Presentación

Hazard devuelve al Real Madrid el esplendor galáctico

Hazard, dando sus primeros toques sobre el césped del Bernabéu. / Sergio Pérez (Reuters)

La hinchada blanca se prosterna ante su nuevo ídolo en un Santiago Bernabéu que rezumó entusiasmo con el astro belga

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Eden Hazard cumplió por fin el sueño de vestir la elástica del Real Madrid que tenía desde su infancia. Nueve años después de que Zinedine Zidane alertase de sus extraordinarias condiciones al describirle como el «crack del futuro» y tras múltiples guiños hacia el club de Chamartín, el belga devolvió el esplendor de los galácticos al Santiago Bernabéu, que se prosternó ante su nuevo estandarte y puntal de la reacción que prometió Florentino Pérez tras una temporada para el olvido.

«Tengo muchas ganas de empezar a jugar con esta camiseta y conseguir muchos títulos. Jugar en el Real Madrid era mi sueño desde pequeño y ya estoy aquí. Sólo quiero disfrutar», proclamó el que fuera Balón de Plata en el Mundial de Rusia, en un escenario especial dispuesto en el palco de honor del Santiago Bernabéu que no se empleaba desde las presentaciones de James Rodríguez y Toni Kroos en 2014.

La gran afluencia de espectadores retrasó más de media hora el acto, previsto para las 19 horas, pendiente el club de que las gradas luciesen lo más repletas posible para amparar a su nuevo abanderado. Muchos aficionados portaban el '7' de Juanito, Butragueño, Raúl o Cristiano Ronaldo. Otros lucían la camiseta de Hazard con el Chelsea e incluso alguno se enfundó el '10' de la selección belga. El misterio del dorsal que escogerá Hazard permanecerá aún algún tiempo, ya que la zamarra con que vivió sus primeros minutos como madridista sólo registraba su apellido en letras doradas pero sin número.

«Hoy todos nuestros socios, nuestros aficionados y todos los que aman a este club sienten una emoción especial. La emoción de saber que viene a formar parte de este equipo un jugador maravilloso. Uno de esos futbolistas distintos. Un jugador capaz de convertir el fútbol en algo apasionante y sorprendente», había señalado poco antes Florentino Pérez al darle la bienvenida.

La grada pide también a Mbappé

Galvanizó Hazard a los alrededor de 50.000 aficionados que se dieron cita un Bernabéu entregado a su rutilante fichaje pero que no se olvidó de reclamar también la incorporación de Kylian Mbappé. Ambicioso y seguro de responder a las tremendas expectativas depositadas sobre sus hombros, el belga reiteró en rueda de prensa que su afán por aterrizar en Chamartín venía desde los tiempos en los que empezó a jugar en el jardín de su casa con sus hermanos Thorgan y Kylian. «Poder llegar al Real Madrid y ponerme esta camiseta es todo un honor», remarcó un futbolista ansioso de «ganar el mayor número de títulos posible y crear una historia con el Real Madrid» que considera que llega en el momento «perfecto» de su carrera y que se presentó humilde pero consciente de la responsabilidad que asume.

«Cuando uno juega para el Real Madrid no hay una sola estrella. El equipo es la estrella», dijo Hazard, que recordó que Zidane era su «ídolo desde pequeño» y que el hecho de que sea el entrenador fue «un factor importante» para su llegada. Dejó en manos del marsellés su ubicación en el campo, aunque subrayó que siempre le ha gustado «jugar de 'diez' o por la izquierda».

«Voy a dar el máximo por este club», prometió Hazard, que aseguró que no dudó «nunca de que fuera a jugar en el Real Madrid» y se mostró halagado por el interés de los blancos hacia su figura y el especial empeño que puso Florentino Pérez en su incorporación. «Nos hemos visto una vez en Londres para una gala de trofeos y hemos hablado tranquilamente. Me dijo que era el momento de que viniera al Real Madrid. Estoy muy contento de que me lo dijera el presidente del Real Madrid», enfatizó el belga, que no desdeñó los galones con que le ha recibido su nuevo club. «No soy un galáctico. Todavía no. Espero serlo algún día», dijo con esa cara de quien sabe de su enorme talento, aunque aclaró que lo más importante es el conjunto. «No pienso ni me centro en el Balón de Oro. Estoy centrado en el aspecto colectivo, en ayudar al equipo a ganar. Si luego va todo bien, por qué no», espetó cuando le preguntaron si se ve ganando algún día el trofeo que ahora detenta Luka Modric. Un compañero con el que reveló que ya ha hablado. «De broma le he preguntado si me podría dejar el número '10' pero me ha dicho que no. Tengo que buscar otro número pero eso no es lo más importante, lo más importante es jugar con esta camiseta, con este escudo», atajó antes de lanzar toda una declaración de intenciones: «Intentaré ser el mejor del mundo».

Ilusión

Recuperando el aroma de las multitudinarias puestas de largo de Cristiano Ronaldo, Kaká o James Rodríguez, el coliseo de La Castellana rezumó ilusión, respondiendo al llamamiento de la entidad a acudir en masa para rendir pleitesía al astro llamado a liderar el nuevo proyecto. Un resurgimiento para el que la directiva no escatima esfuerzos, reventando el récord de gasto registrado en el verano de 2009 cuando Florentino Pérez regresó a la presidencia desembolsando entonces 254 millones de euros para reclutar a ocho futbolistas de los que sólo permanece Benzema. 303 millones tienen ya comprometidas las arcas de los blancos, sin contar variables, para incorporar a Rodrygo, Militao, Jovic y Mendy más el ex del Chelsea, al que corresponderá dinamizar el ataque del trece veces rey de Europa y maravillar con su verticalidad y talento a una hinchada que le recibió con los honores que se reservan a los más grandes.