Sabina, «feliz impostor» en la poesía y en el tango

El cantante Joaquín Sabína participa en el Congreso de la Lengua Española en Córdoba (Argentina)./EFE
El cantante Joaquín Sabína participa en el Congreso de la Lengua Española en Córdoba (Argentina). / EFE

«Ante el auge del nacionalismo, mi gran patria es la lengua española», dice un poeta tanguero «que no cambia a Gardel por los Stones» | Libró un duelo poético y con su compadre 'borgiano y misionero' Luis García Montero en el Congreso de Lengua

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCICórdoba (Argentina)

La locura por Sabina se desató mucho antes del que el cantautor fuera coronado en Córdoba como un ibérico emperador del tango y la poesía llegado de la otra orilla del idioma común para casi 600 millones de personas y que siente como «mi patria». El Teatro San Martín fue un olla a presión cargada de versos, ovaciones y melodías tristes de bandoneón. Casi mil almas se agolparon para disfrutar del 'sabinesco' viaje a lo más hondo del alma porteña, del duelo poético sin sangre que libró con su compadre Luis García Montero, en una doble sesión en la que Sabina encandiló sin cantar, recitando con su voz rota y profunda, primero, y destilando después la hondo dolor del tango.

Con un público entregado se definía como un poeta «impostor» para lanzar una emotiva declaración de intenciones. «No estoy dotado para la teoría ni la erudición, aunque con el auge de los pequeños nacionalismos me considero de una patria mucho más grande, que es mi lengua española», dijo. Tras una atronadora ovación, se felicitó del «milagro que ustedes se hayan reunido aquí para escuchar palabras llenas de magia, porque la misma lengua que sirve para pelearse con alguien e un bar sirve para darles una gotita de magia», dijo.

Se erigía así en una de las figuras más rutilanes de un congreso plagado de ases de la letras, las músicas y las academias, con premios Nobel y Cervantes como Mario Vargas Llosa o Sergio Ramíez y leyendas de la música como Les Luthier. Y no defraudó las altas expectativas que generó. Tocado con un sobrero borsalino de fieltro marón, chaqueta de cuero y camisa moteada de estrellas, entró al Teatro San Martín rodeado por un marabunta de fans que le jaleaban. Dos policías debieron protegierle de tanta efusión.

Gritos y aplausos le recibieron en la platea al inicio la sesión 'Poesía y diversidad cultural', la parte más académica de su velada. «Entre tanto poeta y erudito me siento un impostor, pero siempre me ha gustado sentirme así, en esta impostura, asistir a las fiestas a las que no he sido invitado», dijo antes de leer un emotivo autorretrato poético.

Desató un vivísimo entusiasmo y encadenó este retrato vital y emocional con la lectura de varios poemas y canciones que acrecentaron la entrega de audiencia que le pidió a gritos que cantara. «Si supieran la emoción que me da no tener que cantar no me lo pedirían» dijo risueño a una audiencia que había agotado las entradas hacía mucho.

Le despedía con otra cerrada ovación que agradeció con ironía. «Mi amigo Javier Krahe decía que la superioridad de la canción sobre el teatro es que un sala teatral te aplauden tras dos horas, mientras que con la canciones lo hace cada tres minutos», dijo el autor de poemarios como 'Esta boca es mía', 'Grito o suelo 'En Román Paladino'.

El cantante Joaquín Sabína participa en el Congreso de la Lengua Española en Córdoba (Argentina). / EFE

Compartió Sabina mesa y razonamientos poéticos con Rafael Oteriño, secretario de la Academia Argentina de Letras, con el dominicano José Mármol, la española Elvira Sastre, y los argentinos Guillermo Saavedra y Carlos Schilling.

Abarrotaba más tarde la misma platea en el homenaje que recibió de los maestros del tango, en un duelo entre «un poeta tanguero, devoto de Argentina y el Cholo Simeone que no cambia a Gardel por los Rolling Stones» (Sabina) y «un poeta borgiano y misionero» (García Montero).

En el intenso galleo entre el poeta de la calle, los bares y el humo y el poeta-director del Instituto Cervantes resonaro en sus voces sureñas Borges, Cortázar y su 'Rayuela', Lorca y Nuea York. Hablaron de boludos y quilombos, volvieron a Cernuda, a San Juan y Sor Juana Inés de la Cruz, Juan Gelman, Neruda, César Vallejo, Alfonsina Storni, Leopoldo, Lugones, Ruben Darío, Cervantes, José Martí,Teresa de Jesús, o el Boca Juniors.

Los poetas egallados intercalaron su verso común en un concierto musical y poético en que el orbe tanguero rendía tributo al Sabina poeta. Los tangos más clásicos se alternaron en las voces porteñas, con las danza y la lectura de poemas del propio Sabina junto a poetas españoles como Elvira Sastre, Benjamín Prado y la cordobesa Luciana Bedini.

Tanguearon sobre el escenario los cantantes Adriana Varela, Silvia Lallana, Gustavo Vicentín, Carlos Habiague, Marcelo Santos, y los bandoneonistas Damián Torres y Pablo Jaurena, junto a la Orquesta de Cuerdas Municipal, dirigida por Santiago Ruiz.

