Mundial de China 2019

La selección española celebra a lo grande su segundo título mundial

Rudy Fernández ofrece a la afición el trofeo de campeón del mundo./Sergio Pérez (Reuters)
Rudy Fernández ofrece a la afición el trofeo de campeón del mundo. / Sergio Pérez (Reuters)

Los chicos de Sergio Scariolo se dan un baño de multitudes en la madrileña Plaza de Colón

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

La selección española de baloncesto celebró a lo grande el segundo título mundial de su historia, en mitad de un baño de masas en la madrileña Plaza de Colón, que reconoció la hazaña de un grupo que de nuevo ha llevado a España a tocar la cima en el deporte de la canasta.

Tras el viaje de regreso desde Pekín y las visitas institucionales a Zarzuela, donde fueron recibidos por Felipe VI, y a Moncloa, donde recibieron la felicitación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el equipo de Sergio Scariolo se relajó en un ambiente más distendido ante un público entregado.

Después del trayecto en un autobús descapotable desde el que saludaron al numeroso público congregado entre el Palacio de La Moncloa y la Plaza de Colón, los Marc Gasol, Ricky Rubio, Rudy Fernández y compañía se entregaron al entusiasmo de una afición que llevaba horas esperando frente al escenario montado para la ocasión. La música, las imágenes del campeonato y un 'speaker' amenizaron las horas previas a la llegada de los auténticos protagonistas de la fiesta.

Ya antes de partir hacia Colón, Marc Gasol y Juancho Hernangómez avisaban de lo que estaba por venir. «Here we go again!!! BEERPAPI», escribió el pívot de los Toronto Raptors a través de un tuit. «Esperamos no tirar la copa por el autobús pero no prometemos nada», advertía por su parte el menor de los Hernangómez, mientras Willy, el mayor, bromeaba sobre el incoveniente de los semáforos y la altura.

Cuerpo técnico y jugadores fueron desfilando por el escenario de Colón ante el estruendo de la afición congregada en los alrededores. Hasta un comedido durante toda la jornada Scariolo se animó al calor del entusiasmo del numeroso público. «Soy más de barra que de bailar», advertía Marc Gasol durante el trayecto, al que tampoco la tarima hizo cambiar de idea. «MVP, MVP», gritó el público cuando Ricky Rubio, el mejor jugador del Mundial, apareció en el escenario.

Rudy Fernández, el gran capitán, cerró la ronda de presentaciones, como no podía ser de otra manera. Lo hizo acompañado de la preciada Copa Naismith y al compás del 'We Are The Champions' de Queen. «Quiero daos las gracias a todos y en especial a todos estos grandes campeones que me han dado la posibilidad de conquistar esta Copa. Viva el baloncesto español», dijo Rudy, que al grito de «MVP, MVP» cedió el micrófono a Ricky Rubio.

«La verdad es que no tengo palabras. Ahora me siento realmente como se sintió Marc Gasol al ganar un anillo. Espero que esta historia tan bonita os ayude a seguir adelante y os inspire muchísimo», señaló por su parte el base de los Phoenix Suns, que a su vez trasladó el protagonismo al propio Marc Gasol, uno de los más aclamados dadas sus dotes para la celebración, de sobra demostradas en los festejos de los Toronto Raptors con motivo del título de la NBA conquistado por la franquicia canadiense la pasada temporada. «Cuando no ganemos, sea cuando sea, esperamos que también nos apoyéis», recordó el pívot.

«Ayer se celebró un fantástico partido, el más visto de la historia del baloncesto español y el que convirtió a España en campeona del mundo», dijo Sergio Scariolo antes de ser manteado por sus pupilos. «Aunque el partido pintase mal, bajar los brazos nunca ha sido una opción. Mientras el corazón les ha dado fuerza a estos jugadores, el cerebro ha encontrado una solución», añadió el seleccionador ya de vuelta en el suelo.

«Estábamos muy lejos en China, pero hemos sentido vuestro apoyo cada día», agradeció Sergio Llull, que recordó el papel de todos aquellos que habitualmente no copan el protagonismo de las cámaras pero forman parte del equipo y la importancia de los jugadores que lograron la clasificación para el Mundial a través de las ventanas FIBA. «Un trocito de esta medalla es suya», señaló el jugador menorquín. También Quino Colom, uno de los tres jugadores que disputaron los clasificatorios, recordó a sus compañeros que no pudieron estar finalmente en el Mundial.

La celebración se consumió entre cánticos, euforia, un repertorio musical de lo más variado y bromas de todo tipo que sacaron una sonrisa al público presente, que no quiso dejar pasar la oportunidad de demostrar su agradecimiento a un equipo que ya brilla con luz propia en la historia del deporte español y para el que a buen seguro, la noche no había hecho sino comenzar.

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