Garamendi critica la «unilateralidad» de la subida del salario mínimo

Antonio Garamendi, en una imagen de archivo./EFE
Antonio Garamendi, en una imagen de archivo. / EFE

El nuevo presidente de la CEOE pide más contratos públicos para compensar el alza del SMI, realiza una cerrada defensa del Rey y aboga por incorporar a más mujeres a la patronal

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Antonio Garamendi ha iniciado su mandato al frente de la CEOE con un marcado carácter diferenciado con respecto a su hasta hoy mismo antecesor, Juan Rosell, al menos desde su imagen pública. El nuevo presidente de la organización ha reivindicado «principios» como el de España, el encuentro o la evolución en su primer discurso ante la asamblea de empresarios que hoy se reúne en Madrid, donde ha entrado de lleno en una de las últimas medidas aprobada por el Gobierno, la de la subida del salario mínimo interprofesional hasta los 900 euros al mes -un 22% con respecto a la actual- a partir del próximo año. Garamendi ha criticado la «unilateralidad» de la propuesta, porque este tipo de actuaciones «suelen durar poco tiempo» al no estar consensuadas.

El recién aclamado presidente de la CEOE ha recordado que el Ejecutivo «ha orillado» en esta negociación tanto a empresarios como a sindicatos. Una vez admitido que la medida puede salir adelante, ha exigido que las Administraciones Públicas «se pongan al día en la contratación pública» de sus proyectos para así compensar la subida del salario mínimo. Si no lo hacen »las compañías entrarán en crisis», ha anticipado en su exigencia.

La intervención del nuevo presidente de la CEOE ha estado marcada por una apelación a la «España sin complejos», de la que ha destacado su »pluralidad e integrada en la Unión Europea». Para Garamendi es la España «a la que nos invita el Rey y a la que defendemos y vamos a seguir defendiendo». Para el presidente, «todo lo que se haga dentro de la ley estará bien», en una clara apelación a problemas como el de Cataluña.

El presidente de la CEOE ha hecho llamamientos constantes al diálogo social, como única fórmula para conseguir avanzar. «Todo lo que hemos conseguido en los últimos 40 años ha sido gracias a los acuerdos», ha afirmado en un acto con presencia de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo; los líderes de UGT y CC OO; y políticos como el presidente del PP, Pablo Casado.

Garamendi ha realizado una encendida defensa del sector del automóvil, ante los cambios anunciados por el Ejecutivo en materia de transición ecológica. Ha recordado que «tienen todo nuestro apoyo» porque supone un sector que emplea hasta tres millones de personas.

Tampoco ha olvidado hacer guiños a las mujeres empresarias. La intención de Garamendi es incorporar cinco puestos femeninos en el comité ejecutivo de la organización, así como su intención de ampliar alguna de las vicepresidencias para incorporar a algunas mujeres y así «tener más equilibrio» en el seno de la patronal.

Antonio Garamendi ha sido proclamado presidente de la CEOE en la asamblea general que la patronal está celebrando esta mañana en Madrid, en un acto en el que los participantes han aclamado, sin necesidad de votación, al nuevo responsable de la organización

Garamendi, que hasta ahora era el presidente de Cepyme -la patronal de las pequeñas y medianas empresas- sustituye en el cargo a Juan Rosell, quien ha estado ocho años al frente de la CEOE, en un periodo marcado por la crisis económica y posterior recuperación del país. No había ningún otro candidato que hubiera optado a la presidencia de la organización, por lo que el acto se ha desarrollado de forma ágil, a la espera del discurso que ofrecerá el ya nuevo presidente a última hora de la mañana en un acto al que acudirá la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, así como los líderes de UGT y CC OO, y representantes del mundo político.

En un breve discurso de despedida, Rosell ha deseado a Garamendi «todos los éxitos del mundo», porque ese triunfo «será el de todos». El ya expresidente de la CEOE ha reconocido que durante su mandato ha querido ser «prudente pero a la vez rotundo», para «no ser víctima» de sus palabras porque no le gusta «improvisar». En su andadura al frente de la patronal ha tenido que hacer frente a la negociación de la reforma laboral del año 2013 así como a los grandes acuerdos colectivos a los que ha llegado con los representantes de los trabajadores en el último año, en el que han acordado incrementos salariales después de duros meses de negociación.

Rosell se ha quejado de la falta de reforma de la Administración, que se encuentra «muy encerrada en sí misma». Y ha retado a los poderes públicos a actuar en este sentido «con o sin mayoría» porque «siguen pensando más en sus privilegios que en el bienestar general». «Solo con sentido común podría arreglarse», ha concluido.

 

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