EE UU amenaza a la UE con casi 10.000 millones más en aranceles por ayudas a Airbus

El presidente Donald Trump regresa a la Casa Blanca tras su último viaje./ Y. Gripas / POOL
El presidente Donald Trump regresa a la Casa Blanca tras su último viaje. / Y. Gripas / POOL

«Ha llegado el momento de la acción», dice Trump, pendiente de la OMC y al que desde Bruselas se responderá con más tasas por hacer igual en Boeing

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Cuando las aguas comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea parecían apaciguarse algo, después de que en Bruselas decidieran prorrogar desde el 1 de febrero los aranceles del 25% a las importaciones de 26 variedades de acero –en respuesta a otra medida similar de Washington en marzo de 2018 y, al menos, por tres años más–, Donald Trump ha desatado de nuevo las hostilidades y, además, vía twitter, su herramienta de comunicación pública preferida.

Esta vez el motivo son las subvenciones dadas a Airbus por la UE y, en especial, cuatro de sus miembros que son los principales accionistas del consorcio aeronáutico: Alemania, Francia, España y un Reino Unido que aún no ha despejado las dudas sobre el 'brexit'. Aunque el asunto se encuentra pendiente de resolución en el comité de arbitraje de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Trump se adelantó ayer anunciando que «impondrá aranceles a productos europeos por valor de 11.000 millones» de dólares, al cambio actual 9.760 millones de euros. «¡Pronto se va acabar!», añadía el presidente estadounidense.

El mandatario recordó que «este caso lleva en litigio 14 años» y «ha llegado el momento de la acción». Lo que no dijo es que el origen de esta contienda comercial con la UE es precisamente la retirada en 2004 -justo el año en que Airbus se convertía en líder del sector- de EE UU, entonces dirigido por George W. Bush, del acuerdo que tenían ambos bloques desde hace ocho años sobre los apoyos públicos a la fabricación de grandes aviones civiles.

En octubre de ese año Washington demandó a Bruselas ante la OMC por las ayudas al consorcio europeo, pero ésta respondió haciendo lo mismo por los subsidios a Boeing. En sus primeras decisiones la organización ha considerado que ambas partes habrían vulnerado las reglas del comercio mundial -en 2011 determinó que la UE había ayudado con casi 16.000 millones de euros a Airbus de 1968 y 2006-, pero la resolución final sigue pendiente.

La lista de productos perjudicados por estos nuevos aranceles de Estados Unidos está aún por fijar, aunque su Administración ha presentado una lista preliminar con un apartado específico para helicópteros, aeronaves de transporte y componentes de fuselaje para aviación civil fabricados por el consorcio europeo. Pero, además, se podrían incluir otras cosas muy distintas como diferentes variedades de queso, cítricos, aceite de oliva, aceitunas, ropa, artículos de cerámica y cristal.

Fuentes comunitarias ven «muy exagerado» el nivel extra de tasas que quieren imponer desde Washington y deslizaron que responderían igual, si bien esperarán a que la OMC determine los derechos de represalias sobre el caso de Boeing.

Acuerdo con China

Por el contrario, China y la UE anunciaron también este martes un principio de acuerdo para «garantizar un trato igual» en sus relaciones comerciales e inversiones bilaterales. En particular se abordara la situación de los subsidios industriales, donde las controversias se analizarán dentro de la reforma de la OMC para adoptar un criterio común. También pactaron que «no debe haber transferencia de tecnología forzosa» como condición en la autorización de empresas de cada país en el otro Estado.

La vigésimo primera cumbre bilateral entre los dos bloques también se ha saldado con una declaración conjunta de apoyo a una «competencia justa» y el compromiso para alcanzar en 2020 otro acuerdo sobre inversiones «ambicioso». No obstante, confían en que este mismo año ya se puede suscribir uno para proteger las indicaciones geográficas de los productos de ambos territorios.

El primer avance concreto debería producirse en junio, cuando está previsto que China publique «una nueva lista negativa» de sectores o empresas que tienen restringida su actividad dentro del gigante asiático, fundamentalmente por razones de proteccionismo comercial. Será «más corta» que la actual, anticipó el primer ministro Li Keqiang y quienes no aparezcan en ella «podrán realizar inversiones» y «recibirán un trato equitativo». Eso sí, dejó claro que el mercado deberá abrirse «en ambas direcciones» y pidió por ello que no se penalice a la multinacional Huawei en el despliegue de las redes 5G dentro de la Unión Europea bajo la sombra de espionaje.