Se lloraron, bailaron y cantaron leyendas del tango como 'Sur', 'Donde habita el olido', 'Pasional', 'Afiches', 'Y sin embargo', 'Volver', 'Hace tiempo', 'Mereció la pena', 'Mano a mano', 'Tan joven y tan viejo', 'Yira, yira', 'Malena', 'Una canción para la Magdalena', 'Garganta con arena' y 'Contigo', todod con arreglos musicales de Manuel Ruiz.

Luis García Montero y Joaquín Sabina - Discurso poetico

Joaquín: Y señores.

L: No pedimos mil años ni dos horas.

J: Los gallos del teatro no quebrarán albores.

L: Será sólo un momento de atención,

J: que suplican de todo corazón

L: un poeta borgiano y misionero

J: y un músico tanguero,

bandoneón sincero

que toca la guitarra

y cruza el mundo entero

en busca de un amor y de una farra.

L: Celebramos en broma, pero en serio,

J: en serio, pero en broma,

L: la suerte de un idioma,

J: cargado de memoria y de misterio,

L: que nos une a 600 millones de parlantes,

J: un mundo de poetas y cantantes,

L: que se llama español

J: o castellano,

L: y va de sol a sol,

J: como un hermano,

L: y cruza Andalucía

que rima con García,

J: y llega hasta Argentina,

que rima con Sabina,

L: y salta a Nueva York

con paso mexicano o colombiano,

J: y habla del amor o del dolor

con un acento hispano,

L: y se come las eses o suaviza las zetas,

J: y lleva en su maleta

el tú y el vos, los tontos, los boludos,

L: el chévere, el quilombo, los pendejos,

J: los pibes y los viejos.

L: Palabras vivas que desatan nudos,

J: y sueñan en Perú, la tierra de Jimena,

L: resistiendo en Madrid, la ciudad de Almudena.

J: Palabras que son luz y son escudos.

L: Un idioma de todos sus hablantes,

J: sin centros ni doctores dominantes,

L: unido pero lleno de matices,

J: diverso pero sabio en unidad,

L: que alumbra sus palabras más felices,

J: igualdad, libertad, fraternidad,

L: democracia, razón, constitución,

J: amor y corazón,

dignidad y alegría,

L: ciencia, tecnología…

J: Yo soy más bien de letras, señoría.

L: Conciencia, independencia, disidencia,

J: educación, cultura,

L: buena literatura

por donde el tiempo vuela.

J: Y el vuelo nos conviene:

después de junio viene

Julio con su Rayuela.

L: Y de ayer a mañana,

los versos de Sor Juana,

J: mientras Neruda rima con Cernuda,

L: y Bioy con estoy,

y san Juan con don Juan…

J: Gelman querrás decir, y no me quejo,

un amigo sincero.

L: Me moriré en París con aguacero,

J: que decía Vallejo.

Si vas a Mar del Plata verás que allí camina

la sombra de Alfonsina.

L: ¿Con qué rima Lugones?

J: Montero no me toques… las canciones.

L: Pues agarra la vida por el mango.

J: Yo he nacido de un tango

y lo llevo en la piel,

Discépolo en los labios de Gardel,

la bella flor del fango.

L: Viviendo mano a mano en el dolor,

J: la luz del perdedor

que brilla y no se apaga en la ventana.

L: Un amor sin sotana,

condenado al exilio y al sablazo.

J: Aunque a veces conviene un Cordobazo

L: y una Universidad en pie de guerra

J: que corte de raíz las opresiones.

¡Brasil, tantos millones

hablaremos inglés!

L: Escribía Rubén contra el imperialismo.

J: Ahora es más de lo mismo, ¿no lo ves?

L: Pues metamos un gol en español.

J: ¿Para Talleres, Belgrano o… el Boca?

L: El fuego no se toca,

dejemos esa terna.

J: Pero me siento al fuego

de mi lengua materna,

y la vida me juego,

y una bella fragancia

me devuelve a los nombres de la infancia.

L: Las primeras palabras son verdades

contra las soledades.

J: Hablo y comparto el pan con mis hermanos,

mestizos por amor y por la historia

de pueblos soberanos

con naufragios y gloria.

L: Brindemos por la llama de los libertadores,

llevemos unas flores

a los pies de Cervantes.

J: El mejor equipaje,

el mejor almirante

para este largo viaje.

L: Cada cual en su forma y a su modo,

compartir un idioma codo a codo

con 600 millones de personas.

J: Los puntos y las comas,

de la cabeza al rabo,

Teresa de Jesús, Martí y el Gabo,

L: una misma manera de decir

J: te quiero, tengo frío, estamos vivos,

Inviernos, primaveras.

Nos sobran los motivos…

L: Ya basta de sufrir

alambres y fronteras.

J: Nos sobran los avaros, los turbios mercaderes,

la globalización sin corazón.

L: los oscuros gobiernos sin mujeres,

J: las multiplicaciones sin perdón,

L: y paro de contar.

J: Haces bien pues debemos terminar.

L: Lo prometido es deuda y es sensato.

J: Se acabó nuestro gato y nuestro rato.

L: Señores,

J: y señoras.

L: Señoras,

J: y señores,

L: porque todo reloj marca sus horas,

J: de ustedes se despiden dos tenores

demasiado habladores,

L: un poeta borgiano y misionero,

J: y un poeta tanguero,

devoto de Argentina y el Cholo Simeone

que no cambia a Gardel por los Rolling Stones