Mundial de China 2019

El «año increíble» de Marc Gasol

Marc Gasol besa el trofeo de campeón del mundo. /@MarcGasol
Marc Gasol besa el trofeo de campeón del mundo. / @MarcGasol

El mediano de los Gasol se convierte en el segundo jugador de la historia campeón de la liga norteamericana y del mundo el mismo curso

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZMadrid

«¡Qué año tan increíble... Gracias! ¡Campeones del mundo!», escribió Marc Gasol en su cuenta de Twitter, sobre una fotografía en la que aparece besando el trofeo destinado a la mejor selección de la cita universal en China. El mediano de los Gasol se convirtió este domingo en el segundo jugador de la historia, tras el estadounidense Lamar Odom, que gana en el mismo año el anillo de la NBA y el título mundial, el segundo para el pívot de los Toronto Raptors, al igual que para Rudy Fernández, que también formó parte de la selección española en Japón 2006. Elegido en el quinteto ideal del Mundial de China, Marc Gasol ha sido, ante la ausencia de su hermano Pau (también campeón del mundo, y de la NBA en dos ocasiones, en 2009 y 2010), el principal referente de España en una competición en la que desde el principio quiso mostrar su compromiso con la selección y asumió con naturalidad su condición de líder. «Al Mundial voy a ir seguro. Voy a estar. Hay que estar», insistió Marc Gasol a Jorge Garbajosa cuando el pasado mes de marzo el presidente de la Federación Española de Baloncesto (FEB) pulsó la disponibilidad del pívot para representar a la selección.

Con 34 años, el mediano de los Gasol ha acabado exhausto una temporada en la que ha jugado 115 partidos, el último de ellos para coronarse de nuevo con España y firmar otro hito colectivo e individual. Después de sus 33 puntos (con dos prórrogas) en la semifinal frente a Australia, para firmar la mejor anotación española en la historia de los Mundiales, Marc culminó la escalada hacia el oro también con la mejor valoración de la final (22 puntos), sin demasiado acierto en ataque (1 de 5 en tiros de dos, 1 de 4 en triples y 9 de 12 en tiros libres), pero con una trascendencia enorme en el juego. Además de siete rebotes, dio otras tantas asistencias, puso tres tapones y robó dos balones con una única pérdida en 25 minutos y, como es habitual, hizo jugar y abrió espacios para los demás, «como la norma del kétchup, que parece que se queda cerrado y cuando sale se va por todos lados», como dijo Scariolo. «Esperemos que quede kétchup. Si no, rebañaremos», proclamó Marc la víspera de la final ante Argentina, frente a la que el mejor pívot de Europa dio otra lección, especialmente defensiva, con cinco rebotes bajo su propio aro y sus ayudas para defender a Luis Scola y demás hombres altos del rival. Marc es un coloso más allá de lo que digan las estadísticas.

En 2006 era «un crío que no sabía muy bien a dónde iba», como él mismo reconoció el pasado 24 de julio durante la presentación oficial de la selección, por primera vez sin ´júniors de oro' en dos décadas. Hace 13 años fue reclutado por Pepu Hernández, ya en plena concentración, tras la lesión de Fran Vázquez, cuando Marc, siempre recordado por estar pasado de peso cuando era adolescente, estaba «tirado en el sofá, sin hacer nada». El mediano de los Gasol, cuyo apellido tanto pesaba, comenzó a crecer en ese grupo de campeones a partir de Japón. Física, táctica y mentalmente, para ir progresando sin fin, desde un joven impulsivo a un hombre en plena madurez, comprometido también con las causas solidarias fuera de la cancha.

La humildad de la que también presume esta selección y que abanderó ya desde antes del histórico título del mundo de Saitama el equipo liderado por Pau, junto a Navarro, Reyes, Calderón o Sergio Rodríguez, también la mantiene Marc, sin querer erigirse en protagonista de los éxitos. «No se puede comparar lo de hace 13 años con lo de ahora. Yo llegué de rebote (al Mundial de 2006), tenía 20 o 21 años, y ahora soy el más veterano del grupo y estoy igual de feliz», proclamó este domingo el pívot catalán.