Halterofilia

Lydia Valentín cierra el círculo con el oro olímpico

Lydia Valentín posa sonriente con su medalla de oro. /Efe
Lydia Valentín posa sonriente con su medalla de oro. / Efe

«Pensaba que, con los intereses que hay, nunca se destaparía el caso de las dopadas», lanza tras recibir su medalla de Londres 2012

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZMadrid

«No me la voy a quitar en todo en todo el día. Creo que hasta voy a dormir con ella», aseguraba este jueves Lydia Valentín después de recibir, con casi siete años de retraso, la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Londres adjudicada a la halterófila leonesa tras la descalificación por dopaje de las tres rivales que subieron entonces al podio. «Por fin se ha cerrado el círculo de las tres (oro en Londres 2012, plata en Pekín 2008 y bronce en Río 2016). De Londres me fui llorando, de impotencia y de un poco de rabia. ¡Qué injusticia!», recordó Lydia Valentín, que ya ha percibido el premio económico de 48.000 euros por la plata de la cita asiática que se le entregó el año pasado y también será recompensada, espera que «en breve», con los 94.000 euros que le corresponden por su oro olímpico y con la beca de su preparación.

«Ha prevalecido la única verdad que hay, y es que en el deporte hay unos valores y unas normas y no puedes hacer lo que te dé la gana. Si no respetas esos valores y esas normas te tienes que echar a un lado y ser sancionado, porque si no, esto se convierte en un circo», reconoció Lydia Valentín, emocionada en la sede del Comité Olímpico Español (COE) cuando agradeció a su familia «ser una pieza fundamental» en su carrera. «Si no hubieran creído en mí, nada de esto hubiera sido posible», subrayó con lágrimas en los ojos ante sus padres, sus dos hermanas, su cuñado y su sobrino, que celebraron con ella el ansiado oro con el que fue proclamada ya de forma oficial campeona olímpica, para completar también, junto al título mundial y europeo, la triple corona.

Al igual que le ocurrió hace poco más de un año, el 16 de enero de 2018, en el mismo escenario, cuando tuvo al fin la plata de Pekín, también por dopaje de tres de las cuatro primeras, la halterófila berciana, «en uno de los días más felices» de su vida, pudo trasladarse y rememorar los Juegos de Londres, «sobre todo la preparación y el equipo», después de acabar la competición (en la cuarta plaza) «con un sabor agridulce». «Yo sabía que tenía que estar en podio y me iba sin medalla, pero al final la justicia ha aparecido», se congratuló la reconocida como mejor halterófila del mundo (en 2017 y 2018), «algo que hace diez años era inviable».

«Estoy feliz y contenta porque Alejandro Blanco (presidente del COE) ha hecho un gran trabajo desde que se supo la noticia (el dopaje de las tramposas en Pekín y Londres) y me dijo que yo iba a tener lo mismo que toda una campeona olímpica y una subcampeona olímpica y todo lo que conllevan las medallas lo voy a tener, porque es justo», proclamó Lydia Valentín. «El presidente de la Federación Internacional de Halterofilia (el húngaro Tamas Ajan, también presente en el acto) ha luchado, y yo con él, para que las dos medallas que se te debían se te diesen lo antes posible, pero yo sólo he tenido que ver un 10%», aclaró el máximo dirigente del COE, que no fue quien colgó del cuello el oro a la «leyenda del deporte español», ya que quien se lo entregó fue Marisol Casado, miembro del Comité Olímpico Internacional (COI).

La valoración más reflexiva y contundente la lanzó Lydia Valentín, no sobre el estrado, pero sí ante los medios, cuando se le preguntó por sus sentimientos después de tanto tiempo sin poder disfrutar del oro que le llegó, como la plata, en los despachos. «Si soy totalmente clara pensaba que nunca se habría destapado (el caso de las dopadas que le precedieron en el podio, de Kazajistán, Rusia y Bielorrusia), porque son intereses también, y era muy complicado destaparlo. Sí que espero que la Federación Internacional esté haciendo todo lo que tiene que hacer para que lo me pasó en Pekín y Londres no vuelva a suceder», apuntó quien considera «importante tener esta medalla cuanto antes, porque se cierra un capítulo y hace que todo fluya, para entrenar tranquilamente y poner el foco en el Europeo de este año, en el Mundial y en la clasificación para estar en Tokio y dar el 200%». Otro de sus grandes objetivos es ser abanderada de España en los Juegos de 2020. «Con tres medallas en tres Juegos diferentes, tendría que ser yo a nivel femenino, o a nivel masculino Saúl Craviotto, que tiene cuatro. Voy a intentar ser yo y voy a rezar por ello», prometió.