MotoGP

Losail, primera prueba de fuego de un MotoGP apasionante

Foto de familia de los pilotos del Mundial de MotoGP 2019./AFP
Foto de familia de los pilotos del Mundial de MotoGP 2019. / AFP

Este viernes comenzará oficialmente el Mundial de motociclismo 2019, con Márquez como máximo favorito, en un primer gran premio muy abierto tras lo visto en los últimos entrenamientos de pretemporada

BORJA GONZÁLEZLosail (Catar)

El Mundial de motociclismo vivió su última jornada de preparación antes del inicio del campeonato, casi cuatro meses después de la carrera de Valencia que cerró 2018. Un jueves de vídeos y fotos promocionales, moto a moto, piloto a piloto, grupales de cada parrilla, un día de revisión técnica del material de competición, tanto de monturas como de equipaciones. Y también de la primera rueda de prensa, esa en la que los pilotos hablan con las pocas pistas que ha dejado la pretemporada y con la cautela e intriga con la que se afronta un inicio de curso que para muchos llega con un nivel soberbio tanto de pilotos como de motos. «Hoy en día con cualquier moto de MotoGP puedes ganar carreras, si el piloto está convencido y tiene mucho talento y energía. Ganar el título es otra cosa, pero quizás hay cuatro motos con posibilidades de ganar el título y seis que pueden ganar carreras», exageró Jorge Lorenzo, que apuntó a necesitar un mes más para sentirse físicamente al cien por cien, y que es uno de los focos de interés de este año. Exagerar porque es complicado ver con esas opciones a KTM y a Aprilia, aunque el resto de su valoración sea coincidente con el sentir generalizado de la parrilla, sin excesos, una vez que en las pretemporadas suele haber destellos por parte de algunos competidores que después no se terminan confirmando, y más en un trazado tan poco referencia como Losail.

En esa primera rueda de prensa, el organizador del campeonato sentó a la pareja del Repsol Honda, al último subcampeón (dos veces) y ganador de la carrera de 2018, Andrea Dovizioso, a Alex Rins, uno al que se espera metido en el grupo de los elegidos, a la dupla de Yamaha y al novato Fabio Quartararo, que impresionó en el test de la semana pasada. Quartararo, el más joven de MotoGP (en un mes cumple los 20), sentado al lado de Valentino Rossi, el más veterano con sus 40 recién cumplidos. «Recuerdo cuando de pequeño estuve esperando dos horas en la puerta del hospitality de Valentino para hacerme una foto con él», recordaba con una sonrisa el francés, un talento que ha trazado un camino deportivo extraño y que espera confirmar lo que de él se esperaba ahora que ha cazado una oportunidad en la clase reina con una moto competitiva (Yamaha).

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Rossi que, además de con el novato, se verá en pista con dos de los pupilos de su academia, los últimos dos campeones de Moto2, Pecco Bagnaia (Ducati) y Franco Morbidelli (Yamaha). Tres de los once campeones del mundo que poblarán la parrilla de este curso que comienza de verdad este viernes con los primeros entrenamientos libres. «Me parece que todos los pilotos de este año van muy rápido, sobre el papel no he visto nunca un campeonato así de nivelado, a lo que se suma que en este momento hay cuatro constructores que pueden luchar por el título. Además, me parece que todos los pilotos oficiales están preparados, e incluyo a otros como Morbidelli, Crutchlow, Quartararo y Bagnaia. ¿Veis? En nada os he dado una decena de nombres».

Unas altas expectativas que comenzarán donde se quedó 2018, con Márquez como el indiscutible hombre a batir. El piloto español ha aparcado sus dudas físicas y quiere centrarse sólo en lo que pueda pasar en pista, consciente de que Losail no suele ser su mejor escenario y de que harán falta aún un par de grandes premios más para entender a qué se va a tener que enfrentar en la búsqueda del sexto título de MotoGP. «Tengo ganas de empezar, como siempre en la primera carrera todo el mundo es muy feliz, muy positivo, pero luego a la hora de la verdad tienes que ir viendo cómo va la temporada; iremos viendo, pero la temporada es muy larga y la primera carrera vale lo mismo que la última», explicó este jueves en Qatar, en un día en el que se siguió inquiriendo a los pilotos sobre la posibilidad de adelantar la carrera una hora, visto que a partir de las ocho de la tarde (seis en la Península) sube la humedad, baja la temperatura y aumenta considerablemente el riesgo de caídas. «El año pasado ya corrimos a las siete y no hubo ningún problema y fue una carrera muy bonita, con pocas caídas, que creo que es lo que el aficionado quiere y nosotros también», apuntó el de Cervera. El viernes a las nueve y media hora local, cuando la acción ya haya terminado, los pilotos se reunirán con los responsables del campeonato y de su seguridad (como cada viernes) para valorar la jornada y la situación de la pista. Con este tema sobre la mesa, aunque variar el horario de la prueba inaugural del año, con todas las televisiones pendientes, parece más que complicado.