Jornada 34

El Atlético se entrega para retrasar una certeza matemática

Correa celebra el gol de la victoria del Atlético. / Susana Vera (Reuters)

Se adelantó hasta tres veces a un Valencia que peleó bajo la lluvia pero acabó rendido a la pasión rojiblanca en el Metropolitano

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

A otro equipo, quizá más perezoso, posiblemente el cuerpo le pedía no entregarse bajo un aguacero, dejarse llevar, bajar los brazos y entregar el campeonato al Barcelona. El título azulgrana, como decía Thomas Andrews, el ingeniero jefe del Titanic, es una certeza matemática. Pero Simeone no ha mutado a su equipo con su pasión todos estos años para que eso suceda. Con todo perdido, siguió luchando hasta el final. Se entregó, como siempre. Ante un gran Valencia se esforzó, jugando a buen nivel, para evitar que un partido en el Metropolitano se convirtiese una fiesta ajena. Eso ya sucederá el 1 de junio con el afortunado que levante la 'orejona'. Y por el momento, es suficiente.

El duelo fue, por ocasiones, intensidad y ritmo, uno digno de Champions pese a la lluvia. Arrancó el Atlético dominador y con buenas internadas por banda de Juanfran con Griezmann y otras de Lemar, que hizo daño a Wass en el uno contra uno. El extremo francés parece recuperar al final de año las buenas sensaciones que mostró el verano, cuando llegó con la vitola de campeón del mundo y completó un partidazo en Tallín, en la Supercopa europea. Jugó su mejor partido de 2019, al punto que la grada le aplaudió de modo unánime. De hecho participó activamente en los dos goles. En el primero se asoció con Griezmann, hizo un cambio de juego para Juanfran, que la puso al segundo palo para que remachase a la red Morata lanzándose al agua.

3 Atlético

Oblak, Juanfran, Savic, Godin, Filipe Luis (Correa, min. 64), Koke, Rodri, Saúl, Lemar (Thomas, min. 70), Griezmann y Morata (Arias, min. 84)

2 Valencia

Neto, Wass, Garay, Diakhaby, Gayà, Carlos Soler, Parejo, Coquelin, Guedes (Sobrino, min. 59), Santi Mina y Gameiro.

Goles:
1-0: min. 8, Morata. 1-1: min. 36, Gameiro. 2-1: min. 49, Griezmann. 2-2: min. 76, Parejo, de penalti. 3-2: min 81, Correa.
Árbitro:
Hernández Hernández (Canario). Amonestó a Soler, Morata, Filipe, Sobrino y Diakhaby.
Incidencias:
Jornada 34 de LaLiga 2018-19. Wanda Metropolitano. 43.531 espectadores pese a la intensa lluvia. El 2-2 llegó tras un penalti señalado después de una consulta al monitor del VAR.

Ya ha marcado seis goles con el Atlético en LaLiga - el VAR volvió a anularle otro justamente-, más que cualquier otro fichaje de invierno de esta temporada. De hecho sólo Griezmann, que luego le dio una pelota para que hubiese hecho el 2-0 antes del primer cuarto de hora aunque se topó con el cuerpo de Neto, ha marcado más que Morata en 2019. El Valencia, que entró tarde en el partido quizá por la lluvia, espabiló cuando Oblak regaló un saque de puerta y Guedes lo probó desde lejos en una bola que terminó en un córner que generó un barullo bajo el diluvio entre Diakhaby y Godín sin penalti para Hernández Hernández, el canario al que no corrigió un VAR que volvió a tener protagonismo.

Protagonismo francés en el césped

El Valencia fue creciendo con Parejo a los mandos y el empate parecía cada vez más probable. Gozó primero de una ocasión soberbia en una transición rapidísima pero Guedes, tras amagar de lujo ante Filipe dudó en golpear ante Oblak y le dio tiempo a que Rodrigo llegase para robarle el 1-1. Este primer empate finalmente se produjo tras una gran combinación colectiva perfecta ya que el agua exigía tal precisión. Coquelín buscó la espalda de Filipe, encontró a Soler que de primeras mandó para Mina, que optó por un sombrero cuando parecía que podía disparar para asistir a Gameiro que estaba solo ante Oblak. El delantero, al que se silbó cada vez que tocó la bola por sus reproches veraniegos a Simeone, fusiló al Zamora. No celebró el tanto por respeto a la parroquia colchonera pese a la música de viento que le acompañó toda la tarde.

El empate volvió a despertar la voluntad asociativa local, sobre todo viendo que Mina y Parejo inquietaban a Oblak. Griezmann bajó metros para entrar en contacto con la pelota. Combinó mucho con Lemar, incluso alguna vez en exceso ya que debió chutar. Fue una acción de generosidad la que provocó el 2-1 al regreso de la caseta, donde los jugadores cambiaron de camiseta pese a que para cuando subió el 2-1 ya la tenían empapada. Esta vez fue Morata el que eligió no disparar dentro del área. Su opción de abrir a Lemar se tornó acertada ya que la puso al corazón del área donde Griezmann se adelantó a Gayá para ponerla con la cabeza a la base del poste. Alegría del Metropolitano, que entró en calor mientras miraba al cielo suplicando que dejase de llover.

Cambios decisivos

La victoria virtual rojiblanca devolvió el dominio a los visitantes. Oblak dejó su clásica parada en un error en el centro del campo entre Griezmann y Rodri. El esloveno sacó sus manos ante el joven Carlos Soler, que no coronó su buen partido con un disparo a la red. Simeone recompuso su equipo para evitar esas transiciones tan peligrosas. Relevó a Filipe, con amarilla, y colocó a Saúl de '3' pasando Correa, silbado al entrar en el césped quizá por su error en Turín, a ayudar en el medio. Los dos fueron protagonistas por distintos motivos. El ilicitano se fajó atrás pero acabó cometiendo un penalti por mano en un disparo de Gameiro. El videoarbitraje confirmó la pena máxima que Parejo anotó de manera casi quirúrgica.

Y el argentino apareció con un derechazo lejano para volver a adelantar a los suyos. Su golazo confirmó que el Atlético tiene fútbol además de pasión y lo muestra cuando tiene necesidad.

El cuarto de hora final fue un toma y daca en el que Griezmann rozó un nuevo con la testa, en otro gran servicio de Juanfran y uno posterior de Morata antes de que Cholo lo quitase por Arias, en un cambio que devolvió a Saúl a su hábitat central. Defendió así con más orden el Atlético, que acabó ovacionada por la grada que premió su esfuerzo por conseguir el subcampeonato y retrasar la certeza matemática al menos hasta el sábado. Ese día el Valladolid pisa el Metropolitano horas antes del Barça-Levante, que parece el escenario ideal para la fiesta del vigente y futuro campeón.

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