Tenis | Abierto de Australia

Nadal pasa al ataque en el calor de Melbourne

Rafa Nadal, durante el partido. /Efe
Rafa Nadal, durante el partido. / Efe

El español se deshace de Duckworth en su debut en Australia con una actuación trabada por la anarquía y frescura del australiano

ENRIC GARDINER

Sudor. Una gota se desliza por la frente de Nadal mientras corre el reloj de tiempo que aprisa a los jugadores para que saquen. Nadal se prepara para servir y el calor aprieta en Melbourne. El mercurio supera los treinta grados y el zurdo de Manacor batalla con un australiano situado más allá del número 230 del mundo y sin nada que perder. Con el cemento bajo los pies y sin haber participado en ningún partido oficial antes del primer Grand Slam de la temporada, poco importan los 236 puestos que les separan. La victoria de Nadal (6-4, 6-3 y 7-5) se fragua durante las dos horas y quince minutos en las que Duckworth se empeña en privar al español de lo que más necesita. Ritmo.

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Ataviado con una camiseta que baila entre el amarillo y el naranja sin mangas, recordando al Rafa más juvenil, el campeón de 2009 se posó sobre la línea de fondo, marcando a Duckworth qué era lo que quería. El australiano, lejos de escuchar las exigencias del poseedor de 17 Grandes, optó por la anarquía. Vio que los intercambios de fondo eran inabarcables, lo entendió al verse 'break' abajo a las primeras de cambios y decidió jugarse el partido a la carta de apostar a tres tiros.

No servía mal, voleaba decente y exhibió la capacidad de atacar los saques de Nadal, especialmente los segundos servicios. Revivió incluso el famoso SABR de Federer, consistente en restar casi sobre la línea de servicio. Nada le sirvió para aplacar al balear en un primer set en el que Nadal tomó mejor contacto sobre la pista y sintió que los huecos para pasar a Duckworth en la red eran enormes.

Estos mismos espacios se fueron reduciendo con la llegada de la segunda manga y el tenis directo del 'aussie' empezó a castigar. Duckworth dispuso de 2-0 y 40-0 hasta que Nadal rugió par remontar el juego y retomar el rumbo. Lejos de ser fácil, tuvo que volver a sentir el sudor en la frente para contrarrestar la anarquía. 43 minutos de refriega que se saldaron con el segundo set en el zurrón del manacorense tras la octava doble falta de su rival. Demasiado sufrimiento, demasiado esfuerzo del que Nadal no conseguía escapar cada vez que Duckworth conectaba un resto directo o era capaz de sacar un golpe ganador de la nada.

El español tuvo que aumentar el grado de agresividad y arriesgar más para que el australiano no se creciera en una Rod Laver en la que se apreciaron huecos. Buena cuenta de ello dieron los 38 golpes ganadores con los que finalizó el encuentro -su rival hizo 40-. Los dos 'passing shots' con los que certificó la rotura en el tercer set dejaron salir toda la rabia y Nadal recibió una desconexión cuando sacó dispuesto a cerrar su primera victoria en cuatro meses. Duckworth contraatacó y se ganó a la central de Australia, deseosa de ver a su compatriota pasar más tiempo en cancha.

El español no tomó la oportunidad y se tuvo que ir hasta el décimo segundo juego para superar en la red al local, soltar un 'sí', el puño y despegar en este Abierto de Australia 2019.

«No ha sido fácil volver tras tantos meses fuera, sobre todo contra un jugador que es tan agresivo. Siempre es muy difícil empezar después de las lesiones», explicó a pie de pista el campeón de 17 Grandes instantes antes de marcharse al vestuario.

Con el segundo duelo, ante el australiano Matthew Ebden o el alemán Jan-Lennard Struff, programado para la madrugada del martes al miércoles, el sudor volverá a brotar por la frente de Nadal. La victoria, de llegar, será consecuencia de ello.

 

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