Novena etapa

Degenkolb reina en el infierno del pavés

Degenkolb celebra su victoria. /Stephane Mahe (Reuters)
Degenkolb celebra su victoria. / Stephane Mahe (Reuters)

El alemán se impuso al esprint a Van Avermaet, que se afianza en el liderato, y Lampaert, sus compañeros de fuga | Landa, víctima de una violenta caída, salvó la etapa, a diferencia de Porte, que tuvo que retirarse

COLPISA / AFPAmiens (Francia)

El alemán John Degenkolb (Trek) ganó la novena etapa del Tour de Francia, que contó con quince sectores de adoquines, este domingo en Roubaix, al imponerse al esprint al líder de la general, Greg van Avermaet (BMC), en la víspera de la primera jornada de descanso.

Vencedor de la París-Roubaix en 2015, Degenkolb, de 29 años, logró su primer triunfo en el Tour. Su carrera quedó marcada por un grave accidente en un entrenamiento a comienzos de 2016, cuando fue herido de gravedad, junto a varios compañeros, por un coche durante una concentración en España. «Sentimos unos nervios extremos, nadie quería verse involucrado en las caídas. Aquí hay muchos corredores de clásicas que tienen otra tarea, apoyar a sus líderes en la general», recordó Degenkolb.

Lanzador a 17 kilómetros de la meta de la escapada a tres que coronó la etapa, el campeón de Bélgica Yves Lampaert completó el podio de la jornada. A 19 segundos entraron otro belga, Philippe Gilbert, y el vigente campeón mundial, el eslovaco Peter Sagan. En la clasificación general, Van Avermaet afronta la primera jornada de descanso con una diferencia de 43 segundos sobre el galés Geraint Thomas y 44 con su compatriota Philippe Gilbert, segundo y tercero.

«Fue un día caótico. Estoy muy decepcionado de no poder haber ganado la etapa. Creía en mis capacidades en el esprint, pero creo que me lancé demasiado tarde.... ¡Ganar con el maillot amarillo habría sido una bonita foto!», dijo Van Avermaet, campeón olímpico en Rio 2016.

Reguero de caídas

Como era previsible, las caídas y los incidentes marcaron la dura jornada de 156,5 kilómetros, en la mayoría de ocasiones a la entrada o salida de los tramos de pavés, debido a la grava, que arrastró al suelo a los ciclistas. Entre los candidatos al podio, el colombiano Rigoberto Urán se dejó más de un minuto, mientras que el australiano Richie Porte, compañero de Van Avermaet en el BMC, se tuvo que retirar tras lesionarse en el hombro derecho al formar parte de una caída colectiva al principio de la etapa.

Porte, de 33 años, también tuvo que abandonar el año pasado, tras una espectacular caída en la montaña. El español José Joaquín Rojas (Movistar), compañero del colombiano Nairo Quintana, tuvo igualmente que retirarse debido a su implicación en la misma caída. «Era un día donde resultaba crucial tener buena condición física y, sobre todo, estar muy concentrados. En uno de los tramos he sufrido un percance y ha tocado perseguir un poco, pero gracias a mis compañeros, muy atentos, he podido entrar», dijo Quintana.

Chris Froome, que defiende título en el Tour, se fue al suelo a 46 kilómetros de la meta, pero pudo retomar el ritmo rápidamente. El francés Romain Bardet vivió un día de pesadilla. Fue capaz de regresar al grupo de favoritos tras sufrir dos pinchazos. El tercero, a 7 kilómetros de la meta, le condenó a perder tiempo. Se juntó con el español Mikel Landa, víctima de una violenta caída. «Me pica el hombro derecho, pero confío en que no sea nada más que 'chapa y pintura'. Estoy contento porque hemos salvado una situación muy complicada. Los compañeros han estado de diez, solucionando todos los problemas», señaló el ciclista vasco del Movistar nada más acabar. Bardet y Landa prácticamente alcanzaron el pelotón principal al final de una jornada calurosa e irrespirable.

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