por las cajeras del supermercado. / A. Mingueza

Afectan a los pagos de facturas pendientes y a descuentos aplicados a los proveedores, mientras la compañía «reforzará los controles»

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Los dirigentes actuales de Dia pretenden mirar al futuro, e incluso no descartan un posible acuerdo de última hora con el primer accionista del grupo de distribución, el magnate ruso Mikhail Fridman (29%) –al menos para negociar mejores condiciones financieras con la banca acreedora, e incluso obtener un crédito de la sociedad que comparte con otros inversores rusos y controla esos títulos–, pero tampoco van a poder dejar de atender el pasado. Y es que su decisión de denunciar ante la Fiscalía las cuentas de 2017 puede traer cola.

Ese anuncio se realizó el viernes, tras presentar los peores resultados de su historia con unas pérdidas de 352,6 millones de euros el año pasado, y fue el resultado de una investigación (informe 'forensic') encargada a la auditora EY «con el objetivo de esclarecer los hechos que han dado lugar a determinados ajustes contables». Pero es que esas maniobras han terminado teniendo efecto en las cuentas de 2018, donde otra consultora también ha observado anomalías importantes.

 KPMG, auditor externo del Grupo Dia, ha detectado la «existencia» de lo que la propia compañía califica en su informe anual de gobierno corporativo de «prácticas irregulares», por valor de más de 95 millones de euros y relativas tanto a facturas no registradas como a excesos relativos a los proveedores. Según la empresa, «habrían sido realizadas por determinados empleados y directivos (incluyendo miembros de la alta dirección)», y todo ello «eludiendo los controles internos».

Esas irregularidades se podrían dividir en cuatro apartados. El más voluminoso tiene que ver con los descuentos que la cadena de alimentación aplicaba a sus proveedores, que al ser «revisados» han provocado que el patrimonio neto de 2017 se redujera en 27,6 millones de euros, lo que su vez ha obligado a recortar en esa medida el gasto en existencias (consumo de mercaderías) para 2018.

Según los auditores, habría una sobrevaloración de los descuentos comerciales que aplica Dia a las empresas que trabajan con ella a cambio de alcanzar ciertos niveles de operaciones y cumplir determinadas condiciones. El resultado ha sido que la partida de acreedores comerciales ha tenido que elevarse de forma imprevista en 21,3 millones, mientras la de deudores se reducía en otros 6,3 millones.

«Riesgo de incorrección»

Lo peor es que en KPMG_no tienen certeza de que no pueda haber más problemas con los proveedores, y advierten de que «existe un riesgo de incorrección» en los gastos netos por mercaderías si los descuentos aplicados «no se corresponden con las condiciones efectivamente acordadas» con aquellos. Por eso recomiendan a la compañía que «estime con fiabilidad el grado de cumplimiento» de esos requisitos, esto es, si la anterior dirección concedió rebajas que no correspondían.

Los proveedores también protagonizan las otras dos irregularidades contables de peso descubiertas en la auditoría anual. De un lado, hay facturas que suman 26,2 millones pendientes de recibir relativas al inmovilizado (maquinas, terrenos, etcétera), pero que se contabilizaron en períodos diferentes a los que correspondían. Por otro, hay un segundo paquete de recibos por 24,3 millones en total y referidos a otros conceptos que también se han registrado de manera indebida.

Además, la investigación ha constatado que había una serie de «estimaciones de provisiones por diversos conceptos» que «se arrastraban de un ejercicio a otro» sin llegar a concretarse mucho más. Finalmente, la cúpula actual del grupo las ha apuntado «en el período de devengo correspondiente», pero ello ha provocado un ajuste de las reservas por 17,2 millones y un impacto negativo de 3,9 millones para las cuentas de 2017 con carácter retroactivo.

Aunque no se concretan nombres de responsables, algunas fuentes apuntan entre los posibles a Ricardo Currás, consejero delegado de Dia hasta finales de agosto de 2018 y que estuvo una década como primer ejecutivo del grupo. Le sustituyó Antonio Coto, que era el responsable del negocio para Argentina y Brasil. Pero apenas estuvo cuatro meses en el cargo hasta ser relevado por Borja de la Cierva, el CEO actual.

Dia afirma que «ha adoptado y seguirá adoptando las medidas disciplinarias y legales que considere oportunas frente a conductas o comportamientos irregulares». Además, reforzará sus controles internos.

 

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