GP de San Marino

Regresa la tensión tras rechazar Rossi la mano de Márquez

Marc Márquez tiende sin éxito su mano Valentino Rossi/. Efe
Marc Márquez tiende sin éxito su mano Valentino Rossi / . Efe

El catalán quiso tender un puente al italiano, que no está dispuesto a bajar el nivel de presión al que somete a su máximo rival.

BORJA GONZÁLEZMisano

La adormecida tensión entre Marc Márquez y Valentino Rossi, con el capítulo extremo de la carrera de Argentina de este 2018, ha renacido (por sorpresa) en la previa del inicio del Gran Premio de San Marino, la casa de Rossi, un circuito que lucirá de amarillo este domingo y al que muchos aficionados acuden en peregrinación 'rossista'.

Las pocas veces en que uno de los dos se había referido al otro después de lo acontecido en Termas de Río Hondo había sido con palabras medidas, sin salidas de tono e incluso con algún pequeño halago. El renacimiento de esta tensión comenzó con unas declaraciones de Márquez a una entrevista a la televisión italiana TV8 (propiedad de Sky) que se emitirá este próximo domingo y que tuvo lugar en su museo de Cervera este verano, con una frase sobre su enfrentamiento con Rossi destacada sobre el resto: «Me gustaría hacer las paces con Valentino», un extracto en el que también aceptaba haber cometido un error en Argentina. «A ver, es que se publican cosas... Lo que dije es que no me gustaría seguir teniendo esta tensión y soy el primero en reconocerlo», quiso matizar Márquez este jueves ya en Misano a Movistar MotoGP. «La tensión, como todo el mundo sabe volvió en Argentina, donde cometí un error, fui penalizado por ello y fui a pedir perdón. La casualidad es que fue un error contra Rossi. No tengo problemas en pedir perdón, pero lo demás no depende de mí».

La historia no acabó aquí. Ya en la rueda de prensa oficial se pidió la opinión del italiano sobre las palabras del español, algo que este despachó con un «no hace falta hacer las paces porque no hay ningún problema entre nosotros», algo a todas luces difícil de creer, más si se añade otra declaración de Márquez antes del fin de semana de Silverstone, ésta vez en modo confesión, señalando que tanto él como su hermano Alex, que este año había tanteado la opción de saltar a MotoGP en 2019, estaban vetados en Yamaha.

La guinda del pastel vino cuando un periodista aprovechó lo dicho por Rossi para pedir un apretón de manos entre los dos pilotos. «Si para él no es un problema, para mí tampoco lo es darle la mano», respondió Márquez ofreciendo la mano, mano rechazada por el italiano. «Es así, qué puedo decir… Es la segunda vez, pero no es un problema, correré igualmente», apostilló, en referencia a la pérdida de perdón frustrada tras la carrera de Argentina para la irrupción de Uccio Salucci, el fiel amigo de Rossi. «No necesitamos darnos la mano, estamos bien. No tenemos ningún problema», dijo Rossi a modo de colofón a un tenso momento difícil de resumir. «Quizá ha sido el Papa el que lo ha hecho…», ironizó sobre el gesto de Márquez. «No debe ser una cosa importante porque no lo es. Nuestra relación personal no es importante. Es una cosa entre nosotros dos y ya está. Para el resto, somos dos pilotos que corremos juntos y lo importante es estar tranquilos para hacer bien nuestro oficio».

Márquez decidió intentar tender un puente a su rival justo antes de llegar a la carrera más importante para él y éste decidió no darle la oportunidad, aunque es imposible valorar las intenciones. Rossi no está dispuesto a bajar el nivel de presión al que somete al español, al que ve muy lejos en la general pese a ser todavía segundo, aguantando el empuje de las Ducati, y éste tendrá que seguir conviviendo con esta situación, con el recuerdo del clamor desatado en las gradas de Mugello cuando se fue al suelo durante la carrera.

Lorenzo reparte culpas

«En mi opinión, se equivocan los dos», se mojó Jorge Lorenzo, uno de los grandes favoritos a ganar en Misano. «Valentino se equivoca al no darle la mano. Creo que es demasiado orgulloso, una actitud de niño pequeño y sobre todo se equivoca al no aprovechar la oportunidad de decir a sus fans que en el podio y en los circuitos no deben silbar a sus rivales, que no han hecho nada para merecer eso. Y Márquez se equivoca en el sentido de que a él le afecta mucho lo que haga Valentino y debe pasar olímpicamente de lo que haga y seguir su rumbo. Si no le quiere saludar, no le quiere dar la mano… pues ya está. Pasa de todo y sigue por tu camino. Creo que en ese sentido se equivoca. Vuelvo a repetir que es mi opinión y cada uno decide lo que quiere hacer».

Toda esta previa adereza el regreso del Mundial tras el fiasco de Inglaterra, en un trazado en el que Márquez ganó el año pasado, en el que Lorenzo llega tras un test privado en el que voló y después de haberse caído al suelo en la carrera de 2017 cuando era líder, y en el que los italianos buscarán rendir homenaje a sus aficionados, dos por encima del resto: Andrea Dovizioso, que como Lorenzo demostró que Misano puede ser un buen escenario para Ducati y para que sus pilotos sigan escalando en la general; y Rossi, con el público de su lado en un escenario que se perdió en el último curso por culpa de una lesión y al que llega buscando romper la serie de 21 carreras sin ganar de Yamaha, a una de igualar su peor racha histórica.

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