Final

Un nuevo Chelsea de acento español vuelve a sonreír en Europa

Un nuevo Chelsea de acento español vuelve a sonreír en Europa

Pedro fue decisivo en la goleada del cuadro blue, capitaneado por Azpilicueta, en el que se despidió Hazard antes de su fichaje por el Madrid

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENBakú

La final más controvertida de la Europa League arrancó, para los asistentes al Olímpico de Bakú, a las 23:00 horas, para que los centroeuropeos pudieran seguir a una hora más normal la primera final entre dos clubes londinenses... sin apenas aficionados ingleses en las gradas, ya que acabaron devolviendo casi la mitad de los tickets recibidos (12.000 en total). Seguro que muchos fe los aficionados del Chelsea se lamentaron aún más tras ver el 4-1 final de un Chelsea con claro acento español, con un Pedro goleador, un Kepa que cumplió tras ser protagonista en semifinales y un Azpilicueta que tras ser un muro en defensa se convirtió en el primer español en levantar como capitán el trofeo europeo con un club extranjero. Al igual que en 2012 (cuando Fernando Torres, Juan Mata y Oriol Romeu estaban en la plantilla) y 2013 (cuando se le sumaron Rafa Benítez y el citado Azpilicueta), la presencia de varios futbolistas españoles (Marcos Alonso no disputó la final e incluso Cesc estuvo apoyando al que fue su equipo hasta enero) ha vital para que el Chelsea logre un nuevo trofeo europeo que además le permitirá disputar la Supercopa europea el 14 de agosto contra el ganador de la final del Metropolitano.

Se espera que el sábado haya más ambiente en la gran cita europea. Y es que en Bakú, durante las fases que no había llegadas al área apenas se escuchaba un grito de ánimo para cualquiera de los dos clubes, apoyados por los hinchas locales que eran mucho menos pasionales. Llegar a Azerbaiyán se convirtió en una odisea para muchos de ellos, algunos tuvieron que coger un tren nocturno en Georgia para poder llegar hasta Bakú.

Una paliza de viaje que les mereció la pena a los hinchas del Chelsea y a aquellos 'gunners' que deseaban ver el último partido de la carrera deportiva de Petr Cech, leyenda del Chelsea que se despidió vestido completamente de negro en el Arsenal, donde ha pasado las últimas campañas, pese a que se rumorea que será el director deportivo blue la próxima campaña. El checo, un políglota cuya imagen con casco protector quedará para el recuerdo tras campañas soberbias como la que ayudó a la 'orejona' blue en 2012, completó pese a los goles encajados un buen partido: dejó varias manos, pero sobre todo un paradon a Giroud, otro que ha vestido ambos colores pero hizo el camino a la inversa, antes de que el francés le superase con un gran cabezazo tras pase de Emerson en la segunda mitad. Es un delantero algo desconcertante porque a veces falla con los pies algo que debería anotar y marca goles que quedan en la retina.

Fue el inicio de un rato de locura, en el que el Chelsea golpeó al Arsenal que sólo soñó con meterse en la final con un zambombazo de Iwobi para colocar el 3-1 que apenas duró unos minutos. Antes Pedro había marcado el 2-0 tras finalizar con la izquierda una contra conducida por Hazard y había generado un penalti cometido por Maitland-Niles cuando Giroud recibió solo un pase del canario. El belga no falló desde los once metros y empezó a disfrutar, marcando el cuarto y rozando el quinto con un disparo en el que Cech se lució. Cumplió con las expectativas en su último partido como futbolista del Chelsea antes de que su salida al Real Madrid, algo más que un secreto a voces. Las casas de apuestas, que apenas pagaban su llegada a Chamartin, también pronosticaban que sería el hombre de la final a las orillas del Mar Caspio. Los presentes le aplaudieron al llegar al estadio y al ser el último en ser enfocado tras soñar el himno del torneo. Su sonrisa pícara y hacia intuir que tendría un gran cierre como jugador blue. Se fue en medio de una Fran ovación en el minuto 88, repartiendo abrazos a todos en el banquillo a modo de despedida.

Para los aficionados del Chelsea el duelo tiene ese componente de tristeza, tras una jornada agitada en el Hotel Four Seasons, después de que en Italia publicara. que la presencia de Andrea Agnelli en la capital de Azerbaiyán era para fichar a Maurizio Sarri como nuevo entrenador de la Juventus y no porque quisiera avanzar temas aprovechando el Comité Ejecutivo de la UEFA de cara a la reunión de la ECA (asociación Europea de Clubes) la próxima semana en Malta con la nueva Champions League para 2024 en el horizonte. Lo que le faltaba al técnico italiano, cuyo futuro tampoco se conoce por el momento ni siquiera después de conseguir un título continental y plaza vía Premier para la próxima Champions League.

En ella no estará un Arsenal que no deja de darle vueltas a sí influyó la baja de Henrik Mkhitaryan, que mandó desde Londres apoyo a sus compañeros después de que el conflicto político entre Armenia y Azerbaiyán esté aún tan latente (pese a que se remonta a 1991) sin poder ser decisivo como en 2017. El partido, quizá por el estado del césped y por la pista de atletismo, a ratos no parecía una gran final. Los presentes, que no llamaron las gradas aunque la ocupación era mayor a otras citas recientes del torneo como Varsovia, solo rompían a gritar cuando Xhaka, Emerson, Giroud o Hazard ponían a prueba a los porteros. Debería tomar nota la UEFA de lo sucedido de cara a la Euro 2020, ya que Bakú acogerá tres partidos de la primera fase y también de uno de cuartos de final.