«Mis hijas recogen sus juguetes para que pueda ir a Río»

Nuria Fernández. /
Nuria Fernández.

campeona de España de 3.000 metros en pista cubierta

JAVIER BRAGADOMadrid

Tres niñas revolotean a su alrededor. Y por mucho que haya sido campeona de Europa de 1.500 metros seis años antes es difícil seguir el ritmo de la chavalería. Pero Nuria Fernández (Lucerna -Suiza-, 16-8-1976) no se conforma porque quiere disfrutar de sus cuartos Juegos Olímpicos y ser madre numerosa al mismo tiempo. «Fui una de las primeras que lo hice en 2007. Me decían: 'Estás loca, ¿cómo vas a ser madre y volver a la élite?, lo veo imposible'. Mi entorno me decía que iba a ser muy difícil y no sólo lo logré, sino que también alcancé mi mayor logro (oro en su prueba favorita en los Campeonatos de Europa en 2010)», rememora la reciente campeona de España de 3.000 metros en pista cubierta.

Han pasado varios años y el número de descendientes de Nuria Fernández ha aumentado hasta sumar tres: Candela, de ocho años; Valentina, de dos; y María, de 10 meses. Con los correspondientes cambios físicos y psicológicos parecía complicado que la atleta extendiera su trayectoria olímpica en el tartán. En Sídney compitió en 1.500 metros (21ª en primera ronda con un tiempo de 4:10.92), en Atenas en la misma distancia (novena en semifinales, con 4:07.68) y en Londres repitió (19ª en semifinales, con 4:06.57) y para Río de Janeiro todavía no ha decidido los metros que correrá. «¿1.500 o 5.000? No lo sé, pero sí que hay que tener una buena resistencia aeróbica para aguantarlo bien», concede quien ha alternado en su regreso las pruebas de cross (10 kilómetros), con competiciones exigentes como la San Silvestre de Vallecas (fue sexta en la prueba de élite) y una exhibición con unas excelentes últimas vueltas para ganar los 3.000 metros los Campeonatos de España de pista cubierta (9:09.29).

Más información

La española ha decidido aumentar su base de resistencia antes que elegir la modalidad con la que intentará viajar a Brasil pero en ningún momento se ha permitido rendirse. «Es difícil... son tres hijas... antes era una. Pero no me quiero quedar con el 'y si'. Lo voy a intentar. Que me sale estar en una prueba corta, es algo mágico; que no, pues lo he intentado y no me quedo con el 'y si' y me quedo a gusto», insiste. «Mis hijas me dicen: 'Mamá, te vamos a ayudar a hacer las labores para que no te canses para ir a la Olimpiada' porque las doy la matraca de 'tenéis que recoger los juguetes, que no me puedo cansar tanto' », recrea sobre sus trucos en casa. «Sí que me ayudan», confirma con su mayor sonrisa cuando se le cuestiona si realmente guardan los juguetes.

No obstante, las cuestiones derivadas de la maternidad no han sido las únicas que han rebajado el ritmo de la corredora afincada en Torrejón de Ardoz (Madrid). Su compañera de generación Natalia Rodríguez anunció su retirada en 2015 de manera inesperada hace unos meses. «Me vine un poco abajo porque siento que la retirada la tengo cerca y ver a mi compañera de tantos años de competiciones, de Mundiales, de Europeos, de estar ahí las dos... Cuando dijo eso estuve un par de días que me costaba dormir porque me decía 'Joder, Nuria, que luego tú'», señala. «Es que te cuesta el paso de decir 'me retiro' y dar un paso al trabajo, a la vida real. Por eso tantos deportistas de mi generación venimos no con depresión pero sí con tristeza. Nos cuesta ir al mundo laboral con edad», confiesa quien cumpliría 40 años en plenos Juegos Olímpicos. Rodríguez, por su parte, dio marcha atrás y tratará de acudir también a Río 2016.

Pero no sólo hay sonrisas en la vida de la extravertida deportista que reside en Torrejón de Ardoz (Madrid). En 2010, cuando Nuria Fernández fue nombrada la mejor atleta española del año, también fue llamada a los juzgados por la 'operación Galgo'. Según desveló Interviú, la Guardia Civil había grabado conversaciones telefónicas en las que hablaba con su entrenador (Manuel Pascua) de un tratamiento con «ampollas», que le costarían 500 euros en la época en que conquistaría el Campeonato de Europa. Aquel producto fue suministrado por Yolanda Fuentes, hermana del famoso doctor Eufemiano Fuentes. «Nunca tomé las ampollas, me lo pensé y me dio mucho miedo», declaró Fernández a las autoridades. Seis años después no pierde su versión dicharachera para comentar el asunto. «No me quitó motivación porque fue una cosa puntual, que el caso está archivado, que se demostró que no había nada y eso te viene a decir que veáis que no había nada, que voy a seguir corriendo, que voy a seguir estando entre las primeras, que voy a hacer mi marca. De hecho, ahí he estado en los Mundiales, en los Europeos...», se defiende.

Curiosamente, Nuria Fernández ha sido premiada a finales de 2015 con un bronce por los Europeos de Helsinki de 2012 por la suspensión de los resultados de la atleta turca Asli Cakir Alptekin por anomalías con su pasaporte biológico. Incluso eso le parece algo positivo para añadir a la confianza de sus patrocinadores y del Comité Olímpico Español. «Veo que el cuerpo me responde, el Estado me ha ayudado con la beca ADO hasta la Olimpiada y Nike me ha ayudado mucho con este proyecto de a ver si puedes conciliar ser madre y ser atleta de élite de nuevo. La medalla en Helsinki, mi tercera hija... yo veo señales por todas partes», reivindica con la mirada en Río. Para eso recogen Candela y Valentina los juguetes.