Dopaje

Chepkoech se eleva en la caída por dopaje de Jebet

Chepkoech posa con la plusmarca mundial de 3.000 obstáculos. /Reuters
Chepkoech posa con la plusmarca mundial de 3.000 obstáculos. / Reuters

La keniana de 27 años bate el récord mundial de 3.000 metros obstáculos el mismo día que la anterior poseedora es sancionada por dar positivo

MIGUEL OLMEDA

Ídolos que nacen e ídolos que caen, es una tónica habitual en el deporte, poco habituado a los macrociclos victoriosos. En atletismo, los récords permiten la casi eternidad de los grandes héroes, pero a su vez el dopaje condena al más absoluto infierno a los que durante un tiempo engañaron a todos: a unos les robaron económicamente, a otros les arrebataron la ilusión.

Ruth Jebet emergió muy rápido, pero más rápido todavía cayó. Nacida en Kenia en 1996, con sólo 16 años ya corría los 3.000 obstáculos en 9:40.84. Alertados de su enorme proyección, en la Federación de Bahreín le ofrecieron una fortuna por defender sus colores y lucir su bandera.

En los Juegos de Río, sin cumplir todavía la veintena, Jebet se proclamó campeona olímpica y reventó con seis segundos de diferencia el récord mundial que poseía la rusa Gulnara Galkina. 8:52.78, una plusmarca que parecía inalcanzable para las mejores atletas entre sus rivales, que se estrellaban una tras otra con la barrera de los nueve minutos.

Año y medio después de su récord mundial, surgieron los primeros rumores de dopaje en torno a la figura de Jebet. Este viernes, la Unidad de Integridad del Atletismo de la IAAF anunció su suspensión «provisional» al encontrarse EPO, sustancia prohibida, en un análisis de orina.

Este mismo viernes, el mundo se olvidó de Jebet. Por tramposa y porque otra atleta ocupa desde ahora su lugar. Sin medallas internacionales más allá de una plata en los pasados Juegos de la Commonwealth, Beatrice Chepkoech valía hasta ahora más por sus marcas que por sus triunfos.

Antes de los 25 nunca había competido en obstáculos, y bajo el paraguas de Jos Hermens (representante de Eliud Kipchoge y Kenenisa Bekele, entre otros) había dado tumbos desde el medio maratón hasta los 800 metros. Cuando decidió pasarse a la ría y las vallas, su vida cambió.

Ya en su primera temporada como obstaculista, Chepkoech se fue hasta los 9:10.86, y en la segunda bajó de nueve minutos, algo que sólo cuatro atletas en la historia han conseguido. Lo que nadie podía sospechar es que este viernes, en la Diamond League de Mónaco, rebajase el récord mundial de Jebet en ocho segundazos hasta 8:44.32. Es el mayor recorte desde que la IAAF reconoce estas plusmarcas, a partir de 2001. Habrá que ver cuánto dura en la cima, que es de barro.

Kiprop y Ukhov, también sancionados

Ruth Jebet no es la única atleta sancionada por la IAAF este viernes. En total, la Unidad de Integridad del Atletismo anunció la suspensión de 109 deportistas, entre los que también destacan el keniano Asbel Kiprop y el ruso Ivan Ukhov. El positivo de Kiprop, conocido desde hace meses, supuso un mazazo para el atletismo al tratarse de uno de los grandes mediofondistas de la historia. Fue campeón mundial de 1.500 metros en 2011, 2013 y 2015 y oro olímpico en 2008. Además poseía la tercera mejor marca de la historia, 3:26.69.

Ukhov, por su parte, fue campeón olímpico de salto de altura en Londres 2012. También ganó un Mundial bajo techo y dos campeonatos de Europa al aire libre, y su nombre apareció en los resultados del Informe McLaren que desveló la trama de dopaje de Estado ruso en noviembre de 2015.

 

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