El Banco de España alerta del riesgo sistémico en banca si las tecnológicas entran sin control

Varias personas realizan operaciones bancarias a través de cajeros automatizados./A. DURÁN
Varias personas realizan operaciones bancarias a través de cajeros automatizados. / A. DURÁN

El gobernador pide a la banca que mejore su reputación tras los conflictos judiciales ante la llegada de Google, Facebook o Amazon

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

La 'libra' es la última iniciativa tecnológica, pero íntimamente ligada a los mercados y a la economía diaria de millones de personas, que ha activado las defensas de las autoridades supervisoras de todos los países. La moneda virtual anunciada por Facebook constituye el ejemplo de que la intervención de las grandes plataformas de consumo en sectores como el financiero no encuentra una línea divisoria que permita controlar todo este tipo de iniciativas donde lo que está en juego es el dinero del ciudadano. Ante este contexto, la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, advirtió este miércoles de que el cambio tecnológico en el que se encuentra inmerso el sector puede suponer riesgos estructurales como los de la última crisis si no existe una supervisión que sea «adecuada». Y que, además, se encuentre «a la altura de las circunstancias».

La 'número dos' del Banco de España reconoce que esta cuestión es una de las mayores preocupaciones que atañen a la institución en los últimos meses, porque, a su juicio, «se está conformando un ecosistema de interrelaciones complejo y, en muchas ocasiones, opaco para las autoridades». De hecho, Delgado ha admitido que las consecuencias de todas las iniciativas y proyectos como el del propio Facebook, los que Google tiene en mente o los desarrollados ya por Amazon tienen «implicaciones sobre la estabilidad financiera, la competencia o la protección del consumidor».

La concentración de mercado que ostentan algunas de estas grandes plataformas en cada uno de sus sectores es otra de las preocupaciones del regulador, si finalmente se adentran en el campo bancario con distintos tipos de iniciativas financieras. Delgado recordó que diez de las principales 'bigtech' tienen en su cartera más de 50 clases de servicios financieros, así como otras muchas alianzas y acuerdos de colaboración con «infinidad» de compañías.

Otra de las cuestiones que el supervisor tiene en cuenta está relacionada con la transformación que se produzca en la provisión de servicios financieros y mantenga unos niveles adecuados de estabilidad, seguridad y proyección al cliente, al tiempo que se incluyan las ganancias de eficiencia que brindan las nuevas tecnologías. La subgobernadora insistió en que es importante contar con unas reglas de juego que garanticen un entorno competitivo y equilibrado. «Este reto no resulta sencillo en un contexto de aparición de agentes y nuevos tipos de interdependencias e interrelaciones que pueden llegar a crear vulnerabilidades de carácter sistémico», afirmó.

Pros y contra de las 'bigtech'

Por eso, el Banco de España quiere que la legislación futura se encamine hacia un marco que equipare estas modernas fórmulas de dependencia a la externalización más tradicional en términos de transparencia, derechos de auditoría y control por parte de los reguladores u opciones de portabilidad.

En cualquier caso, el Banco de España es «consciente» de los «beneficios» de todas estas grandes plataformas, sobre todo en lo relativo a la modernización y desarrollo del sistema financiero. De hecho, casi tres de cada cuatro españoles utilizan la banca móvil, según MasterCard. No obstante, Delgado pidió que el avance de las nuevas tecnologías no haga olvidar que el 20% de los españoles no utiliza habitualmente la banca virtual.

Ante esta realidad, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, recordó a las entidades tradicionales que deben recuperar la confianza de su clientela, «un activo clave del negocio financiero». Porque les advirtió de que la implantación de los nuevos competidores tecnológicos, con mejor imagen ante la sociedad, puede hacer daño al sector bancario. En una jornada organizada por el IVIE y la Universidad de Valencia, el gobernador explicó este miércoles que, aunque el aumento de los costes legales de los conflictos bancarios no son exclusivos de la banca española, esta situación repercute negativamente en su rentabilidad. E insistió en que este escenario ha venido acompañado de un deterioro de la reputación «que puede conllevar en el medio plazo, si no se revierte, una pérdida de negocio» entre las entidades.