Análisis

El futuro del Real Madrid comienza a ser su presente

El brasileño Vinícius fue uno de los destacados ante el Melilla. /Rodrigo Jiménez (Efe)
El brasileño Vinícius fue uno de los destacados ante el Melilla. / Rodrigo Jiménez (Efe)

Odriozola, Reguilón, Fede Valverde, Marcos Llorente o Vinícius responden a la confianza de Solari, que ya ha hecho debutar a cuatro canteranos

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

«Estamos muy contentos todos por el trabajo, el compromiso y la solidez. Contento por los goles de Isco, de Asensio, de Vini, de Javi Sánchez, por chicos que empujan desde la cantera que son un ejemplo para los que vienen detrás». Santiago Solari aprovechó la goleada del Real Madrid ante el Melilla para reivindicar de nuevo el trabajo de los más jóvenes, que han dado un plus de energía a un equipo que permanecía alicaído. Un partido en el que el argentino formó de inicio con seis canteranos y para el que alistó a otros dos en la segunda parte, a los que cabe agregar a Vinícius, con ficha del Juvenil A y que hizo prácticas en el Castilla del rosarino mientras Julen Lopetegui no le daba bola con los 'mayores' pero llamado a ser uno de los referentes del Real Madrid del futuro que, paulatinamente, el argentino comienza a convertir en el del presente.

En un once cuya media de edad fue de 23,18 años y en el que sólo Carvajal ostentaba la condición de intocable en el teórico bloque de gala, el Real Madrid exhibió la frescura del proyecto de regeneración puesto en marcha por Florentino Pérez mediante el reclutamiento de perlas destinadas a ocupar un día los focos que por el momento apuntan a figuras como Gareth Bale, Karim Benzema, Luka Modric o Sergio Ramos, todos ellos ya en la treintena salvo el galés, que la frisa.

Cierto es que la Copa siempre invita a dar vuelo a precoces valores que la mayor parte de las veces gozan de una efímera popularidad antes de retornar a la cantera, anhelando convertirse un día en miembros de pleno derecho de la primera plantilla. Un deseo tantas veces frustrado al que sin embargo el Madrid está dando un espaldarazo desde los despachos mediante una hoja de ruta que empieza a dar sus frutos al dictado de Solari.

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Profundo conocedor de la labor formativa que se realiza en Valdebebas, de la que fue parte los cinco años que precedieron a su ascenso, y fiel servidor de la directiva, el 'Indiecito' ha interiorizado el mandato que no acabó de convencer a Lopetegui: pulir las joyas por las que ha apostado la entidad en un intento de mantener el poderío competitivo sin entrar en los desmanes de un mercado hiperinflacionado por los llamados 'clubes-estado'.

«Ellos son el futuro del Real Madrid y también tienen que ser parte del presente», había subrayado Solari tras el triunfo cosechado ante el Valencia el anterior fin de semana, aunque también recordó que la «frescura» que da la juventud debe combinarse «con la madurez» y «la experiencia de los más veteranos». Y eso es lo que está haciendo el preparador.

En busca de confirmación

Solari envidó con los jóvenes nada más aterrizar en el banquillo del primer equipo. Su primer partido, la ida de dieciseisavos de Copa frente al Melilla, registró el debut de dos canteranos, Javi Sánchez y Cristo. Los continuos percances físicos de Vallejo, a los que se sumó la lesión de Nacho en Balaídos, han convertido al primero en integrante de facto del plantel. Su concentración, compromiso y sentido de la anticipación la han situado incluso por delante del maño, lastrado por un reguero de dolencias. Acumula 256 minutos en cuatro encuentros, sus prestaciones han hecho que se enfríe el interés por el 'perico' Mario Hermoso e incluso se estrenó como goleador en la vuelta contra el Melilla.

Cristo, una suerte de Benzema en ciernes, también 'mojó' en Copa, aunque desde aquellos siete minutos en la ciudad autónoma no ha vuelto a vestirse de corto. Sí lo hicieron el jueves en el Bernabéu Fran García, un prometedor lateral izquierdo que se sobrepuso el año pasado a dos operaciones en el hombro para convertirse este curso en un fijo del Castilla, y el ovetense Álvaro Fidalgo, nieto de un antiguo defensa carbayón por el que Solari confesó su debilidad.

A todos ellos les toca ahora asumir que lo más difícil no es llegar sino quedarse, algo que ya han conseguido Reguilón, al que los problemas musculares de Marcelo han dado cuerda; Fede Valverde, adquirido hace dos años al Peñarol y en camino de asentarse con Solari; o fichajes de futuro como Odriozola. En ello anda también Vinícius, por el que el Madrid desembolsó 45 millones de euros confiando en que su fútbol virguero rinda al Santiago Bernabéu más pronto que tarde. De los 12 minutos que le concedió Lopetegui, el ex del Flamengo ha pasado a jugar ya 230 con Solari. Contabiliza dos goles, uno 'prestado' por Gil Manzano y otro de pleno derecho, el que anotó contra el Melilla un día en el que repartió también una asistencia a Asensio, al que ya le había dado un pase de gol en la ida.

Irradia Vinícius una felicidad contagiosa y luce un desequilibrio prometedor, aunque le falta pulir la definición. Le perjudica la ansiedad. Ante el Melilla fue el que más remató, hasta nueve veces, pero no logró la diana que tanto había perseguido hasta el minuto 75, cuando aprovechó un rechace de Pedro Luis para convertir lo que no pudo a la primera. «He intentado marcar desde el principio, pero al final me he quedado tranquilo con el gol», confesó tras un duelo que vio desde el palco su compatriota Rodrygo, ahora cedido en el Santos pero al que se espera para verano. Sólo Mariano, al que también lastra un exceso de ganas, sigue pendiente de sumarse a la revolución de los noveles que ya está en marcha.

 

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