GP de las Américas

MotoGP espera a Jorge Lorenzo

Jorge Lorenzo, al volante de su Honda. /Giuseppe Cacace (Afp)
Jorge Lorenzo, al volante de su Honda. / Giuseppe Cacace (Afp)

Pese a sus grises resultados con Honda, nadie se fía de lo que pueda hacer el mallorquín en este Mundial 2019, sobre todo tras su 'resurrección' en Ducati

BORJA GONZÁLEZAUSTIN

El sábado del Gran Premio de las Américas recordó a lo vivido en la prueba de Silverstone de 2018. Una jornada marcada por la climatología (en ese sentido las previsiones acertaron de pleno, lo que invita a prever un domingo tranquilo), con retrasos y cancelaciones y que limitó el trabajo de pilotos y equipos, sobre todo de aquellos que tienen más faena acumulada, o más por entender a estas alturas de temporada, cuando aún no se ha completado la tercera prueba y antes de que el Mundial aterrice en Europa, empezando por el Gran Premio de España que se disputará en el Circuito de Jerez el fin de semana del 5 de mayo. Esa es una de las citas que Jorge Lorenzo tiene marcada en el calendario, un trazado más clásico de motos, donde el mallorquín siempre ha sido rápido, donde la Honda funciona y donde espera llegar en mucha mejor condición física. Y es que, doce semanas después de la intervención quirúrgica a la que fue sometido en su muñeca izquierda tras dañarse el escafoides, Lorenzo aún no ha alcanzado la plenitud física que le permita exprimirse al máximo sobre una moto que aún está intentando conocer.

«El escafoides no va a estar al cien por cien, como el otro, hasta mitad de temporada, aunque en la moto no me molesta mucho», explicaba el tres veces campeón del mundo de la clase reina en Austin. Un piloto que levantó muchas dudas y que recibió muchas críticas tras el primer año en Ducati, en una situación que revertió tras sus dos poderosas victorias consecutivas en Mugello y en Montmeló. Se puede decir que pocos confiaban en él pese a que llevaba semanas asegurando estar muy cerca de ser competitivo, algo que confirmó a mitad de año, un hecho que sobrevuela este periodo de adaptación a la Honda. Porque, visto lo visto, ¿quién se puede atrever a descartarle pese a que en este inicio de curso las cosas no estén yendo como debían de ir?

«Estoy más cerca de ver la luz con Honda de lo que estaba hace dos años con Ducati», aseguraba tras el primer día de entrenamientos en el Circuito de las Américas, un discurso que sostiene desde el inicio del año. «Me encanta la moto», dijo tras terminar decimotercero en Catar, después de lamentarse de problemas con el embrague de su RCV. «Sabiendo que he terminado el trece y que diga eso puede ser sorprendente, pero es lo que siento, y lo que me dice el corazón», añadió ese domingo.

Incomodidad ergonómica

A la 'incomodidad' física se añade en su caso la 'incomodidad' ergonómica, un concepto que ya empezó a usar con frecuencia en la etapa con Ducati, cuando forzó a los ingenieros italianos a encontrar soluciones de diseño tanto de la silleta de la moto como del depósito para permitirle estar cómodo en pista. En Honda usa unos puños en el manillar más largos de los habituales (uno se le salió en la carrera de Argentina, lo que le limitó en la parte final), más un llamativo asiento de color marrón, con un material que le permite tener más agarre.

«Estoy más cerca de ver la luz con Honda de lo que estaba hace dos años con Ducati»

«Estoy más cerca de ver la luz con Honda de lo que estaba hace dos años con Ducati»

«La moto es muy competitiva si la llevas como hay que llevar esta moto», analiza Lorenzo. «Es cierto que Marc, que ha llevado su evolución, la ha ido adaptando más a su estilo. Es una moto muy pequeña y todo está muy compacto. Yo no soy Michael Jordan ni mido dos metros, pero tengo las piernas un poco más largas y todavía no voy muy cómodo en los cambios de dirección. Por eso hemos probado con el asiento un poco más alto y otras cosas para ir un poco más cómodo. Así es como me puedo ir acercando a los tiempos. Marc conoce esta moto y le saca el máximo rendimiento. Yo de momento sólo tengo algún destello, raramente, y estoy lejos», reconoce.

El mallorquín aguanta como puede este momento, la competencia le mira de reojo sin fiarse, esperando a que, de repente, y como hizo en 2018, aparezca para quedarse en los puestos de cabeza. «No es una situación fácil de digerir, pero hay que hacerlo, porque pronto llegará algo positivo y de ahí irá todo a mejor», concluye pleno de confianza, la misma que le hizo poner en su casco la famosa respuesta que le dio al máximo responsable de Ducati, Claudio Domenicali, cuando replicó a su 'Lorenzo es un gran piloto' con un 'No soy un gran piloto, soy un campeón'.