Las compañías tecnológicas, en el punto de mira

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook./Reuters
Mark Zuckerberg, fundador de Facebook. / Reuters

Estos valores han liderado la reciente corrección en Wall Street. ¿Estamos ante una burbuja como la del año 2000 o frente a una buena oportunidad de entrada que hay que aprovechar?

MARÍA GÓMEZ SILVA

El sector tecnológico estadounidense ha protagonizado una importante venta de papel en los últimos días, envuelto en escándalos sobre filtraciones de datos (Facebook), accidentes con prototipos de prueba (Tesla), la furia tuitera de Trump (Amazon) y el miedo a un endurecimiento de la legislación. Estas malas noticias han provocado una corrección en los valores que se conocen como FAANG en la prensa salmón anglosajona (Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google), tras los récords históricos alcanzados el ejercicio pasado. ¿Está sobrevalorado el sector o las caídas han proporcionado una buena oportunidad para entrar?

Hemos preguntado a los expertos que, en general, han coincidido en señalar que es preciso diferenciar muy bien entre los distintos valores. «No hay burbuja como tal pero hay que ser muy selectivo porque no es lo mismo hablar de Facebook que de una empresa de semiconductores. Siempre que hay sustos así y, en general, para invertir en el sector tecnológico, hay que analizar los fundamentales de estas compañías y dejar de lado las expectativas no creíbles. Por ejemplo, Google se dedica a un montón de negocios y es importante valorar a cero los proyectos de investigación que aún no proporcionan ingresos porque, a lo mejor, no salen. Yo lo hago así para no caer en el error de la burbuja puntocom del año 2000», explica Beatriz Catalán, gestora del fondo Ibercaja Tecnológico.

Lo mismo opina Carlos Camacho, gestor del Rural Tecnológico Renta variable: «Es verdad que el sector ha corregido con más fuerza que el resto del mercado, pero yo lo veo más como una oportunidad de compra. Está claro que el escándalo de Facebook no ha sido positivo pero la tesis de inversión se mantiene y es que se trata de empresas muy saneadas (no solo no tienen deuda sino que en su mayoría tienen una posición excedentaria de tesorería muy importante). En todo caso, habría que ir caso a caso. No podemos hacer una valoración agregada».

A Catalán, por ejemplo, Facebook le genera dudas tras el escándalo de la filtración de datos, una incertidumbre que se extiende a otras compañías que manejan información de los de usuarios y que viven de los ingresos publicitarios (Twitter o Snapchat, por ejemplo). «Quizá necesitemos mayor regulación para proteger al consumidor. Puede seguir la incertidumbre en compañías que se basan en publicidad. Habría que esperar un poco para ver si esto se aclara», dice. Camacho está de acuerdo: «Facebook genera un beneficio de unos 20.000 millones, no tiene deuda y cuenta con 40.000 millones de tesorería. La valoración ahora es más atractiva que hace un mes pero es pronto para analizar el impacto», dice.

Celso Otero, de Renta 4, tampoco confía en el valor: «Yo nunca he tenido acciones. Me perdí la subida y ahora la caída. Y no las he tenido porque no sé la capacidad que tiene de poder mantener al usuario. El modelo de negocio puede ser una moda y puede durar x años y luego ir desapareciendo», relata. En el caso de Amazon, otra de las compañías que ha caído en los últimos días tras las críticas de Donald Trump a través de Twitter, los analistas coinciden en señalar que se trata de una gran compañía aunque podría estar cara, incluso tras la reciente corrección. «Amazon está ahí para quedarse, va a tener un dominio del comercio electrónico en muchos países. Pero el mercado ya ha descontado los triunfos de la compañía para los próximos cinco años. Por eso, no la tenemos en cartera aunque vemos que es un claro ganador», dice Otero.

La incógnita de Tesla

Y lo mismo le ocurre con Tesla. Aunque no pasa por el mejor momentos tras el reciente accidente mortal de un vehículo sin conductor y el retraso del Model 3, «es una historia de éxito descontado», según Otero. Sin embargo, este experto prefiere estar fuera del valor porque «está cotizando como si fuera a vender los mismos coches que Volkswagen y le falta experiencia en comercialización». Camacho tiene una visión similar sobre la empresa de Elon Musk: «Probablementente sea uno de los triunfadores del coche eléctrico. Pero no la tenemos porque todavía no gana dinero. Preferimos ser cautos y esperar».

También en Netflix falta potencial, a juicio de Otero: «Ha sido todo un éxito, con unos crecimientos espectaculares, pero el precio está descontando todo lo bueno de los próximos cinco años». Un clásico que sí podría tener recorrido es Apple. «La que más nos gusta de todas es Apple. Es la que está más barata. Tiene un poco menos de crecimiento porque su negocio principal, el de los teléfonos, está maduro. Pero ha conseguido una recurrencia de ingresos que no tenía. Antes era una empresa que vendía principalmente 'hardware' pero ahora cuenta con otros componentes como el servicio Apple Music, que da ingresos recurrentes mensuales», opina Camacho.

Otero también piensa que «Apple es una compañía magnífica que está muy bien gestionada» y que cuenta con unas valoraciones que no son «nada desorbitadas» («está a 14 veces beneficios con una generación de caja altísima, ganando 50.000 millones al año», dice). Sin embargo, a él sigue sin gustarle «la alta dependencia del sector de los teléfonos», teniendo en cuenta lo que sucedió en el pasado con compañías como Nokia, Motorola o Blackberry. Asimismo, Otero ve valor en Google, aunque será complicado que mantenga el ritmo actual de crecimiento de los ingresos publicitarios.

Semiconductores

Más allá de valores concretos, hay un sector que atrae a los tres analistas: el de los semiconductores, especialmente tras las caídas provocadas por el rumor de que Apple va a fabricar sus propios chips. El motivo por el que gusta es la proliferación de artefactos conectados (lo que se conoce como «el Internet de las cosas»), desde electrodomésticos a automóviles. «Históricamente, era un sector muy cíclico pero ahora ya no tanto. El coche autónomo, por ejemplo, va a llevar componentes relacionados con semiconductores por valor de unos 1.000 dólares de media», opina Carlos Camacho, que cita los siguientes valores concretos: Intel, Lam Research y Micron Technology.