Merillas logra lo imposible y alcanza el récord del Anillo de Picos de Europa

Manuel Merillas a punto de llegar a Posada de Valdeón. /Felix R.
Manuel Merillas a punto de llegar a Posada de Valdeón. / Felix R.

El corredor leonés alcanza su reto tras recorrer los 115 kilómetros en menos de 18 horas con el único objetivo de visibilizar la lucha de las Enfermedades Raras

M. ROJO
M. ROJOLeón

Lo imposible se hizo posible. Manuel Merillas ha escrito una nueva página en los Picos de Europa rompiendo el cronómetro en el Anillo de Picos.

Cuando pasaban 10 minutos de las 13:00 horas, el corredor leonés ha llegado a Posada de Valdeón, exactamente 17 horas y 41 minutos después de que iniciase su gran reto.

De esta forma, Merillas se impone y con gran diferencia a Fran Piñera que en el año 2017 escribió el récord al recorrer los 115 kilómetros del Anillo de Picos en 20 horas y 48 minutos.

Una meta que ha conseguido en solitario y que servirá no solo como logro personal sino que nació con el objetivo de visibilizar la lucha de los afectados por una enfermedad rara.

«Tanto tiempo esperando el día y ya llega por fin, ¡que ganas!». Con este ánimo e ilusión, Merillas partía pasadas las 19:30 horas de este martes de Posada de Valdeón. Por delante, 115 kilómetros con un desnivel de 9.000 metros que le llevaría por los nueve refugios de alta montaña.

«Me espera un recorrido lleno de dificultades, control de la situación al hacerlo en autosuficiencia y seguramente momentos duros, pero estamos listos para lo que venga y más cuando mis pasos están llenos de energía de toda la gente que siempre confío en mí», señalaba Merillas en sus redes sociales.

«Me dejaré el alma en el anillo»

Merillas aseguraba que su reto tenía un fin solidario que, si bien, no quiso desvelar hasta su salida. «Cada paso que dé será por una muy buena causa. La investigación de las enfermedades raras es el motivo que le lleva a esta aventura«.

El corredor recordaba que más de 7000 enfermedades que se calcula afectan a un 7% de la población mundial, algo para lo que «la investigación científica es fundamental tanto para los que la sufren como para las personas con las que conviven».

No es de extrañar que Merillas advirtiese que se «dejaría el alma en el anillo». Y, dicho y hecho.