Francisco González delega en Carlos Torres la presidencia del BBVA desde enero

Francisco González y Carlos Torres, en la última junta de BBVA, el pasado mes de marzo. / EFE

Adelanta doce meses su retirada y opta para que le suceda su consejero delegado, tras capitanear el banco en las dos últimas décadas

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El todavía presidente de BBVA, Francisco González, ha acelerado los pasos para zanjar de un plumazo la sucesión al frente de la entidad financiera. Lo ha hecho confirmando lo que muchas voces internas y del sector preveían, al delegar la presidencia ejecutiva de la corporación en Carlos Torres Vila, el actual consejero delegado. Pero, contra todo pronóstico, ha dado un paso más allá al anunciar que el relevo se materializará el próximo 1 de enero de 2019, en apenas tres meses, cuando la entidad tenga todos los permisos para hacerlo.

El cambio en la cúpula de BBVA se adelanta con respecto al teórico calendario previsto. Porque Francisco González podía mantenerse en el cargo hasta el mes de octubre del próximo ejercicio, cuando cumpla 75 años. Así lo permiten los estatutos sociales de la entidad, donde también se establece que el presidente podía prolongar su mandato incluso hasta la primera junta de accionistas que apruebe las cuentas de su último ejercicio al frente; esto es, podría haberse quedado hasta marzo de 2020.

González ha tratado siempre la cuestión de su relevo con discreción. En la última junta del banco, el pasado mes de marzo, apenas dio unos esbozos sobre por dónde iba a encarrilar la sucesión: «No va a haber ninguna sorpresa», indicó al referirse al «excelente» equipo humano con el que contaba la entidad. La sucesión de acontecimientos ha tomado velocidad de crucero este miércoles, un día después de que Santander también anunciara cambios en sus principales ejecutivos, porque el plan elaborado por el consejo de administración ya estaba muy madurado. A Carlos Torres no le hará falta el respaldo de su antecesor ningún un periodo transitorio.

La primera decisión que tendrá que tomar el electo presidente será la designación de su número dos. El nombre se conocerá también antes de que finalice el año. Y todas las previsiones estiman que la nueva mano derecha del futuro presidente emergerá de alguna figura dentro del propio banco. No se recurriría a fichajes externos, apuntan esas mismas fuentes.

El BBVA mantendrá el mismo organigrama que ahora tiene, con un presidente con funciones ejecutivas, compartidas con su consejero delegado. Esta opción no es del agrado del Banco Central Europeo (BCE), donde prefieren «un equilibrio de las facultades en el seno del órgano de administración», tal y como fallaron en abril los magistrados del Tribunal de Justicia de la UE ante una demanda presentada por varios bancos franceses. Sin embargo, esta recomendación del supervisor europeo no iba a afectar a entidades que, como BBVA, tenían definida esa estructura de presidente y consejero, la que impera en la mayor parte del sector en España, como Santander, Sabadell o Bankia, aunque para llevarlo a la práctica ha tenido que contar con el aval del BCE.

Tres 'números dos'

Carlos Torres Vila se incorporó al BBVA hace una década como responsable de estrategia y desarrollo corporativo, y asumió la dirección del área global de banca digital en 2014. Se convirtió en consejero delegado en mayo de 2015. González ha afirmado que «el trabajo de Carlos estos últimos años es la mejor garantía de continuidad en la estrategia». Por su parte, Carlos Torres ha indicado que «gracias a la visión estratégica del presidente hace más de una década, hoy en día no hay proyecto empresarial más atractivo».

El aún 'número dos' del banco sucedió en el cargo a Ángel Cano, consejero delegado de BBVA desde 2009. Su predecesor, y primera mano derecha de González al frente de BBVA desde 2001, fue José Ignacio Goirigolzarri, ahora presidente de Bankia. Durante sus casi 20 años de mandato, el consejo de la corporación modificó hasta en dos ocasiones sus estatutos sociales para ir elevando la edad de jubilación de su máximo ejecutivo. La primera vez que lo hizo fue en 2007, cuando esa edad pasó de los 65 años a los 70. Después, en otra modificación de las normas internas aprobada en 2011, esa edad se fijó en los 75 años, aunque finalmente González los cumplirá retirado de sus funciones al frente de la entidad financiera.

Botín niega «cambio de estrategia» por la llegada del nuevo CEO

La presidenta del Santander, Ana Botín, aclaró este miércoles que la llegada al grupo a principios de 2019 del italiano Andrea Orcel como nuevo consejero delegado (CEO) no supondrá un cambio de estrategia porque el banco la tiene «muy clara». En su primera aparición pública tras el anuncio de los cambios en la cúpula de la entidad, Botín explicó que Santander va a seguir siendo un banco comercial, pero al mismo tiempo será una plataforma tecnológica única y global, «abierta y responsable», ayudada por el impulso de Openbank. El banco tendrá «una estrategia digital mucho más avanzada» que la actual.

Más información

 

Fotos