Gran Premio de Italia

Márquez busca dar un golpe en el crítico Mugello

Marc Márquez, durante la rueda de prensa ofrecida este jueves en el Circuito de Mugello. /Claudio Giovannini (Efe)
Marc Márquez, durante la rueda de prensa ofrecida este jueves en el Circuito de Mugello. / Claudio Giovannini (Efe)

El líder de MotoGP no vence desde 2014 en un trazado técnico y complicado en el que se cayó en 2018, y al que los italianos y, sobre todo, Ducati, llegan con la intención de romper su dinámica ganadora

BORJA GONZÁLEZCircuito de Mugello

En su charla de este jueves con los medios de comunicación, Cal Crutchlow, el británico de Honda, apostaba por que en este fin de semana las MotoGP van a romper la barrera de los 360 km/h. Y es que el Mundial llega al Circuito de Mugello, trazado puro de motos, ubicado en la Toscana, muy técnico y con la fama, por derecho, de ser uno de los más bonitos y espectaculares del calendario. Una pista con una recta de 1.141 metros en la que las motos de la clase reina alcanzan su máxima velocidad: 356,5 km/h marcó el año pasado en carrera Andrea Dovizioso, el récord absoluto en MotoGP, un piloto que también vivió un susto tras el que terminó yéndose recto a la escapatoria de grava, en el mismo fin de semana en el que su compañero en Ducati Michele Pirro sufrió una escalofriante caída. Y es que el final de esa recta tiene un pequeño tobogán, un punto muy reconocible del trazado italiano, pero que genera muchas dudas entre los pilotos.

«Es un punto que se debe cambiar», comentaba tajante Marc Márquez en el día previo al inicio de los primeros entrenamientos libres. «Lo dije ya el año pasado. Decían 'no, está al límite'. Pero, ya, ¿cuál es el límite, cuándo pase algo? No: hay un punto peligroso, se tiene que cambiar. ¿Cuándo lo cambiarán? No lo sabemos, pero es un punto que no es tan difícil cambiar, simplemente se rebaja un poco el cambio de rasante; en vez de ser tan alto se rebaja y será igual de espectacular, pero no tan peligroso».

Un planteamiento con el que coinciden sus dos principales rivales, Dovizioso y Valentino Rossi. «Estoy de acuerdo con Márquez. Ese punto es una parte muy bonita del circuito, pero estamos en el límite. Todavía estamos bien, pero estamos en el límite. Depende mucho también del viento, que es cambiante y afecta a las reacciones de la moto. Si las motos siguen incrementando su velocidad estoy de acuerdo con que se cambie», valoraba el de Ducati. «Mugello es un circuito fantástico y es grande pilotar en él, pero también tiene algunos puntos peligrosos, en los que eres muy rápido y no hay mucho espacio. ¿Si la frenada de la primera curva está en el límite? Sí. Es bonito hacerla, porque llegamos a 340 ó 350, pero es peligrosa por la rasante. Se podría tratar de modificar, pero no creo que sea fácil. Podemos tratar de llegar más despacio o rebajar un poco el salto para que no se levante la moto», se sumaba Rossi sobre un trazado al que llega como uno de los favoritos. Nadie como él conoce una pista que tiene un buen dibujo para la Yamaha, pese a sus carencias de motor, y que cada año va bacheándose un poco más, un elemento con el que la moto japonesa suele lidiar mejor que la competencia.

«Tenemos carreras de atacar y carreras de puntuar, y aquí el planteamiento inicial es puntuar, no atacar. Pero estamos a jueves, y de entrada no descarto nada», reconocía el líder de la general, que en 2018 terminó por los suelos ante el regocijo de muchos aficionados italianos, en un escenario en el que no gana desde 2014. Esto en una prueba ganada por una Ducati (como en 2017), la de Jorge Lorenzo, en el punto en el que cambió su aventura con la moto italiana, que hasta ese momento le estaba generando más frustraciones que alegrías, una fase que recuerda a su actual momento.

«Ahora mismo a nivel de velocidad pura estoy peor que el año pasado», reconocía el mallorquín. «Me falta velocidad pura con respecto a Márquez; mi objetivo ahora no es intentar igualarle pero sí que es intentar conocer su estilo de pilotaje, que le ha llevado a ir muy rápido después de siete años. No es ese el objetivo porque sería un suicidio intentar mañana ir igual que él o más rápido y mi objetivo es ir acercándome a posiciones mejores de las que he hecho hasta ahora, por ejemplo, irme acercando al nivel que tiene Cal -Cruchtlow-. Para eso tengo que mejorar principalmente la entrada en curva y mi manera de frenar, dejar los frenos, reducir, que es bastante opuesto a la manera y estilo a la que me había acostumbrado con la Ducati», analizaba Lorenzo, que llega en un momento crítico del año, a un escenario complicado, pero en el que aterriza sabiendo que cuenta con seis victorias en MotoGP, cinco con Yamaha y la de Ducati con la que espantó con un puñetazo sobre la mesa las dudas que revoloteaban sobre él; un objetivo que busca con la Honda.