GP de las Américas

Márquez busca mantener su hegemonía en el rodeo de Austin

Marc Márquez, durante la rueda de prensa de este jueves. /Larry W. Smith (Efe)
Marc Márquez, durante la rueda de prensa de este jueves. / Larry W. Smith (Efe)

El Circuito de las Américas es territorio del piloto de Honda, con un trazado en el que el español sólo sabe ser el mejor tanto en la pelea por la 'pole' como en la carrera

BORJA GONZÁLEZAUSTIN

Marc Márquez tenía muchas ganas de ganar en Argentina. Su sensación era la de que era superior en Termas de Río Hondo, mucho, pero que no había tenido aún la posibilidad de demostrarlo. Un año por los neumáticos y una caída, otro porque la moto no le arrancó en la parrilla y eso le descolocó y le hizo cometer más errores de la cuenta para terminar un domingo caótico. Pero Austin y su Circuito de las Américas es otra cosa. Desde que la cita tejana entrase en el calendario en 2013, en el año del debut del piloto español en MotoGP, sólo sabe ganar y lograr la 'pole' (aunque una sanción por molestar a Maverick Viñales en su vuelta rápida en 2018 le hizo terminar saliendo cuarto).

El primer año batió el récord del piloto más joven de la historia en ganar un GP de la clase reina, en una pelea con Dani Pedrosa que resolvió con un tirón a cuatro vueltas para el final: en 2014 tenía más de un segundo sobre Pedrosa en sólo cinco vueltas; en 2015 necesitó siete giros para pasar de ese segundo, esta vez frente a Andrea Dovizioso; en 2016 al paso de la cuarta vuelta le metía segundo y medio al italiano; en 2017 Pedrosa le aguantó hasta el giro 14 de 21; y en 2018, saliendo cuarto, había alcanzado el segundo de margen en cuatro vueltas, esa vez con Andrea Iannone detrás.

«Nada es imposible en MotoGP», apuntaba Alex Rins, uno de los posibles rivales de Márquez viendo el buen rendimiento de Iannone el año pasado en esta pista con la Suzuki, en un día en el que el barcelonés tuvo muchos problemas con el tren delantero de su moto, algo que se ha resuelto para 2019. «Marc es muy rápido, pero todos intentaremos apretarle», añadía en un discurso que indica lo complicado que la parrilla ve el batir al actual campeón, que le saca rendimiento como nadie a las curvas de izquierdas, y a las duras condiciones de un trazado muy bacheado, sucio y con parches en el asfalto.

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«Es como un rodeo», explicaba con una sonrisa Márquez, que lucirá este fin de semana en su casco esta palabra e imágenes alegóricas de esta práctica estadounidense como homenaje al Circuito de las Américas.

«Va a ser muy, muy difícil, aunque nada es imposible», coincidía Dovizioso, convencido de que la Ducati de este año ha mejorado en todos los aspectos como para tener algo más de confianza en lograr un buen resultado y llegar así a Europa en una buena situación en la general.

«Los números dicen que es imbatible», reconoció Valentino Rossi, que llega a Austin con el viento de cola del buen segundo puesto logrado en Argentina y del que espera sacar provecho en un circuito en el que con la Yamaha ha vivido muy diferentes sensaciones. «No puedes empezar diciendo que no puedes batir a un rival. Tienes que trabajar para ser más fuerte y para tratar de ganarle», apuntaba, en otro pensamiento que deja bien a las claras cómo de superior ven todos al del Repsol Honda.

Con este panorama sólo la amenaza de lluvia, en principio para el sábado, puede reescribir el guión con el que se llega a la tercera cita del calendario, la última antes de que el Mundial aterrice en Europa.

Reconciliación

Por otra parte, el día previo al arranque de los entrenamientos en Austin fue el del primer cara a cara de Rossi y Márquez después de que el italiano tendiese la mano al español, en un gesto interpretado como de reconciliación, o por lo menos del fin de las hostilidades desatadas en Argentina en 2018, como secuela del famoso choque de Sepang en 2015. «Fue un momento de la carrera, mi felicitación vino porque hizo un fin de semana muy rápido y una carrera muy rápida. Era normal», dijo el de Yamaha tratando de quitar importancia a un gesto que sí que ha generado que el aire entre los dos sea más respirable.

«En Argentina nos dimos las manos y fue como el primer beso con una chica, que si sí, que si no, y estás sin amigos para que te empujen», explicó mucho más cálido el de Honda. «Estábamos los dos solos allí contentos después de una gran carrera y sucedió. Desde el primer día dije que no tenía ningún problema en mantener una relación de respeto y profesionalidad y estuvo bien, pero ahora es otra vez como con una chica y te preguntas: ¿hay segundo o no hay segundo?», bromeó el líder de la general, que sí que piensa que este instante cambia bastante la situación. «Creo que ahora ya se ha roto el hielo y eso es importante. No creo que haya ningún problema, hoy, por ejemplo, nos hemos saludado. 'Ciao, Vale'; 'Ciao, Marc'. Ya lo dije, ser amigos es difícil, pero una relación de profesionalidad y respeto no hay ningún problema».