El Banco de España invitó a la gran banca a acudir a la OPV de Bankia, según Fainé

El expresidente de CaixaBank, Isidro Fainé. /AFP
El expresidente de CaixaBank, Isidro Fainé. / AFP

El entonces presidente de CaixaBank desmiente al exsubgobernador y respalda lo declarado por su homólogo en BBVA

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

La versión que está dando la antigua cúpula del Banco de España en el juicio por la salida a Bolsa de Bankia sobre lo ocurrido en esa época está siendo puesta en tela de juicio desde distintos ámbitos. Primero fueron sus propios inspectores, después varios de su altos cargos y, por último, los entonces presidentes de los grandes bancos españoles.

Este miércoles lo hizo Isidro Fainé, quien ostentaba la presidencia de CaixaBank aunque sin poderes ejecutivos. Él directamente recibió una llamada del entonces subgobernador, Javier Aríztegui, donde le invitaba a «estudiar» la operación de venta pública (OPV) de Bankia en 2011 y comprar una participación. Tiempo después supo por otras personas que se había hecho igual con otros bancos.

Francisco González, entonces presidente del BBVA, declaró el pasado 3 de abril en la misma vista oral que «hubo presiones de todo tipo: políticas, de instituciones y de nuestros competidores». En CaixaBank, sin embargo, fueron solo llamadas sin llegar a esos extremos pese a que Ariztegui negó el lunes cualquier contacto en ese sentido.

La entidad catalana dejó la operación en manos de sus técnicos y, aunque algún consejero opinaba que la salida a Bolsa de Bankia era «claramente una operación de salvamento», finalmente la comisión ejecutiva dirigida por Juan María Nin resolvió comprar 100 millones de euros en acciones. Fue, según Fainé, «una cantidad prudente» y con «vocación de permanecer a largo plazo», pero se salieron en 2012 cuando vieron que «no había solución».

Debate sobre provisiones

El otro elemento central de la declaración de Fainé fueron las dos reuniones que mantuvieron a principios de mayo de 2012 los presidentes BBVA, CaixaBank y Santander, Emilio Botín, con Luis de Guindos, quien era ministro de Economía, y a las que asistió el máximo responsable de Bankia, Rodrigo Rato. En ellas hubo «una discusión» sobre el futuro del expolítico y hoy principal acusado en este juicio, aunque «no se tomaron decisiones», según este testigo.

De hecho, declaró al tribunal que un día después le sorprendió la dimisión voluntaria de Rato. «Me cogió de nuevo, no esperaba eso», reconoció. En aquellos encuentros, continuó, había dos posturas: una que considera insuficientes los 7.000 millones en provisiones que preveía el aún presidente de Bankia en su frustrado plan de saneamiento y otra, liderada por «Paco Gonzalez» siguiendo «el criterio del mercado», que sostenía que «se necesitaban entre 15.000 y 20.000 millones». Fainé dijo que ambas posturas «tenían cierta coherencia» y que, aunque De Guindos «escuchaba bastante», terminó estimando que las previsiones de Rato se quedaban cortas.

Contra la reforma financiera

También testificó este lunes José Ramón Durán, expresidente de la comisión de control de La Caja de Canarias, una de las que fusionó con otra media decena para conformar Bankia. Dijo que alertó entonces, en varias ocasiones, que la contabilización de sus pérdidas contra reservas en vez de con cargo a resultados vulneraba los preceptos de la reforma financiera.

«En un contexto de fusión sí cabía, pero aquello no lo era», señaló pese a que dicha fórmula fue respaldada por el Banco de España. «No tenía fundamento, pero se hizo», insistió en su crítica a aquella decisión al tiempo que sostuvo que «solo con leer» las comunicaciones que BFA, la matriz de Bankia, remitía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) antes de la reformulación de las cuentas se podía ver que el deterioro en el balance de los fondos propios del banco se había elevado ya hasta el 88%.